‘El libro de la vida': la muerte nos sienta tan bien…

librodelavidaRecientemente ha llegado un estreno de animación producido por Guillermo del Toro, en plena resaca de esos Oscar y Goyas que han dejado excelentes resultados, por ejemplo, para el reestreno de ‘La Isla Mínima‘. Sumando un número de espectadores brutal -más de un millón el primer fin de semana- para ver en las salas ‘50 sombras de Grey‘, no es que haya habido muchas opciones para esta aventura enmarcada en el Día de los Muertos y repleta de elementos de la cultura popular mexicana. A esta de carrera de obstáculos hay que añadir la ausencia de un puente en torno al estreno o el hecho de que no esté dirigida al público infantil: ‘El libro de la vida’ lo reúne todo para ser relegada injustamente en la cartelera.

La banda sonora a cargo del oscarizado -por ‘Babel’ y ‘Brokeback Mountain’- Gustavo Santaolalla, se compone tan pronto de una versión de ‘Creep’ de Radiohead y de ‘Baby Jane’ de Rod Stewart en plan mariachi, como de ‘Cielito Lindo’ por Plácido Domingo o algunas notas del compositor noruego del siglo XIX Edvard Grieg. Pero que no se asusten los que aborrezcan los musicales, pues su armonía confluye con la gran cantidad de color de una fecha tan señalada para los mexicanos como es el Día de Todos los Difuntos. La estética frondosa en colores y tonalidades, en manos del director y dibujante mexicano Jorge R. Gutiérrez, se aleja, para su mayor reputación, de producciones como las de Disney o Pixar grabadas a sangre y fuego en nuestra memoria.

En el cine de animación no estamos acostumbrados a contemplar historias en las que la muerte y lo macabro es el señuelo esencialmente, ni a que los vivos y los muertos dialoguen con humor y dolor. Tim Burton sí puede presumir de ese distintivo por ‘Frankenweenie‘ o ‘La novia cadáver’, junto a Henry Selick en ‘Pesadilla antes de Navidad’ o en menor medida también ‘Los mundos de Coraline‘. ‘El libro de la vida’ equipara lo siniestro al paraíso del color, sin faltar el brillo ni la locura.

Una locura en torno a dos amigos que, siendo muñecos de madera (uno es torero y el otro soldado), comienzan a disputarse el amor de María desde que son unos niños. Sí, la historia puede pecar de convencional, pero no deja de ser una explosión en lo expresivo. Y si en lo narrativo sí se podría exigir más audacia, queda sobradamente compensado por unos personajes imaginativos, llenos de ternura, que sin dramatizar honran la memoria de las personas que ya no están, además de sopesar hasta dónde puede llegar el valor de la amistad. 7,5.

La “heroica” decepción de ‘Amanecer’ de Edurne

edurneSemanas previas al estreno de ‘Amanecer’, la propuesta de Edurne para Eurovisión, la cantante aseguró en declaraciones recogidas por RTVE que el tema era “muy diferente comparado con todo lo que se ha escuchado en Eurovisión”. Edurne continuaba: “sobre todo va a impactar porque es un tema al que no estamos acostumbrados en el Festival. Dicen que si balada, que si un tema más rítmico y no tiene nada que ver. No se me parece a ninguno que haya pasado por Eurovisión”.

Con ‘Amanecer’ recién estrenada, pues, nace el dilema: o bien Edurne no está familiarizada con el estilo de canción que lleva presentándose y predominando en Eurovisión durante años, es decir, el de canción épica, gloriosa, cero sutil y escrita específicamente para el lucimiento vocal de su(s) intérprete(s), o bien trató de metérsela doblada, sin ningún tipo de escrúpulos, a sus seguidores en particular y a los fans de Eurovisión en general, haciéndoles creer que ‘Amanecer’ era algún tipo de milagro que salvaría a España en el festival.

La balanza, desde luego, se inclina hacia lo segundo. ¡Qué incrédulos cuando imaginábamos que ‘Amanecer’ podría parecerse a canciones de composición magistral como ‘Diamonds’ de Rihanna o ‘Fountain’ de iamamiwhoami! A lo que se termina pareciendo ‘Amanecer’, sin embargo, es a la típica composición de ínfulas heroicas que lleva aterrorizándonos desde la radio y programas tipo ‘American Idol’ durante más de un lustro, solo que todavía más mediocre en su inclinación de canción de banda sonora de ‘Juego de Tronos’ escrita por Within Temptation, con la diferencia de que Within Temptation sí escriben buenas canciones del estilo y que, por cierto, no avergüenzan con frases tan anticuadas como ese “mi corazón me susurró, a mí no vuelvas sin su amor” que parece rescatada de una copla de los años 30.

Pero no solo eso, y es que habiendo sido compuesta por los autores de ‘Euphoria’ de Loreen (así como por Tony Sánchez-Ohlsson, co-autor de ‘Quédate conmigo’ de Pastora Soler), la canción con la que Suecia ganó Eurovisión en 2012, ‘Amanecer’ se queda absolutamente a medio gas en su intento de alcanzar la épica de aquella composición que nos convenció de que Loreen, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de intérpretes que pisan el festival, sí era una artista que tener en cuenta más allá de los quince minutos de fama de Eurovisión. ¿De verdad espera Edurne ganar el festival con una semi-réplica de algo que ya ganó en el pasado, cuando la estrategia lógica para lograr el premio es presentar propuestas frescas que verdaderamente sorprendan al público por su originalidad?

Loreen, sin embargo, no ganó Eurovisión únicamente gracias a la calidad de ‘Euphoria’ sino también a su potente voz, cualidad de la que Edurne a todas luces carece. Y ojo: absolutamente nada en contra de las voces pequeñas de la música; el problema es que a Edurne esta canción le queda grande y se nota en su pretenciosa actuación vocal, menos convincente imposible. No sabemos cómo le quedará su nueva grabación de ‘Amanecer’ junto a la Orquesta Sinfónica y coro de RTVE, pero con la enorme presión que conlleva actuar en Eurovisión, auguramos una presentación-desastre como la de El Sueño de Morfeo como mínimo.

Al final no cabe sino lamentar que sea esta y no otra la propuesta eurovisiva de Edurne, que, contra todo pronóstico, sí nos ha hecho disfrutar en el pasado con varias de sus canciones (un par de dignos ejemplos son ‘Despierta‘ y ‘Ven por mí‘). Yendo decimoprimera en las casas de apuestas, igual no le va tan mal, pero una cosa está clara: si vas a ser la enésima persona en presentar a Eurovisión una canción tipo “voy a conquistar el mundo y aniquilarlo después”, por lo menos que sea una con la que puedas echarte unas risas con tus amigas y amigos, ¿verdad, Albania?

Estrenos de tapadillo: ‘Frío en julio’, ‘Camino de la cruz’, ‘71’, ‘The Skeleton Twins’ y ‘Tusk’

Recuperamos cinco reseñables películas que, o bien siguen escondidas en las esquinas de la cartelera o han pasado por ella sin pena ni gloria.

frio-en-julio-‘Frío en julio’ (Jim Mickle): A este director hay que seguirle de cerca. Mucho. El interés de sus películas no para de aumentar: la simpática ‘Mulberry Street’ (2006), la vibrante ‘Stake Land’ (2010), la atmosférica ‘Somos lo que somos‘ (2013) y, ahora esta, uno de los mejores thrillers del año pasado. ‘Frío en julio’ es un chorreante burrito tex-mex cuyo ingrediente principal es el thriller ochentero frito en abundante aceite de western. Su estilizada puesta en escena y su machacona banda sonora remite al cine de John Carpenter, Walter Hill o a los primeros filmes de los Coen. Michael C. Hall, Sam Shepard y Don Jonson derrochan química y carisma en una película que avanza, levantando polvo en los giros del camino, desde una historia de acoso a una de venganza pasando por una trama de investigación policial. Cine de género que debería editarse en VHS. 8,5.

Kreuzweg-‘Camino de la cruz’ (Dietrich Brüggemann): Austera y rigurosa como un cura con sotana, esta película semiautobiográfica (el director perteneció en su adolescencia a la integrista Hermandad de San Pío X, los “kikos” alemanes) toma como referencia las diferentes etapas de la subida al calvario para narrar la historia de un sacrificio autodestructivo impregnado de fundamentalismo católico. Catorce etapas, catorce severos planos secuencia sin apenas movimientos de cámara. Catorce latigazos durante un vía crucis emocional donde vemos el progresivo adoctrinamiento y maltrato psicológico de una adolescente a cargo de la autoridad familiar (la madre) y espiritual (el cura catequista). Como si el ‘Camino’ de Fesser la hubiera dirigido Dreyer o Haneke. 8.

71-efm’71’ (Yann Demange): Siguiendo la estela de Paul Greengrass y su enérgica ‘Domingo Sangriento’ (2002), el debutante (aunque de destacada carrera en televisión: ‘Dead Set‘, ‘Presunto culpable’) Yann Demange da el salto al cine introduciéndose, bien remangado, en las cloacas del conflicto irlandés. Su objetivo está claro: hacer vivir al espectador los enfrentamientos entre los dos bandos por las caóticas calles de Belfast como si estuviera allí. Con un sentido del ritmo apabullante y una utilización de la cámara en mano que corta la respiración, el director construye un nervioso y electrizante thriller, más sensitivo que narrativo, sobre la lucha por la supervivencia y el absurdo de la guerra. Explosiva. 8.

SkeletonTwins‘The Skeleton Twins’ (Craig Johnson): Kristen Wiig es motivo suficiente para ver cualquier película (o serie o programa de televisión o lo que sea). Si encima le acompaña el roba-escenas Bill Hader (aquí en su primer papel protagonista dramático), escribe el filme Mark Heyman (guionista de ‘Cisne negro‘), la dirige el prometedor Craig Jonson (‘True Adolescents’) y la producen “los reyes del mumblecore” (los hermanos Duplass), ver ‘The Skeleton Twins’ se convierte en una gozosa obligación. La película es una comedia tristona y amarga (su tema principal es el suicidio), de convencional estética indie, pero de gran solidez narrativa y calado emocional, que se beneficia de unos diálogos brillantes y, en especial, de la enorme complicidad de la pareja protagonista (viejos compañeros del Saturday Night Live). El indie de siempre sigue funcionando. 7,5.

tusk‘Tusk’ (Kevin Smith): Vale, si hay una película que desentona en esta lista, es esta. Por eso la he puesto al final, para que quien no quiera no siga leyendo. La nueva película del creador de ‘Clerks’ (ya pueden pasar los años y las películas, que Smith nunca se quitará esa etiqueta) se podría calificar como fallida, decepcionante (si es que sigues esperando mucho “del creador de ‘Clerks'”). Una película construida sobre una sola idea, que da más vueltas sobre ella que un perro buscándose el rabo. Las escenas se dilatan sin justificación y el mejunje de ingredientes produce una molesta atonalidad. Pero… hay que verla. ¿Razones? Dos, y bien grandes: Michael Parks, un nuevo doctor Moreau que da más miedo que el lápiz de ojos de Uma Thurman, y su experimento, más WTF que el ‘The Human Centipede’. Hay que verla para creerla. 7.

