Querido depósito de pensamientos:
Las cosas que han pasado por mi cabeza estos días han sido, en su mayoría, demasiado personales y sombrías para confiártelas y permitir que gente sin escrúpulos venga aquí a echarles abono y estimular su crecimiento.
Afortunadamente, el poso de la celebración del pasado sábado tardó varios días en desvanecerse por completo y la "circunstancia d" que menciono en mi anterior depósito me sorprendió con unas cuantas incursiones en mi mente.
Tanto pensar en él y solo sé que se gana la vida en el sector del metal, lo cual tampoco es saber mucho. Puede que trabaje en una fundición, como Irene Cara, y se pegue toda la jornada con el torso desnudo. También puede ser ingeniero y esté a punto de patentar el cigüeñal que revolucione el sector de la automoción. O puede que sea diseñador de joyas, o comercial de la casa Tous. Quién sabe.