A mí en el cole me elegían siempre de delegado y no había cosa que me diera más coraje. En quinto, por ser delegado, me tenía que llevar en las vacaciones de navidad y semana santa un canario que teníamos en clase, comprado por todos los alumnos, en la jaula que había comprado la profe, que me odiaba. Cuando acabó el curso, dijo que sortearía el pájaro entre todos los que llevaran una caja para meterlo dentro de vuelta a casa, pues la jaula era de ella. Cuando llegué el último día y vi que era el único de la clase que había llevado la caja casi salto de alegría. Pero la profe decidió sortear el pájaro entre todos y putearme cuando destrocé la caja ya que no me tocó a mí...me había hecho a la idea de que el pájaro era mío. Luego le dijo a mí madre que yo había sido muy egoísta... y yo le solté que la egoísta había sido ella por no dejar que el ganador se llevara el canario en su jaula.