‘La Isla Mínima’ y Dani Rovira, grandes triunfadores de los Premios Goya 2015

dani rovira goya 2015La vigésimo novena edición de los Premios Goya se ha cerrado con dos grandes triundafores: el primero, ‘La Isla Mínima’, que se ha llevado la friolera de diez galardones, entre los que destacan algunos de los más importantes (Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guión Original…).

El segundo gran triunfador de la noche ha sido Dani Rovira, que se ha encargado de una de las galas más entretenidas que recordamos, y además ha recibido el premio al Mejor Actor Revelación. En la misma línea, Bárbara Lennie se ha agenciado el galardón a Mejor Interpretación Femenina Protagonista por ‘Magical Girl’ y Julio de la Rosa el de Mejor Banda Sonora Original por ‘La Isla Mínima’.

¿Por qué Madonna no sube su disco filtrado a iTunes?

madonna-sacudePor increíble que parezca, el nuevo disco de Madonna aparecía filtrado ayer 3 de febrero en la red, nada menos que en su versión ultra deluxe de 25 pistas, con una calidad bastante deficiente, aparentemente sin masterizar, y con más de un mes de antelación.

De nada servía el adelanto de 6 pistas del disco en diciembre tras la filtración de 35 maquetas o las declaraciones de la cantante en Instagram en las que manifestaba haberse sentido “violada como artista” (declaraciones que eran pronto borradas). De nada servía tampoco la detención de un hacker que había entrado en dos de sus ordenadores desde Israel, supuestamente vendiendo a posteriori el material inédito en forma de “demo 1″, “demo 2″, “demo 3″, “demo 4″ y así hasta una lista interminable, hilarante, agotadora… de formas de sus canciones que este fin de semana volvían a organizarse en una tercera oleada en la red.

En estas 24 horas, han sido miles los fans de Madonna que han pedido a la cantante en Instagram y a su mánager Guy O’Seary a través de Twitter, que suba el disco completo inmediatamente a iTunes. Todo el mundo parece tener claro que esta es la única vía para el lanzamiento digno de ‘Rebel Heart’, su 13er disco. ¿Pero estamos en lo cierto? Analizamos las posibles razones por las que posiblemente Madonna no ha subido su álbum a iTunes.

1.-El disco puede estar registrándose: Si algo hemos aprendido de los casos de Björk o, un mes antes, de la propia Madonna, que subía a iTunes 6 canciones como adelanto de este mismo disco un día tan peregrino como un sábado 20 de diciembre, es que un artista tiene que esperar por razones burocráticas para subir un álbum a iTunes. Aunque sea tan famoso. ‘Vulnicura’ de Björk aparecía en la red el 18 de enero, pero no era hasta el 20 de enero (por la tarde) cuando era subido a iTunes, propiciando el cabreo además de algunos de sus sellos de distribución internacional (ver punto 4). Es posible que ‘Rebel Heart’ se esté registrando en estos momentos y esta misma tarde aparezca en la red de manera legal. Aunque algo nos dice que no va a ser el caso…

2.-Puede estar esperando a los Grammy: A pesar de la filtración en otoño, Madonna ha pospuesto el inicio de toda promoción de su disco a esta misma semana. Este domingo presentará su single ‘Living For Love’ en la ceremonia de los Grammy, acto seguido se enviará finalmente a las radios tras mes y medio casi fingiendo que no existe, y poco antes o poco después de la gala se lanzará su videoclip. El lanzamiento del álbum completo ahora mismo ahogaría casi definitivamente todas las posibilidades de éxito de su single de regreso, si es que a estas alturas le queda alguna. Muy bueno habría de ser lo que esté preparando para performance y vídeo para que la canción, por sí sola, resistiera la embestida de un lanzamiento simultáneo de 25 canciones. El vídeo, eso sí, parece dirigido por J.A.C.K., quien se encargara de esta maravilla para Christine & The Queens, a la postre protagonista del disco del año en Les Inrocks y Disco Naiveté (su largo lo saca Warner España en marzo).

3.-Puede estar esperando a los Brits: ‘Living for Love’ en realidad está a la venta en todo el mundo… excepto en Reino Unido. Es muy común que el lanzamiento de un single en este país se contenga un par de meses para maximizar su posición en las listas. Se hizo hasta con el macrohit de Mark Ronson con Bruno Mars. La edición del sencillo de Madonna en UK se ha retrasado al 22 de febrero porque esa semana Madonna ha confirmado su presencia en los Brits. La estrategia es clara: mejorar bastante el humillante top 37 que logró ‘Give Me All Your Luvin”. El top 1 parece demasiado lejano (hace 7 años que no consigue uno), compitiendo además con otros performers y los ganadores de la gala, ¿pero quizá tiene su primer top 10 desde 2009 en la manga?

El lanzamiento del disco en iTunes echaría por tierra toda esta estrategia. ¿Y cuándo se verá a Madonna actuando en los Grammy y en los Brits en el mismo mes? ¿En 2018? ¿En 2025? ¿Nunca?

4.-Su público se concentra en Europa y es fiel al formato físico: Para Beyoncé fue fácil subir su último disco a iTunes directamente: el público de la cantante es más joven, por tanto está mucho más acostumbrado a comprar en iTunes; y además es americano, por lo que de nuevo, está mucho más acostumbrado a comprar en iTunes. ‘Beyoncé’ vendió 617.000 copias, todas obviamente digitales, en Estados Unidos durante su primer fin de semana. En el mundo, Mediatraffic calculó unas 746.000. Nada menos que el 83% de sus ventas correspondió a Estados Unidos.

El caso de Madonna es radicalmente distinto. Es absolutamente inimaginable que el 83% de sus ventas se concentre en Estados Unidos. ‘MDNA’ vendió entre 1,5 y 2 millones de unidades en todo el mundo. Sólo 500.000 pertenecen a EE UU (un 25% o un 33%). De hecho, cuando tiene un éxito masivo, Madonna vende mucho más en Europa: ‘Confessions on a Dancefloor’ vendió en 2005 unos 4 millones en Europa, pero menos de 2 millones en Estados Unidos.

Europa, con la salvedad de Reino Unido, está menos acostumbrada a iTunes. Lanzar su disco ahora mismo sólo en digital supondría lograr modestas posiciones en lugares como Francia, Italia, España y Alemania, y la venta física, fundamental para Madonna por edad y trayectoria, se podría ver gravemente perjudicada. Recordemos que ‘MDNA’, un supuesto fracaso comercial, fue platino en Alemania, Francia e Italia y oro en España, con cifras bastante saludables y superiores a ‘Beyoncé’. Sin ánimo de despertar aburridas guerras de fans: su caso es completamente distinto al de Mrs. Carter.

5.-Aspira a ventas mucho más masivas que Björk: Sólo hay que saber multiplicar por 10 para darse cuenta de que el caso de Björk y el de Madonna no es el mismo. La primera viene de vender unas 200.000 copias de ‘Biophilia’. La segunda, diez veces más con su disco peor vendido. No suena igual. ¿Merece la pena lanzar el disco a lo loco porque la gente más adicta a la actualidad musical sabe que se ha filtrado o merece la pena mantener el salvaje plan promocional ya programado y conquistar poco a poco al público generalista y casual (esos millones de personas que pasan de una filtración), a riesgo de perder unas cuantas ventas?

En los próximos días se resolverán todas estas dudas. Mientras tanto, la artista… sacude su cabeza en Instagram, desolada, pero ojo, esta vez sin hacer referencia a la filtración. ¿Cuanta menos gente se entere, mejor?

‘¡Melisande! ¿Qué son los sueños?': la historia de amor que todo el mundo recomienda

melisendaEl debut como novelista del septuagenario Hillel Halkin ha sido una de las sorpresas de la temporada, uno de los sleeper literarios del pasado año. ‘¡Melisande! ¿Qué son los sueños?’ (Libros del Asteroide) es una de esas novelas que, cuando la acabas, no apagas la lámpara de la mesilla y te vas a dormir. No: coges el móvil y te pones a recomendarla. Gracias a esas sugerencias la novela ha alcanzado rápidamente la segunda edición, algo no muy habitual en una editorial independiente.

El autor neoyorquino, que hasta ahora solo había escrito ensayo, ha vencido su miedo a la ficción –”la forma más alta de literatura”- y ha publicado esta estupenda novela de tintes autobiográficos. ‘¡Melisande! ¿Qué son los sueños?’ (el ¡horrible! título hace referencia a un poema de Heinrich Heine) narra, en primera persona y a modo de flashback, la relación que establecen tres adolescentes, dos chicos y una chica (Mellie/Melisande), durante sus años en el instituto. La historia, ambientada en su mayor parte en Nueva York, avanza desde la década de los cincuenta, desde un “verano dedicado a no hacer nada mientras esperábamos a hacer de todo”, hasta los años ochenta.

Como en ‘La trama nupcial‘, a la que recuerda en muchos aspectos, la novela de Halkin es una historia de iniciación, de aprendizaje, que acaba en historia de amor. Un triángulo de amistad que termina en triángulo amoroso. Un relato de resonancias autobiográficas que se convierte en una emotiva (muy emotiva, ten a mano el pañuelo para el final) carta de amor.

La novela empieza mal. La excusa elegida para que el narrador comience a rememorar los hechos, para evocar su pasado a modo de magdalena proustiana, no está muy conseguida. De hecho, con el paso de los capítulos, se da uno cuenta de que no resulta muy congruente desde un punto de vista estructural. Sin embargo, en cuanto el narrador pronuncia la frase “¿Recuerdas, Mellie?”, la novela se eleva y avanza con la misma intensidad con la que crece el amor entre sus protagonistas.

Halkin demuestra su talento para, con una prosa muy ligera, armar una historia muy sólida. Son apenas doscientas cincuenta páginas pero, ocurren tantas cosas, se ponen en juego tantos sentimientos y están tan bien contados, con un ritmo tan preciso, que parece que te has leído mil. El autor habla del amor y de cómo éste se modula -se intensifica o se desgasta- en función de las circunstancias vitales. Un viaje sentimental visto desde el retrovisor, que se mueve entre lo (neo)platónico y lo pasional, entre lo que fue y lo que pudo ser. Voy a coger el móvil… 8,5.

‘Our Time In Eden’ de 10,000 Maniacs: la joya de pop 90s que la historia olvidó

10000maniacs

Título: ‘Our Time In Eden’
Artista: 10,000 Maniacs
Sello: Elektra (1992)

Entre las paradojas de la era digital está que el acceso masivo a la información, el arte, la música, la pone al alcance de tus dedos pero te exige elegir. Y elegir significa descartar, porque cuando lo tienes todo a un clic de distancia el tiempo es oro. El resultado es que la aparente riqueza es a veces una ilusión que se cobra víctimas. ¿Por qué las constantes referencias al punk usan hasta el cliché a los Ramones o los Clash y nadie habla de The Only Ones o de los Damned? ¿Se reduce el country a Johnny Cash? ¿El rockabilly femenino a Wanda Jackson? La actual retromanía por los 80 y 90 está dejado el mismo número de injustos olvidados. No hay espacio para todos, o quizá no calaron de la manera que pareció en su día. La cuestión es que nadie habla hoy en día de los 10,000 Maniacs. Ni siquiera después de que Natalie Merchant sacase un espléndido disco hace apenas unos meses.

