A mí las dos últimas me han hecho bastante ilusión. Cabe decir que ambas han sido de parejas gays y me he sentido más en mi salsa. La del pasado sábado lo pasé genial. No sé, he sido -¿soy?- opositor, durante meses me he relacionado más con bolis Bic de cuatro colores que con personas. Hacía eones que no me bebía cuatro gin tonics seguidos y, además, estaba la circunstancia d que he mencionado antes, que no es más que una fantasía, pero todo cuenta.
Yo ahora entiendo más que haya gente que quiera celebrar su compromiso, manifestarlo, invitar a los seres queridos y organizar una fiesta. Me parece que en este sentido es también un acto de generosidad. Me acordé ayer de "El festín de Babet" pensando en estas cosas.