En mi cabeza iba al Lush, porque de aquellas, a mediados de los 2.000 cuando pusieron el primer Lush de la calle Fuencarral era muy guay ir allí y comprar cositas y que te atendiera....UN DEPENDIENTE CON MANDIL!!!! Te daba la impresión de que estabas comprando calidat. Ya no eran los productos de farmacia los buenos, eran los que te vendía un dependiente con mandil y si encima te los tenía que partir allí mismo como los jabones y te los envolvía en un papel de estraza salías de allí pensando que habías comprando en LaMer. Y de allí al Mercado de Fuencarral a dejar los flyers de la discoteca en la que te tocase trabajar esa noche. Llegabas al sitio donde estaban todos los flyers y mirabas para un lado y para otro y cuando veías que no te miraba nadie cogías rápidamente los que había dejado otro camarero (que lo mismo era super amiga tuya) y los quitabas para poner los tuyos. Y mira, si a los 80 euros que pagaban por noche le sumaban 20 por personas entradas con tus flyers eso que te llevabas. En realidad no porque en el after al que ibas con el resto del personal de la discoteca a las 6 de la mañana te dejabas 60 pavos entre unas cosa y otras.
Ay, me está trayendo todo muchos recuerdos.