El populismo, entendido como intentar atraerse a las clases populares, me parece que falla mucho en su aplicación. Primero, por la condescendencia con la que se aplica desde Podemos, ese mesianismo, esa pureza moral, es muy desagradable cuando viene de la izquierda; segundo, porque asume que el electorado es imbécil y hay que tratarlo a base de cebos y engaños, de sentimentalismos; tercero, porque no es lo mismo tomar medidas populares con medidas adecuadas y explicar dichas medidas; cuarto, porque lo que veo es una estrategia de confusión, de churramerinismo. Me parece que merecemos algo mejor.
Curiosamente donde la política me parece razonada, explicada, correcta y es popular sin ser en exceso populista es en Madrid Carmena mediante.