El arco narrativo de la Britney prisionera que por fin se libera, toma control de su vida, se casa con alguien que la quiere y se venga escribiendo sus memorias no existe.
Quien debió cuidar de ella durante los años de tutela, centrándose en facilitar que eventualmente fuese una persona autónoma, no lo hizo; en su lugar la puso a actuar en Las Vegas como un robot, anulada y medicada, lanzando discos con la voz de otros, exponiéndola a situaciones terroríficas para ella (¡el helicóptero!) y dificultando que sus propios hijos la viesen como algo más que un muñeco.
En lo psiquiátrico, tengo la impresión de que Britney se encuentra varios niveles más allá de donde se encontraba en 2007, cuando ya mostraba signos claros de bipolaridad y tuvo el primer brote psicótico documentado.. Hoy no hay control, no hay terapia, no hay estructura o regularidad en su vida.
No es ya que los fans que esperan un comeback vivan en una realidad paralela: es que me parecen unos egoístas que no han aprendido nada en los últimos 20 años. La atención mediática y social sobre el personaje en 2007 y en 2026 ha cambiado poco o nada, y recuerda mucho a la que recibía Amy. Una atención que no hace más que dificultar que esta persona pueda en algún momento revertir su situación y llevar algo parecido a una vida normal.