Nuria Roca Granell 19 septiembre, 2014
Hoy EL EDITORIAL es corto y además pido disculpas de antemano porque no voy a ser demasiado objetiva en las siguientes líneas que vais a leer.
A todos los comunicadores nos caen mejor unas personas que otras, como a todo el mundo. Ahora bien, hay que intentar ser objetivos para que no te contaminen tus preferencias, tu antipatía o tu simpatía a la hora de valorar las noticias y sus protagonistas.
Sin embrago, hoy me voy a saltar la norma y voy a decirlo: aprovecho este blog para confesar que la Alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, me cae muy mal. Le tengo manía y detesto todo lo que representa.
Personalmente no la conozco, he tenido la suerte de no conocerla y aún así me provoca un enorme rechazo.
Ya he dicho que en esta ocasión me iba a permitir expresar mis sentimientos sin la censura habitual que nos obliga a utilizar términos como “presunción de inocencia” o la permanentemente “supuesta” para dirigirse a una delincuente… Pues bien, lo que usted, Sonia Castedo, me provoca es vergüenza y lo que usted representa hace un daño irreparable a la democracia. Y además señala a sus jefes como cómplices si no son capaces de echarla de su partido con dos imputaciones y con esas grabaciones grotescas con empresarios corruptos.
Cuentan que desde que le han imputado por segunda vez ya no aparece tanto en público, que está recluida en su despacho, pero que no tiene la más mínima intención de dimitir. Hombre, es normal, porque según se desprende de sus conversaciones grabadas usted no tiene vergüenza.
Yo no sé qué dirán los jueces sobre sus corruptelas, pero para mí usted no es una presunta choriza, es una choriza sin paliativos…
Pues eso, que esta señora me cae muy mal. Y espero que se haya notado.