‘Our Time In Eden’ fue uno de los álbumes más populares de este grupo norteamericano, sus singles se oyeron por todo el mundo entre el 92 y el 93, pero en la actualidad una creciente capa de polvo cubre su recuerdo, convirtiéndolo en un clásico que sí lo fue, pero que necesita ser reivindicado. Fue el último LP en el que participó Natalie Merchant, después de 10 años de carrera, un final de ciclo que la vio crecer musicalmente rodeada de músicos mayores que ella, a los que se unió con tan solo 17 años en Jamestown, Nueva York, en 1981. A lo largo de seis discos pasaron del post-punk más o menos “arty” de sus comienzos (con sus referencias a De Chirico, Manolete o la obsolescencia planificada) a una música más puramente pop, sobre todo a partir de ‘In My Tribe’ (1987). Para el 92 el grupo había alcanzado una madurez en la que Natalie, sin todavía haber cumplido los 30, seguramente se sentía ya un poco alejada de sus encanecidos compañeros. Así que mientras preparaban ‘Our Time In Eden’ anunció que después de lanzarlo iniciaría una carrera en solitario. Es difícil saber si la noticia sirvió de catalizador, pero parece como si todos ellos hubiesen puesto toda la carne en el asador para hacer el disco que tendría sus mejores canciones, y los mayores picos de euforia y melancolía de toda su discografía.

Y también su sonido más comercial. Aunque oyendo el disco veintipico años después resulta bastante raro seguir teniéndolo clasificado de esa manera. Quizá su producción post-ochentas pueda guardar algún vestigio de esa idea, pero en la actualidad suena más bien a un disco alternativo exquisitamente cantado y tocado. Natalie Merchant, piano y voz, lleva la batuta en la hermosa Noah’s Dove, que abre el disco:

Un tema de exuberante melodía y melancolía, con una bella estructura circular. Pop agridulce reflexivo, que de alguna forma resume el tono del disco que seguirá. En paralelo, letras sobre un amor que acaba, una pareja que “sabía mentir sin que se notase”, que “siempre cree que hay un último resquicio para recuperar la libertad”… la amargura elegante de los textos de Merchant hace su aparición, y no será la última.

‘These Are Days’ es el primer upper-cut del disco, un single de pop redondo (fue primer sencillo) que daba en la diana de una melodía memorable con letras sobre -precisamente- días que se recordarían: “Estos son días que recordarás / Ni antes ni después -te lo prometo- volverá el mundo a ser tan cálido”. Casi como un presagio, es una canción que trae recuerdos instantáneos a quien escuchase música en aquellos primeros 90, desde el mismísimo comienzo con ese simple pero infalible motivo de piano:

‘These Are Days’ supone además un alejamiento definitivo del sonido más alternativo de sus entregas anteriores. En comparación con singles como por ejemplo ‘Eat For Two’ y su estribillo monocorde de texturas casi Go-Betweenianas, tres años después nos encontramos ante una propuesta melódicamente mucho más elaborada, y sonido más compatible con las emisoras de FM. Pero hay algo aún más importante: ‘These Are Days’ es también la canción que abre la época dorada del pop “baggy”, es decir, éxitos de pop influidos por el característico ritmo de batería del sonido Manchester. Como por ejemplo la esencial ‘Sleeping Satellite’ de Tasmine Archer (que curiosamente se lanzó como single también aquel mismo septiembre del 92), y una larga sucesión de canciones que sembrarían un camino que atraviesa el ‘Linger’ de los Cranberries al año siguiente o ‘Wonderwall’ en el 95 y que se iría extinguiendo hacia 1998 con ‘Kiss Me’ de Sixpence None The Richer y ‘Torn’ de Natalie Imbruglia.

Tras la euforia meta-melancólica llega ‘Eden’, que acaba de establecer definitivamente el dominio instrumental del piano en el disco, en un inspirado eje triangular con las “guitarras infinitas” de Rob Buck y la voz de terciopelo de Natalie. Una perfecta construcción de pop cristalino y lánguido que incide en las imágenes bíblicas que salpican todo el disco (título incluido), en este caso como metáfora política sobre los EE.UU. y la sociedad actual en general (“créeme, la verdad es que no somos honestos, no somos la gente que soñamos / no estamos tan próximos entre nosotros como podríamos”). El activismo político y social de Merchant es bien conocido, pero en este disco escogió (como confesaba la propia cantante en 1994 a David S. Mordoh en Rockdelux) no hacer alusiones literales en una época de mucha negatividad y pesimismo (el disco se grabó en agosto de 1991, en medio de la Guerra del Golfo) e intentar ser positiva (“y en un tiempo las palabras solas nos guiarán / y la amargura ya no nos alcanzará / la razón será guiada de otro modo”). El resultado son estos textos alegóricos, honestos y de poesía sencilla, un penúltimo suspiro de la era de las letras sinceras, antes de la llegada definitiva de la ironía posmoderna. Todo desemboca, apropiadamente, en la todavía más positivista ‘Few And Far Between’, una canción que sorprende con su ritmo a lo Motown, sección de viento incluida. Entre ellos, Maceo Parker, quien por cierto hace un precioso solo final.

‘Stockton Gala Days’, con ese título tan Scott Fitzgerald, es otra de las grandes joyas de la cara A de ‘Our Time In Eden’: resonancias folkies, acentuadas por la aparición del violín de Mary Ramsey, que curiosamente ocuparía el puesto de vocalista una vez abandonado por Merchant, ya en 1997. Acordes menores para unas letras de recuerdos adolescentes, inmersos en bucólica sororidad, pero que doblan una esquina sombría al final de cada estrofa:

“Aquel verano los campos se llenaron de hiedras y dedaleras / frutos de manzana salvaje por todas partes, de un color esmeralda como nunca había visto / Aparte de sueños que no recuerdo, no hubo una chica tan cálida como tú… Cómo he aprendido a complacer, a dudar de mí misma en momentos de necesidad / nunca lo sabrás”.

Supuestamente la canción describe un periodo de la infancia y adolescencia de Natalie en el condado de Chautauqua, cerca de Jamestown, donde creció y vivió aquellos años. Los ensoñadores “delays” de las guitarras hacen refulgir esos añorantes versos con una luz dorada única, redondeada por las armonías vocales de la cantante. Que conducen al brillante broche final de la cara A. ‘Gold Rush Brides’ – tonalidad menor desde el principio- mantiene el contraste entre belleza natural (y musical) y sentimientos grises en una de las letras más interesantes del álbum, dedicada a las novias de los buscadores de oro (viudas, al final de la canción) y por extensión a todas las mujeres con un papel secundario en la historia, a las que nadie recuerda: “En cartas enviadas de vuelta a casa, a sus hermanas del Este / Se quejarían, relatando locura, nacimientos, soledad y dolor”).

‘Jezebel’ comienza la cara B en tono acústico y ambiental, en una serie de interludios de voz, piano y viola que dejan disfrutar del bello timbre líquido de la voz de Natalie Merchant, entre los que se intercalan estribillos “uptempo” para acentuar los sentimientos de azoramiento sentimental. Una dinámica tendente a lo acústico que se mantiene en ‘How You’ve Grown’ (“Cómo has crecido”). De nuevo viola y piano para elevar con delicadeza esa hermosa voz que, como en tantos grupos de pop de la historia, es en esencia el secreto del éxito del grupo, una voz que reviste de verdad todo lo que canta con una belleza frágil. En este caso, cantando letras escritas desde el punto de vista de una madre sin serlo todavía. Pero el instinto latente era capaz de arrancar frases tan bonitas y ciertas como cuando dice a esa hija imaginaria “cada vez que nos decimos adiós se congela en mi mente tu imagen de la niña que nunca ya serás, que nunca volverás a ser“. En una entrevista reciente Merchant aludía a esta canción, y hablaba sobre lo que supone ser madre como artista ya en la realidad (“he escrito canciones desde el punto de vista de una madre, pero más hipotética que empíricamente. El amor tan extremo que sientes por un hijo ha hecho mi experiencia mucho más rica”).

‘Candy Everybody Wants’ marca el necesario cambio de tono en este punto: otro perfecto hit de pop “baggy”, que de hecho fue el single que más éxito les granjeó en listas de medio mundo. De nuevo arreglos de viento, y un preciosismo melódico para colar, como dulce píldora, una letra de (auto)crítica dirigida a los medios de comunicación y su dieta de entretenimiento vacío (el azúcar que a todos apetece) para lograr aturdirnos a todos y no pensar (“sí, se les nubla la mirada (…) sí, sus cerebros se vuelven blandos y perezosos / En fin, ¿de quién es la culpa?”).

Tolerance’ da de nuevo un giro en sus pretensiones iniciales: guitarras con distorsión, y letra dramática para una bonita melodía que, ya casi como un leit motiv, esconde mensajes amargos; la inquietud de la intolerancia, aparentemente en nueva alusión a su país (“nuestra casa está dividida, vivimos en ella / El lugar donde habita el odio es tras nuestras puertas, en noches intermitentes / óyelo caminar y desvariar”).

El final se va acercando con ‘Circle Dream’, quizá la verdadera joya oculta del disco, una canción que habría merecido ser single. La voz va y viene en dos pistas diferentes, de forma circular, como el ritmo de la canción, que supone otra nueva incursión en ese backbeat madchesteriano, pero en un contexto especialmente acústico y delicado que de nuevo permite apreciar la bella textura de la voz de Natalie en gran detalle. Una producción más sencilla recubierta de un precioso y sutil órgano que le da ese aire onírico tan único.

El disco gana en belleza con esta bajada de tensión, anticipando el terreno en el que se movería Merchant durante su inminente carrera en solitario, un terreno en el que la voz no tendría que luchar para hacerse oír y donde mandaría la quietud acústica y folkie. ‘Our Time In Eden’ es también un testimonio de esa aparente disensión, en la que se diría que la banda pugnaba por ese sonido “grande” de algunas de las canciones y ella no tanto. Hay que decir que esa carrera en solitario comenzó esplendorosamente y Natalie Merchant vendió cinco millones de copias de su primer disco girando con el grupo Wilco de telonero. La continuación de los Maniacs sin ella no lograría la misma suerte.

If You Intend‘ funciona como bonita digresión pop antes del final, con ecos de ese sonido jangle que el grupo practicó con tanto acierto en los 80, y que los acercó musical e intelectualmente a la sensibilidad de grupos como R.E.M. (a quienes telonearon durante una gira durante la cual hubo un corto romance entre Michael Stipe y Natalie Merchant). Lo cual conduce al final con ‘I’m Not The Man’, un cierre de cara con enfoque narrativo, exactamente igual que en ‘Gold Rush Brides’ en la cara opuesta del disco. Tono sombrío y ritmo algo marcial para acompañar una historia sobre un hombre de color acusado injustamente de un crimen y que acaba ahorcado… como si en el último segundo Merchant no hubiese podido aguantar más su decisión de ser positiva y necesitase expresar algo de esa rabia, aunque fuese en forma de narración.

