No he seguido mucho a Ana Milán, pero tenía mejor opinión de ella antes del programa de anoche. Para empezar, por el mero hecho de seleccionar a alguien tan inane como Tamara Falcó, cuyas opiniones tienen la misma sustancia que un metro cúbico de aire, y no le importan a nadie. Y para seguir, porque lo que habló con Rosalía (o al menos, lo que mostraron en el programa) tenía poquísimo interés y encima se centró en el rollo espiritual, que a mí personalmente me la pela del todo. Creo que hay muchas cosas más interesantes de las que habrían podido hablar, tanto relacionadas con la música como con todo lo demás.
Pero bueno, por otra parte, claro: esto se emitía en 4, ese canal infecto propiedad de Mediaset (el imperio Berlusconi, don bunga bunga, nada menos), donde tienen cada noche a un fascista con sus amigos fascistas pontificando en Horizonte, y donde piensan que Risto Mejide es un equivalente de Jesús Quintero. Quiero decir: de donde no hay, no sacan.