Discos

Empress Of / Dream House

Lorely Rodriguez, aka Empress Of, perdió su casa de la infancia en los incendios de Los Ángeles de 2025. Pero con tiempo y esfuerzo su madre logró reconstruirla. Incluso fue la contratista de la obra. En una entrevista en byline, Loreley explica cómo cada día ayudaba a su madre en la reconstrucción y luego iba directa al directa al estudio a grabar.

Y esto es ‘Dream House’: el relato de la pérdida y la reconstrucción del hogar materno. Una historia de superación de la adversidad, de épica doméstica contenida. La exuberancia reguetonera de ‘For Your Consideration’ se ha transformado en introspección dance. Como si Rodriguez hubiera tomado ‘Brat’ como un manual de supervivencia en la forma y el ‘Essex Honey’ de Blood Orange en el fondo.

‘Dream House’ es un disco de 29 minutos, 14 canciones breves (solo dos superan apenas los 3 minutos), de las que varias son interludios en que su madre relata la evolución de las obras. Canciones que hablan sobre la dicotomía de tener una carrera relevante, de estar siempre viajando y la angustia de no poder volver a tu hogar. Pero también de la alegría de recuperar la casa, del esfuerzo y el amor que supone. Todo en un disco corto que, paradójicamente, ni se hace ni se queda corto.

El inicio es majestuoso: ‘Wild Storm’ se abre entre la tensión de las cuerdas sintéticas, el crescendo, la pasión con que Lorely canta “I’m home”. ‘Blue Light’, con Blood Orange, es pop sedoso y electrónico, con retazos de sensualidad tropical.

Pero de lo que está lleno ‘Dream House’ es de “sad bangers”… que al final no son tan-tan “sad”. Como si la fuerza interior de Lorely le impidiera caer en la desesperación. Ni siquiera en una mínima autocompasión. Hay trance noventas en ‘SYW’ con Cecile Believe (productora del álbum y co-autora de varios de los temas). Rodríguez entona unos “Say you wanna, say you wanna-Do it, do it!” que se incrustan en el cerebro. Lorely se muestra vulnerable en la letra (“dime que quieres tenerme más cerca”), lo que contrasta con la fuerza dance de la música. De hecho, el inicio es un tramo brillante de pura zapatilla: ‘SYW’, ‘I Pray 4 You’, con Jessy Lanza

y ‘Missing Out On’.

Pero como en todo proceso de recuperación, también hay (breves) momentos de abatimiento. La melancolía y el pesar reaparecen a piano en ‘Waiting’, con gran intensidad. Es una preciosa miniatura de 1:20 minutos. En la última parte del disco ya se vislumbra la brillante luz al final del túnel: en la pegadiza ‘HandsOn’ (trance de nuevo), que es la canción más Charli XCX del disco. O en la balada dance ‘Trainsong’, donde Lorely habla de cómo también se puede sentir en casa en diferentes partes del mundo, de Londres a Nueva York.

La madre está presente en todo el disco. No solo de manera tangible en los interludios hablados, (en ‘We Have Walls’ hasta se oyen los martillos pilones), sino que todas las letras parecen conversaciones/confesiones de Rodriguez con ella. Al fin y al cabo, uno de los interludios se titula ‘I’m Always Home with You’, un resumen del espíritu del disco. Y hacia el final, la madre nos da la bienvenida en “Welcome to the House’, para que su hija cierre con el número ‘Dream House’: el retorno al hogar. Un dulce y radiante r&b en que Lorelei canta alegre “te construiré una casa de ensueño” y hace un emocionado recorrido por esa casa ideal: “The windows are open/Breezes are blowing/Good things are coming”. Puro júbilo para acabar.

En ‘Dream House’ Empress Of ha creado su disco más personal y confesional. Un monumento a la familia, a su madre, a su hogar, a salir adelante, en forma de camino iluminado con neones. Es curioso que un álbum levantado sobre la pérdida finalmente sea tan poco triste y sí tan vigorizante.

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Publicado por
Mireia Pería
Tags: empress of