Mira de verdad, llevo una mañanita loquer y la guindilla en el ascensor, estaba entrando con una compañera que casi lo perdíamos, y dentro dos hombres desconocidos:
-Uy, casi no llegáis
(típica sonrisa de inercia)
-Hay que esperar cuando se trata de tan buena compañía.
aaaaaaasco