Sí, hay varios de esos testimonios que ilustran bien qué tipo de músico/persona era Prince. Para bien y para mal, él jugaba en otra liga, que dio lugar a una de las carreras más brillantes que ha conocido la música moderna, y a la vez a una vida personal complicada, que se hizo todavía más difícil por una tragedia como la muerte temprana de su único hijo.
Por cierto y cambiando de tema: hace ya semanas, comenté en este hilo que se había filtrado la demo que Prince hizo para Céline Dion, "With this tear", una puta obra maestra IMHO. Bueno, pues el Prince estate acaba de anunciar que mañana se publicará oficialmente esta canción:
https://www.startribune.com/prince-celine-dion-walter-afanasieff-martika-bangles-jevetta-steele-peabo-bryson/601778292
Esto por una parte son buenas noticias, ya que se edita una joya que antes sólo circulaba como material pirata. Por otra parte, son meras migajas, porque lo que hubiera procedido en este año 2026 (40 aniversario de la edición de "Parade") es editar un "Parade Super Deluxe Edition" con el disco remasterizado, caras B, canciones inéditas de aquella época, así como un concierto en audio y video; pero por lo que han anunciado, solo van a sacar el disco + caras B remasterizado todo, en una edición "Deluxe" que por lo visto no incluirá ninguna canción inédita. Lo cual es una putísima vergüenza, teniendo material de sobra para la SDE.
En condiciones normales, en estas fechas un servidor se habría puesto a escribir un artículo reflexionando sobre el hecho de que mañana se cumplen nada menos que 10 años de aquel día aciago en el que, varias horas antes del anuncio oficial, los fans más hardcore supimos que Prince había muerto, y nos quedamos en shock todo ese tiempo esperando que fuera un error; desgraciadamente no lo fue. Pero por circunstancias tanto profesionales como personales, ni tengo el tiempo ni el mood necesario para escribir ese artículo. Así que lo dejaré para más adelante. Incluso así, dejadme decir simplemente que la figura de Prince, con los años de perspectiva desde su muerte, ha tomado unas dimensiones que son mucho mayores de lo que ya parecía cuando estaba con nosotros. El impacto de su carrera, de su obra grabada en estudio (inagotable) y de sus conciertos (grabados todos oficialmente, y que supone una obra incluso mayor que la grabada en estudio), no tienen parangón en la música moderna. Y quizás la prueba más evidente de esto que digo es que no hay ninguna figura posterior que se pueda considerar su "heredero", ni en creatividad, ni en productividad, ni mucho menos en términos de maestría en el escenario, donde literalmente Prince se comía con patatas a cualquier otra figura que se le quisiera comparar.
Decía Claudio en el podcast dedicado al tour "Lux" de Rosalía que es un lujo poder compartir el tiempo en el que una estrella del calibre de Rosalía va desarrollando su carrera, y lo suscribo totalmente. Y en ese sentido, para mí fue un lujo (si cabe, mayor, porque me pillaba más joven y con más años por delante) disfrutar en directo de la carrera de Prince; me incorporé un poco tarde, en 1987 cuando editó "Sign O the Times", pero fue un cuelgue definitivo y desde entonces dediqué un tiempo indecente a seguir su carrera y su música. Desde 1987 hasta 2016, fueron 29 años de asistir maravillado a la evolución de un genio de la música, con sus altos y sus bajos, en los que desgraciadamente faltó el colofón: me hubiera encantado observar también sus años de madurez, y haber visto hacia dónde iba en lo que hubiera debido venir después de 2016. Pero aún así, aquellos 29 años dieron material de sobra para disfrutar como no lo he hecho con ningún otro músico.