También me parece complicado hacer comulgar (nunca mejor dicho) necesariamente tu fe, que es una experiencia privada, personal e íntima, con las "reglas del club" de las que habláis. A lo mejor crees en Dios a pesar de la Iglesia y no te queda otro remedio que pasar por el aro, no debe ser fácil tampoco supeditar lo uno a lo otro pero forma parte de tu sistema de creencias y valores y no vas a renunciar a ello. El "si no te gusta cómo te tratan, no vayas a misa" no me parece solución a un creyente de base.