Sería imperdonable terminar este repaso sin aludir a las caras B de los singles de ‘Our Time In Eden’. Si hay un disco en el que esas canciones adicionales funcionan como espejo, como referencia de influencias y como hermoso complemento, es éste: seis versiones de artistas admirados por el grupo que repartieron como caras B y C en diversas ediciones de los CD-singles. La lista tiene mucha enjundia: ‘Starman’ (Bowie), ‘I Hope That I Don’t Fall In Love With You’ (Tom Waits), These Days’ (Jackson Browne), ‘Every Day Is Like Sunday’ (The Smiths), ‘Don’t Go Back To Rockville’ (R.E.M.) y ‘Sally Ann’ (The Horse Flies’). En su reedición en vinilo de hace tres años se perdió la oportunidad de incluir un disco extra con todos estas versiones, que alcanzan una especial exquisitez en los temas de Waits, los Smiths y los Horse Flies, y que funcionan como perfecta “companion piece” de un disco ya de por sí espléndido.

American Horror Story “Freak Show”: (casi) todo da lo mismo

sarahpaulson‘American Horror Story’ ha cerrado esta semana su cuarta temporada, “Freak Show”, evidenciando que nunca igualará la primera, cometiendo errores muy similares a los que ya veíamos en la temporada “Aquelarre”, también conocida como “Mujeres Desesperadas”. De nuevo partíamos de una idea y cásting excelentes. Quizá mejor todavía que el del año pasado, pues en este circo de “freaks” se alternaba a Jessica Lange, Angela Bassett, Kathy Bates o Sarah Paulson ¡con dos cabezas!, con adquisiciones que incitaban a indagar en sus historias en la vida real: Jyoti Amge (la mujer más pequeña del mundo), Rose Siggins (la mujer sin piernas), Ben Woolf (Meep)…

Este último personaje ponía en evidencia que una sola carrera desesperada en una celda puede transmitir más que los guionistas de la serie de Ryan Murphy durante 13 agónicos episodios. Totalmente desenfocada, la trama no ha podido dar más bandazos, perdiendo hasta tres millones de espectadores en Estados Unidos a medida que (no) avanzaba. Lo de siempre: se nos ha presentado a personajes que pronto han pasado a pintar poco (la recuperación del payaso a última hora no es suficiente, ¡con lo que nos habíamos reído con GijonClown!), no hemos visto lo suficiente las dos cabezas de Sarah Paulson, a menudo cortadas en plano suponemos que por razones presupuestarias (¿o será de holgazanería?), y se ha profundizado en los personajes literalmente tarde, mal o nunca, en algunos casos cuando algunos ya habían desaparecido, dejándonos méritos tan dudosos como que en un episodio mueran dos protagonistas y te dé absolutamente lo mismo.

Pero lo que más me enfada es que la serie siga presentando algunos ganchos que impiden abandonar a lo ‘True Blood‘. Visto lo visto, y como la carrera de Meep, parecen fruto más bien de puntuales golpes de suerte, pero ahí están. Y no me refiero a las reiteradas reivindicaciones de David Bowie a través de una Jessica Lange cuya marcha parece que se esté preparando (¡ese final!). El episodio dedicado a Pepper y la introducción de la maravillosa conexión con ‘Asylum‘ (temporada 2) a modo de flashforward, es de los pocos en que logras empatizar 100% con la historia, abandonada ya la idea de que esta sea una serie de miedo. De hecho el episodio de la declaración de Sarah Paulson nos recuerda que el amor puede inquietar más que una piscina llena de cadáveres. También, alguna vez, la serie sí nos ha dejado planos horrorosos para el recuerdo, como el personaje rapado y tatuado, la creación de la marioneta o la muñeca del ventrílocuo Neil Patrick Harris, que ha ejercido satisfactoriamente de artista invitado.

El problema es que los atractivos de todo esto han llegado cuando parte de la gente ya había abandonado la serie. Y entre ellos hay que destacar el personaje de niño mimado de Finn Wittrock (no tanto al actor) y su vestuario imposible. O la ausencia del mismo. Aunque su desenlace y el que ha producido a su alrededor no haya sido el más imaginativo. Para bien y para mal, cómo se nota quién está detrás de ‘American Horror Story’. 5,5.

Más opinión en nuestro foro de American Horror Story.

Natalie Prass, una solista de hechuras clásicas

NataliePrassDe la mano de Matthew E. White, auspiciado por su sello Spacebomb y producido por él, la próxima semana se publica el álbum debut de Natalie Prass, una cantante y compositora de Cleveland que, pese a su juventud, tiene como referentes más inmediatos a Karen Carpenter, Carole King o Dusty Springfield, mitos femeninos de la canción popular. Prass se curtió en la mítica escena de clubs de Nashville, publicando dos EPs (‘Small & Sweet’ -2009- y ‘Sense Of Trascendence’ -2’11-, descatalogados) de canciones indie folk poco impactante.

Sin embargo, de vuelta a su hogar familiar en Virginia, pronto congenió con White y su colectivo musical, que le ofreció grabar su primer álbum. Esta relación ha sido crucial en su música, a la vista de un disco homónimo en el que el soul y los característicos arreglos de sonido Philadelphia del colectivo Spacebomb dan una dimensión inesperada a sus canciones. Queda patente en el single ‘Bird Of Prey’ (un tema recuperado de sus inicios), estrenado hace meses, y en los recientes adelantos ‘Why Don’t You Believe In Me’ y ‘My Baby Don’t Understand Me’, que seguro fascinarán a fans del primer álbum de Rumer o de Jenny Lewis (nada casualmente, formó parte de su banda en su más reciente gira). Puedes escuchar ya ‘Natalie Prass’ en Pitchfork.

Azealia Banks trabaja con Dr. Luke

azealia--videoA pesar del éxito de crítica de ‘Broke with Expensive Taste‘, uno de los mejores discos de 2014, la dura realidad es que el esperadísimo álbum debut de Azealia Banks ha sido un innegable fracaso comercial, uno que ni siquiera el ejercicio retro de ‘Chasing Time‘, con vídeo caro y súper TLC de por medio, ha logrado evitar.

Por este motivo, quizás, la rapera ha decidido que es momento de tomarse en serio eso de llegar a las masas y ha confirmado, a través de la imagen que podéis ver a continuación, que se encuentra trabajando actualmente con Dr. Luke, mesías del pop por excelencia tras producir en los últimos años hits para prácticamente todo el mundo, desde Katy Perry a Maroon 5 pasando por Britney o Yelle. ¿Qué opinará Banks sobre la polémica Luke vs Ke$ha?

Gran Hermano VIP: se avecina polvorín

Sandro-Rey-vipA falta de que Paolo Vasile decida recuperar aquel ‘Hotel Glam’ que fue el mejor esperpento valleinclanesco jamás visto en una televisión privada, debemos conformarnos con una nueva edición de ‘Gran Hermano VIP’ que de VIP tiene más bien poco. Sí, que la dirección del programa haya conseguido que Belén Esteban entre en la casa es todo un triunfo para la audiencia, pero el casting de esta nueva edición está repleto de wannabes y personajes efímeros que apenas han tenido unas pocas horas de gloria en el cortijo de ‘Sálvame’ y demás programas de Mediaset.

Como cualquier gala inicial de reality que se precie, las más de tres horas que ha durado la entrada de los concursantes a la morada de Guadalix de la Sierra han sido del todo insufribles, con un ritmo pesadísimo y un Jordi González que ha pasado demasiado inadvertido. El desnudo gratuito de Coman, el negro de ‘Adán y Eva‘, ha sido lo más representativo de anoche. No obstante, el hecho de separar los concursantes entre ‘Señores’ y ‘Criados’ (los segundos deberán estar las 24 horas a total disposición de lo que los primeros les manden) asegura roces desde el primer día. En breve comprobaremos cómo se las gastará cada uno, aunque vaticinamos un sinfín de guerras y peleas teniendo en cuenta que la mayoría de los concursantes ya han demostrado que, con tal de marcarse un plató, son capaces de hasta vender a sus padres. Con todos ustedes, el elenco de personajes que poco a poco irán luciendo palmito en el ‘Deluxe’ de turno.

Señores

Belén Esteban: La más VIP de todos los concursantes y capitana de los ‘Señores’. Dada su exposición diaria en ‘Sálvame’ parte como favorita. Y más después de haber ganado en 2011 ‘¡Más que Baile!’ moviéndose peor que un pato mareado. Limpia de sus adicciones desde hace meses, la gran pregunta es cuántas horas tardará en llorar por Andreíta y venirse abajo.

Víctor Sandoval: No le ha quitado ojo a la “anaconda” de Coman en ningún momento. Hundido mediáticamente después de haber vendido por fascículos su desamor con Nacho Polo y mutar en freak, el que años ha fuera conductor de programas como ‘Mamma Mia’ siempre ha sido amigo de lo histriónico y tiene un ego desmesurado. La liará parda en breve, eso que no quepa duda.

Aguasantas: La ex nuera de Raquel Bollo ya ha demostrado en numerosas ocasiones que cuando tiene un cheque de por medio puede sacar veneno de su boca. No se sabe muy bien qué esperar de ella, pero su padre en el vídeo de presentación le ha aconsejado que sea “naturalista”. Entra soltera, por lo que podría ser candidata a marcarse un “edredoning”.

Los Chunguitos: Los bufones de la casa fueron los primeros confirmados de esta edición VIP. Nada más ver a Coman ya han soltado que era un mono y un gorila, así que todo es posible. Se definen como “intesperactivos” (¡viva las patadas al diccionario!), aunque como espectadores suplicamos que a Juan le pongan subtítulos porque si no no habrá manera de entenderle.

Laura Cuevas: Durante más de 20 años ha vivido en Cantora porque su padre era capataz de Isabel Pantoja. Se marcó un ‘Sálvame Deluxe’ antológico poniendo de vuelta y media a la folclórica encarcelada y odia con todas sus fuerzas a Chabelita. Tonta no es, promete sacar a relucir más mierda de la familia que le puso en el candelero tanto dentro del reality como fuera. Tiene más sed de plató que Sema.

Israel Lancho: Torero al que hace cinco años una cornada casi le cuesta la vida. Se le ha relacionado con Anne Igartiburu y Ana Obregón, por lo que sabe moverse por los tentáculos del papel couché patrio. Imaginamos que como torero está pasando hambre en estos momentos y no le ha quedado otra que meterse en este circo.

Criados

Olvido Hormigos: Semanas antes de entrar al reality, la capitana de los ‘Criados’ le ha dedicado unos cuantos dardos twitteros envenenados a la Esteban. Saltarán chispas entre ellas porque, a pesar de haber fumado la pipa de la paz al principio de la gala, se odian a muerte. La ex concejala promiscua MILF desde hace años ha demostrado que ella se deja tocar por cualquiera (aun estando casada), así que si no protagoniza rápido algún momentazo sórdido entre las sábanas tiene todas las papeletas para ser de las primeras expulsadas.

