Pues no sé, meter tres párrafos comentando su vivencia trans me parece fuera de lugar en una reseña musical de este tipo. No me parece mal que indique que El Silencio de los Corderos es problemática (es bastante obvio el motivo), pero desvía la atención del artículo hacia ella (cuya vida no me interesa, no sé quién es) cuando lo que está es comentando una canción de las 12.
Pero bueno, es la tendencia de Pitchfork, hablar más de otras cosas que de música.