Killer Mike y El-P afilan sus versos y potencian la radioactividad de sus producciones distópicas en su tercer álbum, el primer disco protesta de la era Trump.
The xx suenan como una gran familia en su tercer álbum, sumando lo mejor de cada uno de sus miembros en lo profesional y sirviéndose de apoyo mutuo en los momentos bajos en lo personal.
No era una mixtape más, sino un gran disco con una absoluta armonía de sonidos clásicos y actuales en el que caben gospel, soul, funk, hip hop, trap y hasta house, que reconforta y pone de buen humor, a diferencia de otros de los últimos álbumes del género.
Ocho años después de conocerse, Hamilton Leithauser de The Walkmen y Rostam Batmanglij, ex Vampire Weekend, unen esfuerzos y talentos en un disco colaborativo que nos devuelve a un pasado musical tan reconfortante como singular.
Un disco que se eleva a un nivel musical y lírico superior, y que será capital para el género, tanto por su potencial comercial, como por su halo de hito generacional. ¿Es además la despedida de Agorazein?
Gran retrato del folleteo con o sin amor entre adultos de cualquier género de 20 a 50 años, aproximadamente. Su target comercial, sin duda, es brutal. Incluye rap.