Mientras continúa la ofensiva de Israel sobre Gaza, un grupo israelí radicado en Estados Unidos triunfa a nivel global y no son pocos quienes piden boicot a su música. ‘Self Aware’, único lanzamiento del trío Temper City, ha sido top 10 global en Spotify y acaba de entrar en el Billboard Hot 100 en el puesto 51. Billboard ya ha dedicado un artículo a explicar el fenómeno y tanto Variety como Spotify han incluido la canción entre sus candidatas a canción del verano.
Las sospechas no se han hecho esperar, sobre todo porque ‘Self Aware’ sigue siendo el único single publicado por Temper City. Van ya cerca de 330 millones de reproducciones para la única canción de un grupo que era completamente desconocido hasta hace dos días. En Reddit se acumulan los hilos preguntándose si Temper City son siquiera una banda real o si estamos ante otro proyecto producto de la IA. En X abundan las acusaciones de “industry plant”. El grupo parece aparecido de la nada, pero no es así.
Detrás de Temper City están Chen Kordova, Aviv Barenholtz y Eytan Peled. Los dos primeros llevan trabajando juntos desde los 12 años y antes de montar la banda ya habían compuesto y producido para artistas israelíes como Noa Kirel o Netta, la polémica ganadora de Eurovisión en 2018. Tampoco era la primera vez que los tres colaboraban: ya habían publicado música juntos para el sello NoCopyrightSounds.
La estrategia de lanzamiento, de todo menos improvisada, está explicada por la plataforma de marketing de influencers Influur como un caso de éxito. A finales de enero empezaron a subir a TikTok vídeos grabando ‘Self Aware’ en pleno desierto, siempre utilizando el mismo fragmento del tema. Después llegó una campaña con creadores, una práctica en realidad habitual en la industria, pero especialmente evidente en este caso, ya que el grupo no tiene recorrido.
¿Pero qué ofrece la canción musicalmente? Su mezcla de blues-rock e indie pop, con ecos de Portugal. The Man o Cage the Elephant, entra a la primera. La letra, sin embargo, recurre a clichés de manual («no smoke with no fire», «mood swings like the weather», «drinks flowing like water») y a imágenes tan gastadas que, de repente, las acusaciones de IA no parecen tan descabelladas. Digamos que le han puesto más imaginación a la campaña, que a la canción.
Ya sabéis que muchos de los éxitos actuales nacen de campañas de marketing cuidadosamente calculadas, incluso cuando se disfrazan de hallazgos espontáneos o de bandas de rock «auténticas». En este caso, todo desprende un aroma de producto prefabricado, tanto la música como el éxito. Y, para colmo, ese éxito contribuirá, aunque sea involuntariamente, a blanquear la imagen internacional de un país acusado de cometer crímenes de guerra por numerosas organizaciones internacionales.
