"Personalismos al margen, Rufián plantea la alianza para parar a la ultraderecha y porque “lo demanda la calle”. En realidad, el portavoz de ERC confunde el aliento de algunos transeúntes en Madrid y el jaleo en las redes a sus chascarrillos en la tribuna, con la intención de voto. El elector de Algeciras no necesita que Esquerra le represente. En cambio, sí lo necesitan las clases medias de las comarcas de la Catalunya interior que se han despoblado más de un 10% en veinte años —las que siguen el Eje Transversal— y han quedado apeadas del dinamismo económico urbano y costero. Si se inclinan hacia la ultraderecha es porque sienten que aquellos que las representaban han dejado de escucharlos y buscan una solución". Joan Esculies, La Vanguardia.
"El problema es que en casos como el de Gabriel Rufián no estamos hablando de un futbolista que venda un manojo de páginas insulsas, sino de algo tan serio como es la representación de los ciudadanos, la gestión de lo público, y una estrella del firmamento que aparece continuamente en La Sexta ungido por Ferreras no es un líder de la izquierda por muy poderosos que sean los medios que le dan altavoz. Si el de ERC tiene tanto miedo como dice de la extrema derecha debería tomarse en serio la política y dejar de “hacer como si” tuviera la más remota idea de cómo se le puede plantar cara". Nachat El Hachmi, El País.
Sin ser yo especial hater de Rufián. Pero experimentos, con gaseosa.