Volviendo a las batallas culturales, puede que a corto plazo no sean más que fan service y cortinas de humo y que las realidades materiales sean otras: yo no lo creo. O por lo menos, es más que eso. Es control ideológico, es establecer cuál es el marco de la libertad de expresión y de la identidad. Y en su vertiente educativa, generan un modelo social determinado.
En el caso de Madrid, que es lo que más conozco, casi treinta anos de gobiernos entre liberales y turboliberales han creado mínimo una generación marcada por el individualismo, el aspiracionismo y la competitividad. Súmale el ensimismamiento de las redes sociales y tienes el combo completo para que la realidad vaya por un lado y la política por el otro.