Tal vez un poquito mal enfocado, ¿no?
Seguro que mañana Gregoria y Alfonsina se levantan con un contrato para trabajar en casa de Mercè, y dejan de cobrar en negro por limpiar el piso de 300 metros cuadrados de Sarrià.
Eso sí, el contrato pondrá que trabajan cuatro horas, no doce.