En la era de Hard Candy, nos quejábamos de todo. En retrospectiva, veo un disco que no ha envejecido nada mal y una gira divertidísima, en la que ella estaba en una condición física similar a la de una atleta y nos lo dio todo.
Sí, yo también soy de los que, aun viendo la madera de éxito incontestable de 4 Minutes, le costaba sentirlo como una canción de Madonna. Con el paso del tiempo, y viendo todos los estilos con los que Madonna ha flirteado, casi que es lo que menos me importa. Por alguna razón u otra, es de los primeros singles que menos escucho, pero de ninguna manera puedo negarle su condición de hit global.
De alguna manera, Hard Candy me lleva a su primer disco, en especial Give It 2 Me, Heartbeat, She's Not Me y hasta Beat Goes On, en cierto modo. Y eso me gusta (mucho). Como he comentado antes, el tiempo lo ha tratado bien, haciendo aparecer cualidades en su conjunto que en su día no resultaban tan visibles y/o evidentes.
Por otra parte, es cierto que tenemos un final de Incredible interminable e infumable y un Spanish Lesson cuya letra necesitaba una revisión, por decirlo finamente. Eso sí, reconozco que en la gira le quedó un buen número, que me hizo ver la canción con ojos más condescendientes.
Admito que soy pro Candy Shop: siempre me gustó. Tiene algo que me resulta adictivo y la veo a la vez “muy Madonna”. Desde luego, no para un primer single como ella deseaba, pero aun así es de las que disfruto cuando suena. A su favor diré que el hecho de filtrarse largos meses antes de la publicación del disco no le hizo ningún favor.
¿Un disco diferente al anterior? Sí. ¿Y mejor? Desde luego que no. No obstante, con todo, a mi modo de ver, es un buen disco que ha mejorado con los años.