Coman: Conocido única y exclusivamente por haber enseñado sus atributos en ‘Adán y Eva’, la dirección del programa no ha dudado en meterle en la casa en cueros para alegría de Víctor Sandoval. Ya nos han intentado colar su historia de superación para dar algo de pena (vino a España desde Guinea para que le trataran la ceguera que desde pequeño sufría), pero el tipo es un cachondo mental que se ríe hasta de su sombra. Puede ser una gran revelación.

Ylenia: La ex concursante de Gandía Shore ha decidido volver a la televisión con un nuevo par de tetas y sobrada de elegancia con un vestido que rendía tributo a La Veneno de ‘Esta Noche Cruzamos el Mississippi’. Por todos es conocido que se le va la pinza cosa mala (con o sin copas de por medio) y que nos dará espectáculo. Antes comenta que odia que le manden y la ponen de criada. Personaje esencial de las futuras polémicas que se generarán.

Ares Teixidó: De comentarista de los debates del último Gran Hermano a concursante. O sale reforzada de esta experiencia o se le acaba el chollo en los medios de comunicación. Está prometida y lleva seis años con un chico, así que los programas satélites de Telecinco no tardarán en inventarse posibles romances con sus compañeros para hundir su futura boda.

Sandro Rey: Ni a través de sus cartas ha sabido visualizar quién ganará el concurso (aunque afirma que ve en la final a una rubia). Este experto en ciencias ocultas es un freak de lo más entrañable y todo un animal televisivo. En ¡Mira Quién Salta! tuvo un romance entre bambalinas con la periodista Ángela Portero. ¿Volverá a repetir el mismo patrón y se enamorará de alguien en la casa?

Fede: Este italiano a un tupé pegado estuvo seis meses dándonos el coñazo como tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa para irse del programa sin pretendienta alguna. Ahora dice que va de Dj por la vida (y hasta se enorgullece de haber trabajado con Juan Magán). Respondiendo al típico perfil de ligón está por ver quién caerá a sus brazos. Olvido Hormigos, Ylenia, Laura Cuevas, Aguasantas y Víctor Sandoval se lo van a rifar.

Benjamin Clementine, tras la huella de Nina Simone

benjamin clementineEl cantautor londinense Benjamin Clementine es la última confirmación del Vida Festival, que se celebra del 2 al 6 de julio en la ciudad barcelonesa de Vilanova i la Geltrú también con la presencia de Andrew Bird, Woods, Nacho Vegas, Nueva Vulcano, Deers y Mourn. Clementine ultima estos días el lanzamiento de su álbum debut, ‘At Least for Now’, a la venta en enero.

Aunque el mito cuenta que Clementine fue descubierto en el metro de París por el magnate Lionel Bensemoun y el productor Matthieu Gazier, el cantante mismo lo niega. La historia verdadera, según la -en general- fiable Wikipedia anglosajona, es que Clementine conoció a Gazier primero y a Bensemoun después. Clementine se mudó a París en 2008 tras pelearse con su compañero de piso en Londres y vivió sin techo durante años, ganando algo de dinero tocando en bares y hoteles. Fue durante este periodo que Clementine conoció a Gazier y no hasta 2012 cuando conoció a Bensemoun, quien, tras verle actuar en el Festival de Cannes, finalmente proporcionaría al londinense un contrato discográfico.

Benjamin Clementine practica un estilo de canción desnuda al piano que ha despertado comparaciones más que merecidas con Antony Hegarty, el cual de hecho impulsó la carrera del británico después de que lo descubriera en la tele por casualidad. Clementine cita también como influencias a Erik Satie, Leonard Cohen o Luciano Pavarotti. Por voz y poderío interpretativo, sin embargo, a quien recuerda unánimamente es a Nina Simone. Buena prueba de ello es su debut en el programa de Jools Holland, donde el cantautor interpretó por primera vez en televisión su single ‘Cornerstone’.

Tras esta actuación, Clementine, de camino a su camerino, se topó con Sir Paul McCartney, que se encontraba también en el programa. El Beatle se acercó y le aconsejó, impresionado tras su interpretación, que siguiera con su carrera. Desde luego, pocos músicos principiantes, en este caso ni siquiera debutantes (por entonces Clementine tan solo tenía un EP en el mercado), pueden presumir de contar con la aprobación de Paul McCartney. Clementine es uno de los pocos afortunados.

Un año después de su debut en televisión, concretamente en agosto, Clementine publicó su segundo EP, ‘Glorious You’, que cuenta con cortes muy chanson como ‘Adios’, de juguetón arreglo de piano, muy musical (aquí, Clementine ya se confiesa también fan de Jacques Brel o Édith Piaf), y también incorpora arreglos electrónicos como los de ‘Mathematics’, más bien sutiles, o los del sencillo principal, ‘Condolence’, evidentemente su tema con más potencial de cara a las listas dado su movido beat.

Clementine acaba de fichar por Virgin y su álbum debut, ‘At Least for Now’, se espera para enero. Sin duda es un artista con historia, que asegura no hablarse con nadie de su familia excepto con su hermano Joseph, al que le debe todo (suyo era el piano que Clementine empezó a tocar a los quince años), así como no haber escuchado demasiada música a lo largo de su vida, lo que habría resultado en su originalidad compositiva, notable desde el primer segundo de ese ‘Glorious You’ cuya cubierta tanto evoca la tristeza y desgarro de, sí, Nina Simone. Muchos ya ven en Clementine la sombra de la leyenda y han decidido que va tras su huella. Hay algo de verdad en ello, pero solo el tiempo dirá si todas estas comparaciones eran realmente merecidas.

Raphael recomienda a Rufus Wainwright, Ismael Serrano a Decemberists

raphael-entrevistaSpotify publica una serie de playlists relacionados con la Navidad, algunos de los cuales han sido realizados por famosos.

Entre ellos está Raphael. Cuando le entrevistamos este año no logramos sonsacarle que conocía a Rufus Wainwright y su versión de ‘Hallelujah’ es una de las canciones escogidas en su playlist navideño. También están algunos de sus favoritos de siempre como Elvis o Frank Sinatra junto a otra gente como Mecano. Y se ha puesto por supuesto a sí mismo.

Sergio Dalma ha hecho una lista en la que ha tenido tiempo de reivindicar a su competidor Pablo Alborán, pero mucho mejor gusto ha mostrado Ismael Serrano reivindicando a Regina Spektor, Depedro o Decemberists. Su lista se llama ‘Un Invierno Septentrional’.

Finalmente Juan Magán ha puesto el toque cañero con gente como Tove Lo, Avicii, Stromae o Ariana Grande.

Yelle: “Dr. Luke nos ayudó a confiar en nuestra música”

yelle2Julie Budet junto a Yelle ha dado la campanada este año publicando un tercer disco, ‘Complètement fou‘, producido junto a nada menos que Dr. Luke, quien evidentemente no necesita ningún tipo de presentación, pues ha producido algunos de los mayores éxitos del pop de los últimos años (su repertorio da vértigo). Aprovechando la visita de Yelle a nuestro país, donde tocan hoy en la sala Razzmatazz de Barcelona y mañana sábado en el Ochoymedio de Madrid (ayer, día de la entrevista, era el turno de Valencia), hablamos con Budet sobre Dr. Luke, la supuesta americanización de su sonido o el gran éxito de Yelle entre el público gay, entre otras cosas.

Acabáis de terminar una gran gira norteamericana. ¿Cómo ha sido la experiencia?
No ha sido tan diferente a girar por Europa pero sí muy intenso porque teníamos actuaciones casi cada día. Siempre resulta extraño cuando llegas a una ciudad nueva y no sabes si va a haber gente en la sala o si el público va a disfrutar del concierto. Sin embargo, la reacción por lo general ha sido muy buena incluso a pesar de la diferencia de idioma, aunque eso es algo que no solo nos ha ocurrido en Estados Unidos sino también en España, Alemania o Reino Unido. El público no entiende las letras pero disfruta de la energía y del poder de la música.

Para vuestro nuevo disco, ‘Complètement fou’, habéis trabajado con Dr. Luke. Unos años antes, sin embargo, girasteis por Europa con Katy Perry. Ella siempre se muestra muy entusiasta en Twitter con sus teloneros y, por ejemplo, de vosotros twitteó que erais una banda “très chic de la hostia”. ¿Qué tal fue telonearla? ¿La llegasteis a conocer?
Fue una buena experiencia abrir para ella porque, siendo una banda francesa, nos suponía todo un reto tocar cada noche ante un público tan grande. También fue muy interesante girar con grandes equipos y técnicos. Pero lo bueno de Katy Perry es que está muy involucrada en la selección de sus teloneros. A nosotros nos envió un mensaje ella misma preguntándonos si queríamos formar parte de su gira europea.

Estuvimos con Katy en un par de ocasiones. Es muy fácil conversar con ella pero no así llegar a ella, pues siempre está muy ocupada, por ejemplo pasando un montón de tiempo con sus seguidores en los “meet & greet” o también ocupándose de ella misma porque hace mucho deporte. Es complicado pasar tiempo con ella pero es una artista con mucho talento, además, claro, de una persona normal con la que puedes tener una conversación normal.

Volviendo a Dr. Luke, habéis trabajado con él en este disco, lo cual es sorprendente porque vosotros ya contabáis con una base de fans muy fiel gracias a vuestro sonido original. ¿Cuál es la razón, pues, de esta “aventura americana” que habéis emprendido en ‘Complètement fou’?
Al final de la gira de ‘Safari Disco Club’ nos propusimos descansar y pensar en lo que habíamos hecho pero, unos pocos meses después, empezamos a escribir nuevo material. Durante este mismo momento conocimos a una persona durante una reunión que nos comentó que Dr. Luke era muy fan de nuestra música. Nosotros no sabíamos quién era así que, una vez terminamos de charlar, le buscamos en Google y descubrimos lo famoso que era. Él nos comentaba que nos descubrió por nuestra remezcla de ‘Hot ‘N Cold’ de Katy Perry y nos invitó a su estudio de Los Ángeles, insistiéndonos en que era un gran seguidor de nuestra música y de todo el universo que envuelve a Yelle. Al principio todo empezó por diversión pero conectamos muy bien, de modo que nos dio la oportunidad de pasar un mes en su estudio de Los Ángeles para experimentar. Nosotros no teníamos ni idea de lo que queríamos hacer en nuestro tercer disco, solo queríamos probar. Una vez pasamos tiempo de verdad con Dr. Luke porque nos invitó a su casa a celebrar Acción de Gracias con su familia y vimos que era una persona muy natural con la que es muy fácil hablar, lo mismo ocurrió en el estudio. Fue fácil y eficiente y, sobre todo, nos ayudó a confiar más en nuestra propia música. En realidad podríamos haber hecho este disco sin él porque antes de conocerle teníamos claro que queríamos llevar nuestro sonido hacia el siguiente nivel, pero él fue importante para que nos diéramos cuenta de que podíamos hacerlo. No cambió nuestro sonido notablemente, sin embargo, y pienso que nuestros fans así lo han percibido, que ‘Complètement fou’ sigue siendo un disco de Yelle, si bien un poco más “grande”.

