En una macrofiesta bollo que se hace todos los años (fui una vez y nunca más, santo Tomás) estaba yo cachondísima perdida, no tanto por la cantidad de mujeres, cuya calidad dejaba mucho que desear, sino por otras circunstancias. Pues total, que me empecé a liar con una muchacha que ni fu ni fa, incluso me daba un poco de asco su forma de besar, pero lo dicho, estaba dominada por mis hormonas. Me invitó a su coche, el cual estaba en el parking, para follar y al parecer la muchacha llevaba sin ducharse unas semanitas. Y sin depilar también. Estuve toda la mano con una peste terrible en la mano y no se iba por mucho que me la lavara en el baño. La gente que me conoce sabe que yo con los olores soy una obsesa y lo pasé realmente mal.