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«Estadio Shakira»: casi mejor que sus hits

Shakira llegó a Madrid el pasado lunes, hasta 4 días antes de empezar su residencia en Madrid, algo nada habitual en una gira. No es precisamente la primera parada de su tour ‘Las mujeres ya no lloran’ -al contrario, es casi la última-, pero la ocasión lo merecía. Se ha construido en la ciudad un «estadio» ad hoc para su residencia de 12 noches. El recinto, Iberdrola, es muy conocido por los madrileños por acoger Mad Cool, pero la gracia es que, aparte de haberse montado 3 graderíos considerables, se ha construido un pequeño complejo para rendir pleitesía a la artista, y también para entretener a los más pequeños.

Hay puestos de bebida y comida, una carpa Disney, un museo con fotos y discos de platino de Shakira… por haber hay hasta talleres de literatura y escenarios paralelos con actuaciones más y menos pro. Me pierdo a la telonera del día, Lia Kali, más que por hora, por desubicación. Las 55.000 personas -mayoría femenina, de muy diversos países- deambulan de acá para allá durante toda la tarde mientras se proyectan vídeos e ideas de Shakira. Por ejemplo, en qué luna estamos. Todo luce lleno de estímulos de lo más improbable.

Tenía mis reticencias de que todo esto hubiera recibido el ambicioso nombre de Macondo, como el pueblo imaginario de ‘Cien años de soledad’. Digamos que no hay mucho realismo mágico en el universo de Shakira. Pero sí que hay magia en el ambiente. La cantante ha sabido trasladar la emoción que se suele respirar fuera de un estadio, dentro de este micromundo irreal, algo que yo no recuerdo haber visto antes. Ese debe de ser el punto en común con la obra maestra de Gabriel García Márquez… o que con lo que cuesta un mini de cerveza (13 euros + 3 del vaso) puedes comprarte todos los animales que se llegan a subastar en el libro.

La experiencia es tan excepcional que casi da pena que empiece el concierto, pero lo hace con 15 minutos de retraso. El show es lo que esperas de un espectáculo de la cantante: mucho movimiento de cadera, mucho color, mucha simpatía, mucha bandera latina, poca parafernalia. Las limitadas coreografías, robóticas, de ‘La fuerte’ y ‘Girl Like Me’, indican que no vamos a ver el espectáculo más ambicioso y perfeccionista del mundo. Por el contrario, instrumentos y voz son mayormente en directo, y la pantalla panorámica es gigantesca e impresionante. Aunque Shakira sea una hormiga en la lejanía, no pierdes detalle de sus gestos, de su sonrisa, y lo cierto es que está pletórica. «Me dicen mucho: «Shaki, con qué carita que te fuiste y con qué cara que volviste», confiesa en referencia a su sonado divorcio.

Hay mucho de hedonismo puro en muchas de sus canciones. ‘Dai Dai’ y ‘Waka Waka’ suenan seguidas hacia el final del concierto; ‘Hips Don’t Lie’ sigue siendo una barbaridad de producción. Pero la mayoría del show se articula en torno a los momentos en que le rompieron el corazón, y el modo en que se recompuso. No solo Piqué. Cuenta cómo un muchacho de ojos risueños de la ciudad fue el destinatario de ‘Te quiero, Madrid’. Canciones antiguas como ‘Inevitable’ son coreadas con tal ímpetu por mis compañeras de asiento, que me veo obligado a cambiarme de sitio de extrangis. Todas las Shakiras son celebradas, la baladista y la disfrutona, la reguetonera y la rockera, excepto quizás la que canta en inglés. ‘Empire’, ‘Don’t Bother’ y ‘Can’t Remember To Forget You’ son los temas más ignorados de la noche, pese a la proyección de la mismísima Rihanna en esta última.

Borja Benito Hojas – Getty Images

Sin grandes trucos escénicos -la bicicleta en el show la conforman humanos-, el único momento sorprendente es el de ‘Chantaje’. Sin Maluma ni necesidad del mismo, Shakira le ha metido salsa a una nueva versión, un cuerpo de baile, y un gracioso número en el que la vemos cambiarse de ropa entre bastidores. Ahora parece una canción de Gloria Estefan, y en este caso es un cumplido. Sus hijos aparecen proyectados en ‘Acróstico’ porque la escribió con ellos. En ‘Soltera’ celebra a todos los ídems del estadio, haciendo «pole dance». Poco más. Todo el protagonismo cae en los hits. Pero cuántos tiene, claro.

‘Las de la intuición’ y ‘Estoy aquí’ son acribilladas en un criminal medley; como ‘Te felicito’ y ‘TQG’. Pero cómo brillan ‘Loca’, ‘Suerte’ o ‘Pies descalzos’. Y qué buena, qué buenísima era ‘La tortura’, aunque algunos no supiéramos verlo.

El bis reúne a ‘Loba’ y su sesión con Bizarrap, porque las canciones estaban relacionadas. Solo por ver a Shakira al fin cantar sobre Piqué, la suegra y la deuda en Hacienda habría merecido la pena todo esto de la residencia. Clara-mente ha sido mejor de lo que sonaba. Ardo en deseos de comprobar quién será el primero en copiar la idea. 7.

Borja Benito Hojas – Getty Images

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Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: shakira