Me parece muy triste lo de ayer.
Por un lado, y sin justificar actuaciones concretas, la policía es el instrumento para hacer cumplir la ley. Ley que en Cataluña se estaba quebrando. No sé qué se esperaba que hicieran, la verdad.
A algunos les puede parecer una respuesta desproporcionada. Creo que porque se piensa que eran pobres inocentes, que no hacían nada malo, cuando estaban apoyando al señor Puigdemont en su delito. Parece que se olvida la magnitud de esto. Puede ser que genere simpatías el fin, la independencia, o incluso parte del medio, votar para decidirla. Pero se olvida que el resto de elementos son saltarse a la torera todo el sistema democrático.
Lo más indignante de todo, el uso político de los ciudadanos que está haciendo ese impresentable de Puigdemont. En su fuga hacia adelante sin un objetivo claro. Puigdemont ha estado azuzando a las masas, utilizándolas. Es un fracaso político y ahí sigue.
Rajoy y su estrategia del inmovilismo han fracasado también. No ha sido un político de altura. Ha dado vuelo a ese desquiciado.