El disco es muy sofisticado en cuanto a sonido, muy detallista, por ejemplo ‘Tohu’, me parece una delicia. ¿Fue primordial la aportación de Dr. Luke a la producción del álbum en este aspecto?
Yelle y Dr. Luke tenemos maneras diferentes de producir música. Para nosotros, siendo una banda francesa, las letras son muy importantes y nos gusta concentrarnos en el sonido de las palabras, mientras Dr. Luke, como productor asentado en Estados Unidos, trabaja más que nada las melodías. Luke nos ayudó a construir nuestras canciones en torno a la melodía y nosotros le enseñamos lo importante que son las letras y cómo a veces tenemos que tomar decisiones importantes en torno a ellas. Fue un proceso muy colaborativo y de compartir ideas, no solo con Luke sino también con el resto de músicos con los que trabajamos. A veces era más complicado, por la diferencia de idioma, ser preciso, pero lo importante es que confiábamos los unos en los otros y eso daba pie a una mayor naturalidad en el estudio.

Algunos artistas, cuando trabajan con productores muy reconocidos, se quejan de que estos no dejan demasiada libertad en el estudio para hacer lo que ellos quieren. ¿Fue trabajar con Dr. Luke un proceso democrático en vuestro caso? ¿Imponía sus ideas o era más bien receptivo?
Desde el principio estuvo muy claro que no queríamos cambiar nuestra identidad, que queríamos hacer música de Yelle, y esto es algo que Luke entendió perfectamente. Y como no sabíamos quién era nunca sentimos que trabajáramos con alguien especial, siempre fue como nuestro primo o algún amigo. Recuerdo opinar abruptamente sobre algunas cosas y no pasar nada porque realmente me sentía en familia, por ejemplo, en relación a ‘Nuite de baise I & II’, que son dos canciones del álbum muy cortas con las que experimentamos en términos de duración y estructura porque queríamos hacer algo diferente. Dr. Luke lo comprendió y, porque no somos una banda americana y no nos movemos en la industria, creo que para él trabajar con alguien diferente fue igual de enriquecedor, porque le dimos la oportunidad de hacer algo distinto a lo que hace normalmente, de recrearse en algo nuevo.

“Me gusta hacer temas movidos y hacer bailar a la gente pero no quiero hacer eso toda mi vida o hasta el fin de mi carrera”

¿Por qué escogisteis la balada ‘Bouquet final’ para presentar vuestro disco? Es una decisión sorprendente porque la gente, por lo general, os conoce por vuestros temas movidos.
Cuando escribimos ‘Bouquet final’ el objetivo fue explorar nuevas dimensiones musicales. Es una canción lenta y profunda y pensamos que igual estaría bien volver con algo diferente para mostrar al público que sabemos hacer cosas distintas. Me gusta hacer temas movidos y hacer bailar a la gente pero no quiero hacer eso toda mi vida o hasta el fin de mi carrera. Para mí es importante poder demostrar que soy capaz de hacer cosas diferentes. ‘Bouquet final’ nos gustó tanto que decidimos probar a ver si a la gente le convencía y lo cierto es que gustó.

¿Hasta qué punto creéis que habéis “americanizado” vuestro sonido, si es que acaso lo habéis hecho? Porque algunos temas del álbum suenan bastante disco y funky. ¿Estáis de acuerdo?
Creo que es más un tema de producción que de sonido, porque en realidad ya hicimos disco en el pasado, por ejemplo en ‘Pop Up’, además de rap y canciones más lentas. No siento que en ‘Complètement fou’ hayamos hecho algo realmente nuevo en relación al sonido del álbum o a las melodías. Creo que lo que percibes como americanizado es una mayor confianza y fuerza en nuestro sonido, por ejemplo en los bajos, que ahora son más potentes.

Hablando de música americana, muchos de los ídolos más populares en Estados Unidos son mujeres y muchos de los ídolos femeninos más populares en Estados Unidos son iconos gay. Diría que vosotros también sois un icono gay. ¿Estáis de acuerdo?
El público gay nos ha seguido desde el principio de nuestra carrera y creo que se debe al hecho de que la comunidad gay disfruta de la música y de que, para ella, bailar en la discoteca supone un momento de verdadera felicidad. Creo que recibimos una buena respuesta por parte del público gay porque este sabe cómo pasárselo bien y, sencillamente, cómo disfrutar de la vida. Al público gay le gusta divertirse cuando sale de fiesta y vivir el momento. Nuestra conexión viene de ahí. Además, soy una artista a la que le gusta mucho vestirse en el escenario. De pequeña me fascinaba Madonna porque ofrecía un espectáculo con vestidos, maquillaje, etc. y, para mí, estar en un escenario significa entregar al público un show. Es por eso, creo, que gustamos tanto a los gays.

Las letras son muy importantes para vosotros pero una gran parte de vuestro público no entiende francés y, por lo tanto, no sabe de qué van vuestras canciones. Curiosamente, habéis ideado una aplicación que traduce la letra de vuestros “lyric videos” al inglés para todo aquel que lo desee. ¿Cómo describiríais este disco a alguien que no entiende vuestras letras?
Es un disco de experiencias, sobre relaciones con chicos y chicas pero, sobre todo, sobre amor, conexión, incertidumbre, las decisiones que uno toma en la vida. ‘Florence en Italie’, por ejemplo, va sobre esta ciudad de la que estamos enamorados, y sobre la situación de encontrarte tan solo seis horas en una ciudad nueva y sentir algo tan profundo que quieres expresarlo urgentemente y con las palabras adecuadas. Otro de los temas, ‘Coca sans bulles’, va sobre estar solo y aburrido en una discoteca esperando a que ocurra algo y darte cuenta de que lo que ansías en verdad es que suene tu canción favorita y tener esa experiencia con la que la noche cambia y explota. Pero sigo hablando de la vida, de cosas sencillas, si bien desde un punto de vista más enfocado al concepto de experiencia.

¿Qué ha de esperar el público del directo de Yelle?
Traemos dos sets de percusión porque queríamos algo potente en el escenario dado que, al hacer música electrónica, buscamos un sonido sencillo. El chico que toca la percusión, toca ritmos contundentes. Además, habrá luces potentes y mucho baile porque me encanta bailar en el escenario. Va a ser un fiestón. Espero también que al público le gusten las nuevas canciones porque habrá momentos tranquilos y en Razzmatazz, que es una sala que me encanta, me da la sensación de que al público le cuesta mantener la atención en el artista porque toda la sala es siempre una gran fiesta loca. Espero que la gente disfrute también de los momentos más suaves y estoy segura de que vamos a pasarlo muy bien todos juntos.

Sam Smith y Beyoncé, nominados a 6 Grammy

sam-smithA lo largo de este viernes, se han ido conociendo los nominados a los Grammy 2015, que se celebran el próximo 8 de febrero.

Están nominados en la categoría de Mejor Grabación del año ‘Fancy’ de Iggy Azalea y Charli XCX, ‘Chandelier‘ de Sia, ‘Stay With Me’ de Sam Smith, ‘Shake It Off‘ de Taylor Swift’ y ‘All About that Bass‘ de Meghan Trainor. En cuanto a Mejor Canción del Año, los nominados son los mismos pero cambiando a Iggy Azalea por Hozier. Beyoncé ha quedado fuera de estas dos categorías tan importantes, como podéis observar.

Sin embargo, no ha quedado fuera de la categoría de Mejor Álbum del Año, donde ‘Beyoncé‘ tendrá que enfrentarse a ‘Morning Phase‘ de Beck, ‘In the Lonely Hour‘ de Sam Smith, ‘+‘ de Ed Sheeran y ‘G I R L‘ de Pharrell.

Aunque Beyoncé gane todo aquello a lo que está nominada y se convierta en la gran triunfadora de la noche, es llamativo que Sam Smith sea el único que está nominado en todas las categorías más importantes: mejor canción, mejor grabación y mejor disco. Tanto uno como otra aspiran a seis estatuillas en total. Beyoncé completa sus nominaciones con premios menores como mejor envoltorio y mejor película musical.

Aspiran a Álbum urban contemporáneo del año Beyoncé, Pharrell, Chris Brown, Jhené Aiko y Mali Music, mientras compiten por Álbum pop del año Coldplay, Miley Cyrus, Ariana Grande, Katy Perry, Ed Sheeran y Sam Smith.

alt-J, St Vincent, Arcade Fire, Jack White y Cage the Elephant pelearán por el Grammy a disco alternativo.

Los nominados en categorías rock son U2, Jack White, Beck, Ryan Adams, the Black Keys y Paramore. Haim pelearán por el premio revelación.

En cuanto a electrónica, encontramos a Aphex Twin, Röyksopp y Robyn entre los nominados.

Las principales categorías son:

Disco del año
Beck – Morning Phase
Beyoncé – Beyoncé
Ed Sheeran – X
Sam Smith – In The Lonely Hour
Pharrell – G I R L

Grabación del año
Iggy Azalea – “Fancy” (Feat. Charli XCX)
Sia – “Chandelier”
Sam Smith – “Stay With Me (Darkchild Version)”
Taylor Swift – “Shake It Off”
Meghan Trainor – “All About That Bass”

Canción del año
Sia – “Chandelier”
Sam Smith – “Stay With Me (Darkchild Version)”
Taylor Swift – “Shake It Off”
Meghan Trainor – “All About That Bass”
Hozier – “Take Me To Church”

Mejor revelación
Bastille
Iggy Azalea
Brandy Clark
HAIM
Sam Smith

Mejor disco alternativo
Alt-J – This Is All Yours
Arcade Fire – Reflektor
Cage The Elephant – Melophobia
St. Vincent – St. Vincent
Jack White – Lazaretto

Mejor disco de electrónica
Aphex Twin – Syro
Deadmau5 – While (1<2)
Little Dragon – Nabuma Rubberband
Röyksopp & Robyn – Do It Again
Mat Zo – Damage Control

Mejor grabación dance
Basement Jaxx – “Never Say Never”
Clean Bandit – “Rather Be” (Feat. Jess Glynne)
Disclosure – “F For You” (Feat. Mary J. Blige)
Duke Dumont – “I Got You” (Feat. Jax Jones)
Zhu – “Faded”

Mejor disco de rock
Ryan Adams – Ryan Adams
Beck – Morning Phase
The Black Keys – Turn Blue
Tom Petty And The Heartbreakers – Hypnotic Eye
U2 – Songs Of Innocence

Canción de rock
Paramore – “Ain’t It Fun”
Beck – “Blue Moon”
The Black Keys – “Fever”
Ryan Adams – “Gimme Something Good”
Jack White – “Lazaretto”

Mejor disco de pop
Coldplay – Ghost Stories
Miley Cyrus – Bangerz
Ariana Grande – My Everything
Katy Perry – Prism
Ed Sheeran – X
Sam Smith – In The Lonely Hour

