Está pasando el Melodifestivalen un poco sin pena ni gloria. Aún les queda una semifinal este sábado, pero de momento poca chicha y lo de siempre, productos prefabricadísimos y polémica con el uso de voces pregrabadas que ya se escuchan más que el propio directo.
La más disfrutona me parece la Atyat sueca, nacida en Afganistán, pero que no deja de ser una canción de Eurovisión 2005. No pasó a la final, pero sí a la repesca:
Y luego esta sí es finalista y lo está petando. Una copia de Everytime we touch de Cascada también pasada de moda