Escocia ha votado no y dividida. La obrera y pobre de Glasgow quería independencia, pero el petróleo de Aberdeen prefería los buenos negocios de la City. Europa respira tranquila. Ya podemos celebrar la gran fiesta de la democracia. Los líderes españoles y demás personas de bien felicitan a los escoceses por su buen juicio y sentido común. Mariano Rajoy está tan contento, se siente tan razonablemente escocés, que hace como Madonna en las grandes ocasiones y graba un videoclip que los medios distribuyen como si fuera una noticia.
Curioso concepto de democracia se maneja por estos lares. Si la gente vota lo que yo quiero, la democracia es una fiesta donde solo acude gente guapa, culta e inteligente. Si la gente no vota aquello que yo quiero, la gente es tonta, idiota, irracional y fácilmente manipulable y engañable por cualquier populista con labia y telegenia.
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