Mejor actuación de pop solista
John Legend – “All Of Me (Live Version)”
Sia – “Chandelier”
Sam Smith – “Stay With Me”
Taylor Swift – “Shake It Off”
Pharrell – “Happy”

Mejor actuación de pop de grupo o dúo
Iggy Azalea – “Fancy” (Feat. Charli XCX)
Coldplay – “A Sky Full Of Stars”
A Great Big World – “Say Something” (Feat. Christina Aguilera)
Jessie J – “Bang Bang” (Feat. Ariana Grande & Nicki Minaj)
Katy Perry – “Dark Horse” (Feat. Juicy J)

Mejor disco de pop tradicional
Tony Bennett & Lady Gaga – Cheek To Cheek
Annie Lennox – Nostalgia
Barry Manilow – Night Songs
Johnny Mathis – Sending You A Little Christmas
Barbra Streisand With Various Artists – Partners

Disco urban
Beyoncé – BEYONCÉ
Jhené Aiko – Sail Out
Chris Brown – X
Mali Music – Mali Is…
Pharrell – G I R L

Disco de rap
Iggy Azalea – The New Classic
Childish Gambino – Because The Internet
Common – Nobody Smiling
Eminem – The Marshall Mathers LP 2
Schoolboy Q – Oxymoron
Wiz Khalifa – Blacc Hollywood

Actuación de rap
Childish Gambino – “3005″
Drake – “0 To 100 / The Catch-Up”
Eminem – “Rap God”
Kendrick Lamar – “i”
Lecrae – “All I Need Is You”

Canción de rap
Nicki Minaj – “Anaconda”
Kanye West – “Bound 2″
Kendrick Lamar – “i”
Wiz Khalifa – “We Dem Boyz”
Drake – “0 to 100 / The Catch Up”

Colaboración de rap
Common – “Black Magic” (Feat. Jhené Aiko)
Eminem – “The Monster” (Feat. Rihanna)
ILoveMakonnen – “Tuesday” (Feat. Drake)
Schoolboy Q – “Studio” (Feat. BJ The Chicago Kid)
Kanye West – “Bound 2″ (Feat. Charlie Wilson)

Mejor actuación R&B:
Beyoncé Featuring Jay Z – “Drunk In Love”
Chris Brown Featuring Usher & Rick Ross – “New Flame”
Jennifer Hudson Featuring R. Kelly – “It’s Your World”
Ledisi – “Like This”
Usher – “Good Kisser”

Mejor canción R&B
Beyoncé – “Drunk in Love”
Usher – “Good Kisser”
Chris Brown – “New Flame”
Luke James – “Options”
Jhené Aiko – “The Worst”

Mejor vídeo
Arcade Fire – “We Exist”
DJ Snake – “Turn Down For What” (Feat. Lil Jon)
Sia – “Chandelier”
Pharrell – “Happy”
Woodkid – “The Golden Age (Feat. Max Richter)

‘La espada de los cincuenta años': la puerta de atrás de ‘La casa de hojas’

espada-cincuentaSi no te gustó ‘La casa de hojas‘, ni se te ocurra abrir ‘La espada de los cincuenta años': desearás quemar todos los ejemplares que puedas en la Bebelplatz de tu ciudad. Si, por el contrario, te gustó el aclamado debut de Mark Z. Danielewski -aunque sea moderadamente, como a mí-, puede que te sientas algo decepcionado con su segunda novela. De hecho, si me dijeran que este libro es el germen del anterior, su borrador, me lo creería. Eso es lo que parece: un esbozo, un bosquejo, el ensayo general de una obra todavía por pulir.

‘La espada de los cincuenta años’, editada de nuevo con mimo por Alpha Decay y Pálido Fuego, es un relato de terror contado en forma de prosa poética y presentado, de nuevo, sobre una base de experimentación formal. La diferencia con ‘La casa de hojas’ es que aquí el terror es más clásico, casi como un cuento gótico. La novela está protagonizada por una costurera que se queda al cuidado de cinco niños durante una fiesta en la noche de Halloween. La llegada de un cuentacuentos, “un hombre malvado con un corazón muy negro”, creará un clima de inquietud de insospechadas consecuencias. Sobre todo después de colocar a los pies de los niños un estrecho y alargado estuche cerrado con cinco pestillos.

Así contado, la novela parece más misteriosa y perturbadora de lo que realmente es. Y es que, por mucho que lo intenta, el autor no logra alcanzar uno de sus objetivos: hacer sentirse al lector como un niño escuchando una historia de miedo a la luz de una hoguera. La prosa y la intriga no te envuelven como lo hacía en ‘La casa de hojas’, no consigue ese nivel de inmersión. Su estructura polifónica, casi como un collage de voces, es admirable, pero siempre vista desde fuera, como si el cuentacuentos nos hubiera echado de la habitación y tuviéramos que ver todo desde la distancia, sin escuchar casi lo que cuenta.

En cuanto al diseño del libro, ocurre algo parecido. Es fácil apreciar la belleza de las ilustraciones en forma de bordados y entender su vinculación poética con la protagonista de la novela. En ese sentido, también resulta admirable. Pero, en este caso, su función parece más decorativa que narrativa, más impostada que justificada. No voy a caer en el error de preguntarme qué sería de esta novela sin su apoyo visual, sin las ilustraciones y el tipo de maquetación, porque sería otro libro; pero sí me resulta difícil no cuestionar sus intenciones. ¿La experimentación como coartada para la falta de inspiración? 6.

10 vídeos de Alan Ferguson, el nuevo marido de Solange

Solange no ha publicado disco este año y apenas ha protagonizado noticias desde que atacara a Jay Z en un ascensor en presencia de su hermana Beyoncé. Quizá su silencio ha tenido que ver con la preparación de su boda, pues la cantante ha contraído matrimonio este fin de semana. La colección de imágenes demuestra que todo está bien entre Jay Z, Beyoncé y Solange. Los novios se dieron un paseo en bici. Entre los invitados, como veis, nada menos que Ed Droste de Grizzly Bear.

Pero si por algo es interesante la noticia es porque el novio no es otro que Alan Ferguson. El director de videoclips es muy conocido tras haberse encargado de vídeos para gente tan famosa como Katy Perry, Nelly Furtado y por supuesto Beyoncé.

Os dejamos con 10 de sus obras: ‘Hot ‘N Cold’ de Katy Perry, ‘Party’ de Beyoncé, ‘PrimeTime’ de Janelle Monáe, ‘Night is Young’ de Nelly Furtado, ‘Who Wants to Be Alone’ de DJ Tiësto, ‘Scream’ de Chris Cornell, ‘This Ain’t a Scene, It’s an Arms Race’ de Fall Out Boy, ‘Green Light’ de John Legend, ‘That Green Gentleman (Things Have Changed)’ de Panic at the Disco y ‘Drive By’ de Train.

Renovando ‘Las Meninas’

lasmeninasEs de agradecer que Santiago García como guionista y Javier Olivares como ilustrador hayan recuperado cuatro siglos después ‘Las Meninas’ de Velázquez, en un momento en el que las referencias no parecen llegar más allá del Pop-Art, Warhol y el final del siglo XX. La nueva obra no sólo es el reflejo de una tarea de documentación abrumadora en torno a una de las puntas de lanza del Museo del Prado, sino sobre la vida del pintor sevillano del Siglo de Oro español.

En el nuevo ‘Las Meninas’ sus autores evitan jugar una carta única al cuadro y su entorno, tratando también las diferentes conexiones con otras épocas en las que artistas como Picasso, Buero Vallejo, Dalí o Foucault se sintieron atraídos hacia el lienzo de Velázquez. Tal fue esa atracción que no pudieron evitar recrear su particular visión de la obra, todos ellos posiblemente con el empeño de desvelar el enigma que encierra el retrato de la familia de Felipe IV, una obra de la que se ha dicho que esconde un secreto a la vista, provocando diversas lecturas y tonalidades. Y aquí un caso extremo: el interés llevó a Picasso en 1957 a pintar una serie de 58 variaciones de ‘Las Meninas’.

El trabajo de Javier Olivares se compone de dibujos cautelosamente realistas combinando ocres o azules sin que abunden las viñetas coloreadas y con la intención de no dárselo todo masticado al lector. Más bien calca los misterios, emulando la estrategia de Velázquez en su pintura. Si parte de esa táctica en el cuadro del sevillano se sustenta en el juego con el reflejo del espejo, para Olivares está en usar con destreza el guión impecable de Santiago García, con cuestiones, reflexiones y misterios que hoy siguen teniendo vigencia. La novela gráfica hace un uso de la imagen y las palabras muy sutil, planteando nuevos interrogantes sobre ‘Las Meninas’ y renovando el impulso de un cuadro de hace más de 350 años. 8,5.

La Exposición en el Museo ABC

La novela gráfica ‘Las Meninas’ nace en 2008. Una vez superada la fase de investigación de Santiago García, Javier Olivares, como dibujante, recrea los primeros ambientes de la vida en palacio en los tiempos de Felipe IV. La técnica de Olivares, empleando ilustración digital y a mano, va dando lugar a los esbozos preliminares, realizados ya a lápiz antes de pasar al entintado, componiendo la primera de las tres secciones de esta exposición en el Museo ABC de Madrid. Se trata de imágenes que, a modo de story-board, figuran junto a retratos de los personajes cortesanos del siglo XVII. La segunda sección muestra parte del proceso previo a las planchas definitivas, con el coloreado y el resultado final, del que destacaríamos las páginas que en el libro son dobles. Y una tercera parte se complementa con posibles ilustraciones para la cubierta, material no usado y parte de los estudios que hicieron Buero Vallejo o el Equipo Crónica.

El libro ‘Las Meninas’ está editado por Astiberri.

La exposición ‘Dibujar Las Meninas’ se puede visitar en el Museo ABC de Madrid, hasta el 16 de noviembre de 2014. Martes a sábado de 11 a 20 horas y domingos de 10 a 14 horas.

Meet & greet con Clean Bandit

clean banditClean Bandit han arrasado con ‘Rather Be’, pero están muy lejos de ser “one hit wonders”. De hecho, en nuestra redacción nos decantamos en realidad por otros dos de sus singles: ‘Extraordinary’, que incluíamos entre las mejores canciones de la primera mitad del año, y la nueva ‘Real Love’, que acabamos de incluir entre las mejores canciones de noviembre.

El grupo es una de esas “nuevas sensaciones británicas” que parece que sólo podemos ver en el FIB a lo Ellie Goulding, pero la promotora Live Nation los traerá en concierto los próximos días 19 y 20 de noviembre a actuar en Barcelona (con The Handclappers como teloneros) y Madrid (con Electric Nana).

Si eres fan y ya tienes tu entrada, JENESAISPOP y Live Nation te invitan a conocer a la banda.

Regalamos dos meet & greets con Clean Bandit para las 2 respuestas más divertidas a esta pregunta recibidas en jenesaispop(k)gmail.com: “¿dónde estabas cuando nació el sonido noventero de Clean Bandit?”.

