A mí de pequeño no me gustaba nada, todos los días un drama en la mesa... luego hice lo imposible para que me gustara todo, especialmente el pescado, y con el tiempo y paciencia, disfruto de TODO, me encanta comer y sería capaz de comer cualquier cosa nueva, de hecho en los viajes, uno de los mayores atractivos es comer la comida local y descubrir nuevos ingredientes y formas de cocinar... (lo único que a día de hoy sigo sin poder catar es el hígado y las sardinas... el resto, todo pa'dentro), y no hay nadie más atractivo para mí que un tío con buen apetito...