Qué bien me cae Stuart Price. Que sea el único a lo largo de I'm Going To Tell You A Secret que se atreve a levantar la cabeza durante la clásica circle prayer, mirar a cámara y decir con los ojos "Están locos estos norteamericanos" dice mucho de él. Yo desearía haber creído en algo, pero no salí con ese gen. Una de mis novelas favoritas es El péndulo de Focault, de Umberto Eco, y mi canción preferida de Bowie es Station To Station. En la novela, los capítulos están estructurados según el Árbol de la Vida de la cábala, y en la letra de la canción, Bowie se marca un viaje "from Kether to Malkuth" (de la corona al reino, dos sefirot de ese Árbol de la Vida) salpicado de manchas de cocaína de la mano del Thin White Duke. No sé si Stuart habrá leído a Eco, pero estoy seguro de que, cuando arqueaba las cejas en el documental, sí que había oído a Bowie y lo de la kabbalah le sonaba a un flipe de superestrella de los 70.
Por eso me resulta tan misteriosa la elección de Madonna para trabajar con Stuart en exclusiva en un proyecto tan empapado de espiritualidad como Confessions I (voy a reescribir la historia y a llamarlo así a partir de ahora). Estamos hablando de una mujer que retira la palabra a los escorpios (creo) y que puede retrasar sus salidas al escenario varias horas para terminar sus rituales. Los motivos de esta elección pueden ser que su talento compensa su descreimiento, que es una persona divertidísima que sabe manejar a Madonna o que, en el fondo, a Madonna no le importan tanto esas cosas místicas y lo que quiere es darnos un pepinazo como Confessions.
El CD especial con Fighting Spirit me lo compré nada más salir, en 2005, en un momento de tránsito vital justo antes de regresar a mi ciudad natal tras 10 años viviendo fuera. El vinilo, unos meses después ya en mi ciudad. Para entonces, ya me sabía de memoria los tic-tac, tic-tac, los timbales de Paninaro y todos los trucos que se sacaron de la manga para hacer las transiciones entre canción y canción. ¿Cómo no voy a estar emocionado por escuchar Confessions II? Ya no queda nada, amigas. El caso es ese, que en el vinilo las canciones suenan tan huérfanas...
Me está encantando leer epifanías madónnicas en los más jóvenes. Acabo de ver la de @Terated con 11 años y qué maravilla, me da la sensación de que ya son más interesantes y reveladoras que las mías. Mi relación con Madonna entra a partir de ahora en una fase mesetaria en plan "te respeto e incluso te quiero, pero no me interesas mucho", como un familiar lejano del que te has distanciado sin drama, y mi entusiasmo no volverá hasta pasados varios años. Algo se me ocurrirá mañana de Hard Candy..., espero.
Termino con mi item favorito de la época, el 3x12" de Confessions Remixed. Una auténtica delicia con todas las remezclas de Stuart Price (salvo la de Jump, me enteré hace poco) donde aparece, cómo no, el Delgado Duque Blanco.
Jo, qué difícil...
American Life = Confessions I
Más calidad de songwriting en el primero, más desparpajo y worldbuilding en el segundo. Me he quedado ancha.
EDIT: No he mencionado la remezcla de Sorry de Pet Shop Boys, que para mí es más grande que las pirámides de Egipto. Espero que haya alguna sorpresa de los PSB en Confessions II.