La he visto hace horas. Y cuanto más tiempo pasa, más detalles recuerdo que me hacen pensar que el guión es, probablemente, el más redondo de Pedro. Y, sobre todo, no hay elementos innecesarios, como en Los abrazos rotos.
Creo que Boyero acertó en que ciertos momentos (un par, y se pueden pasar, no ocurre como en otras pelis) causan risa sin pretenderlo. Quizá haberlos hecho tirando al humor, habrían funcionado mejor.
Pero OH DIOS MÍO, qué película TAN BRUTAL y redonda.