Supuestamente algunos catalanes argumentan que sus ansias de independencia nacían del desencanto con el Estado español, sus corruptelas y sus cacicadas. Más allá de señas identitarias o rasgos diferenciales.
Si es cierto lo de los hoteles, no sé si pretenden validarlo porque sirve a una causa mayor, si van a mirar hacia otro lado y esconder ese pensamiento en una cámara acorazada con esteladas en las paredes como contención o si van a criticarlo y condenarlo, porque no quieren que los futuros dirigentes que van a llevarles por el camino de la República y la libertad contemplen estas actuaciones como justificadas.
Me da mucho miedo que hayan cruzado la línea de intervenir en propiedades privadas, como puede ser un hotel.