Querida Corneille,
He leído su relato y he de decir que me siento altamente identificada con lo que le ha sucedido esta mañana.
Tanto una esbelta servidora como un pequeño pero selecto grupo de damas urbanitas, hemos creado una asociación para señoritas que por causas que se nos escapan al entendimiento nos sentimos atraídas por situaciones o varones que no son propios de personas de nuestro nivel.
Le invito encarecidamente a que forme parte de nuestro circulo en el que a través de ceremonias femeninas frenamos estos alientos que nos llevan claramente por el mal camino. Seguramente mi oferta le resultará interesante ya que no solamente apaciguamos nuestras vívidas almas sino que además contamos con un programa de emparejamiento por el cual podrá focalizar sus fuerzas en algo tan productivo como la búsqueda de un buen marido, que obviamente es a lo que aspiran todas y cada una de las mujeres de este gran país llamado Catalonia.
Espero con gran ansia su respuesta querida amiga.
Un cálido abrazo,
Mlle. Picselette.