Young Fathers ganan el Mercury Prize 2014

youngfathersEl grupo de hip hop alternativo Young Fathers ha ganado el Premio Mercury Prize 2014, con su debut ‘Dead’, a pesar de no partir entre los favoritos según las apuestas. En 2009 los recomendamos en nuestro playlist para el Sónar, pues actuaron en aquella edición. También estuvieron en el último BAM.

El disco de Young Fathers sucede así a otros ganadores históricos como ‘Screamadelica’ de Primal Scream, los debuts homónimos de Suede, Franz Ferdinand y The xx, ‘Dummy’ de Portishead, el primero de Arctic Monkeys, ‘Stories from the City, Stories From the Sea‘ y ‘Let England Shake‘ de PJ Harvey o, en los últimos años ‘An Awesome Wave‘ de alt-J y ‘Overgrown‘ de James Blake.

Han sido derrotados, pues, ‘LP1‘ de FKA twigs, ‘One Breath‘ de Anna Calvi, ‘So Long, See You Tomorrow‘ de Bombay Bicycle Club, el debut homónimo de Royal Blood, ‘Total Strife Forever‘ de East India Youth, el debut de Jungle, ‘Everyday Robots‘ de Damon Albarn y las últimas propuestas de GoGo Penguin, Nick Mulvey, Polar Bear y Kate Tempest.

En la ceremonia, que se emite únicamente editada con retardo de un par de horas, pero ha podido seguirse por redes sociales o en The Guardian, Kate Tempest ha interpretado su tema ‘Circles’, Royal Blood ‘Figure it out’, East India Youth ‘Looking for Someone’, Anna Calvi ‘Eliza’, Damon Albarn ‘Hostiles’, FKA twigs ‘Two Weeks’ y JUNGLE ‘Busy Earnin’, entre otros. Young Fathers escogían su tema ‘Get Up’.

The Guardian publicaba hoy un gráfico indicando cuánto había vendido cada nominado antes y después de la nominación, confirmando que la nominación podía influir pero no era decisiva en los hábitos del consumidor. Tradicionalmente es la victoria lo único que realmente influye en las listas británicas. Cabe ver qué pasa pues con este disco de Young Fathers que había vendido sólo 1.800 copias antes de ser nominado y aún no había llegado a 5.000. Era el único de los 12 nominados que no había llegado siquiera al top 200 de las islas junto al álbum de Polar Bear. ¿Qué pasará este domingo? ¿Habemus nuevos Speech Debelle o nuevas estrellas?

El “romance sórdido” de Röyksopp acaba en drama

royksoppRöyksopp publican el próximo mes de noviembre ‘The Inevitable End’, su último disco en el sentido literal del término: el dúo formado por Svein Berge y Torbjørn Brundtland, que editaba EP junto a Robyn hace unos meses, ‘Do It Again‘, ha asegurado que seguirán haciendo música pero que no van a publicar más álbumes porque creen que ya han dicho todo lo que tenían que decir a través de este formato.

Uno de los adelantos de ‘The Inevitable End’ es ‘Sordid Affair’, cuya melodía vocal interpreta Ryan James de Man Without Country, dúo del sur de Gales formado por Tomas Greenhalf y el mismo James, que define su música como una mezcla de electrónica y shoegaze y que extrae su nombre del “sentimiento de no pertenecer”. El dúo publicó su álbum debut en 2012 y ultima estos días el lanzamiento de un segundo trabajo que incluirá una versión del ‘Sweet Harmony’ de The Beloved, una de sus canciones favoritas de todos los tiempos por los recuerdos que les evoca. El tema ha sido versionado hasta la saciedad, por ejemplo por Fangoria y Los Sencillos en castellano.

‘Sordid Affair’ conjuga reconfortantes pasajes sintéticos con ambientaciones de una gelidez casi palpable, lo que refleja con notable efectividad la calidad ambivalente de la letra, un recuerdo nostálgico sobre una relación que llegó a ser hermosa pero que ha acabado mal (“Nublando la verdad, ambos sabíamos que este romance sórdido acabaría en lágrimas”). Sobre esa relación, no obstante, se recuerda que mereció la pena: “estar contigo, ser el único, vivir una mentira, me mantuvo excitado, me sentí deseado”.

Los ritmos, además, son lo suficientemente rápidos como para que el tema pueda bailarse en la pista, pero también lo suficientemente poco contundentes como para que no lo consideremos un “club banger” al estilo de ‘Do It Again‘ o dos de los temas nuevos incluidos en ‘The Inevitable End’, los medio agresivos ‘Skulls’ y la nueva versión, mucho más inquietante y “groovy”, de ‘Monument‘. En realidad, ‘Sordid Affair’ podría pasar por balada (¿hiperbalada?) si tenemos en cuenta que la canción original, de hecho, nació para ser bailada en reuniones sociales y nada tenía que ver con la concepción que tenemos de ella actualmente, con Adele casi como sinónimo. “Balada”, de hecho, viene de “ballare”, que significa “bailar”.

Y aparte de esta reflexión, ¿qué más ofrece ‘Sordid Affair’? En primer lugar, un luminoso gancho instrumental tan característico de Röyksopp como siempre, un exquisito gusto por la producción electrónica, suave pero no inofensiva, paisajística pero no extremadamente abstracta, atmosférica pero no asfixiante (algunos grupos hacen de eso precisamente su mayor virtud; no es el caso de Röyksopp, que siempre han tirado por ser más bien melódicos) y una melodía ligeramente ñoña pero lejos de resultar empalagosa. Una canción, este ‘Sordid Affair’, en definitiva, cuyos varios atractivos se complementan a la perfección y que quizás no esté a la altura en calidad de clásicos del dúo como ‘Eple’, ‘Only This Moment’, ‘What Else Is There?’ o ‘The Girl & the Robot’ pero que sí representa una notable suma al catálogo de este grupo al que ahora decimos un agridulce hasta luego. Por lo menos, uno que deja buen sabor de boca.

‘Sordid Affair’ es el sexto top 1 de Röyksopp en JENESAISPOP tras ‘The Girl & the Robot’ con Robyn en 2009, ‘This Must Be It’ también en 2009, ‘Running to the Sea’ con Susanne Sunførd, que acaba de anunciar disco, en 2012, ‘Do It Again’ y ‘Monument’, las dos últimas de nuevo con Robyn en 2014. Sin duda, uno de los grupos favoritos de nuestros lectores.

‘Indies, hipsters y gafapastas’, vistos desde el extremismo

indieshipsters“A muchos indies les repatea escuchar la misma música que disfruta una señora ecuatoriana que limpia casas”. Este fue mi primer poco atractivo acercamiento, a través de El Confidencial, al libro que el periodista Víctor Lenore (Ladinamo, Rockdelux) ha publicado en la editorial Capitán Swing con prólogo de Nacho Vegas, ‘Indies, hipsters y gafapastas’. Y me permito decir “poco atractivo” para mí porque el planteamiento no puede ser más ajeno a la filosofía del site que dirijo desde hace casi nueve años. Un site fundado por un grupo de amigos que iba contemplando atónito y con frustración cómo muchos de sus artistas nacionales favoritos iban progresivamente retirándose de la música sin poder dedicarse profesionalmente a ella: sin dinero, sin premios de ningún tipo y con el único reconocimiento de los medios ultra especializados, con un alcance muy limitado.

La historia del pop español de las últimas dos décadas está llena de artistas que en todo momento han tenido que alternar la música con sus “trabajos verdaderos”. En muchos de los casos, cuando internet sólo era una anécdota en nuestras vidas prohibida antes de las seis de la tarde, las bandas ni siquiera eran desconocidas porque no gustaran al gran público, sino porque este no tenía casi ninguna oportunidad de llegar a ellas para decidir si le gustaban o no le gustaban. Y ya sabemos lo que Dover vendieron cuando sí pudieron disfrutar de exposición mediática: de la más absoluta nada al todo más absoluto.

De esa triste situación para los artistas que más admirábamos, que nos ha impedido conocer cómo habrían desarrollado sus carreras musicales a los 30, 40 o 50 años, posiblemente haya nacido una obsesión un tanto insana de celebrar los éxitos de lo que más nos gusta, a diferencia de lo que sucedía con una generación anterior, que quizá sí proclamaba más o menos que “vender era malo”, “menos auténtico” o “vulgar”. La actitud de nuestro humilde site ha sido celebrar el éxito de Russian Red, Nacho Vegas, Delorean o Beach House cuando han conseguido posiciones destacadas en las listas de ventas: al menos esas copias vendidas les garantizarían cierta asistencia a conciertos con la consiguiente posibilidad de continuidad y desarrollo de su talento. En otras palabras, si una persona que limpia me pide que le apunte el nombre de un grupo que suena y me gusta, no pienso que tengo que cambiar de grupo favorito. Más bien pienso: “esto petaría si se radiara lo mismo que ‘Bailando’ de Enrique Iglesias. Menuda mierda que en Los 40 Principales no le den una oportunidad”.

Y no creo que sea una actitud excepcional nuestra ni de nuestros 300.000 lectores mensuales, que en nuestros foros dejan constantemente claro que lo que quieren es ver a su artista favorito como top 1 (fenómeno digno igualmente de estudio por parte de la sociología). En este mundo en el que la canción más vendida es más o menos la misma que los medios especializados proponen como la mejor del año, todavía no he visto a nadie tirando su disco de Daft Punk a la basura tras el pelotazo que pegó ‘Get Lucky’ porque “Daft Punk se han hecho demasiado famosos”. Al contrario, ‘Random Access Memories’ se ha revelado como un clásico contemporáneo que estoy seguro de que estará bien posicionado en la lista de la década de los medios especializados y en la que hagan los lectores de diversos medios, como en otros momentos de la historia post-indie sucedió con ‘Nevermind’, ‘OK Computer’ o ‘Back to Black‘.

Por eso el libro de Víctor Lenore me interesa más cuando habla sobre cuestiones como la homogeneización de la cultura, lo poco adecuado de que se reproduzcan noticias de medios anglosajones tan estúpidas como un concurso de imitadores de Pulp que se celebra en Estados Unidos, la poca atención que se presta a la música africana o los motivos históricos y económicos que han podido producir que haya algún ser humano capaz de pensar como indica la primera frase de este artículo. También cuando habla sobre el cinismo, la ironía y el narcisismo imperante hoy en día en las redes sociales y blogs. O cuando recuerda alguna entrañable anécdota como la bordería de los dependientes de Discos del Sur (muy distintos a los que vemos hoy en las tiendas musicales de la capital). Y me interesa, por el contrario, mucho menos cuando retrata a los “hipsters”, amparándose en los reportajes más extremos de la revista Vice, como xenófobos, machistas, esnobs y pedantes. La tesis del libro, que haría arquear las cejas de Ana Botella, no es que esta tribu que se niega a sí misma sea un poco menos izquierdista de lo que se cree -que eso habría sido menos comercial pero más razonable-, sino directamente de derechas, conservadora.

El sesgo es claro: basta echar un vistazo rápido a la web del ayuntamiento de Madrid para comprobar que el voto al PP durante las últimas elecciones -las europeas- en los distritos de Justicia y Universidad (Malasaña y algún aledaño) está por debajo de la media de la capital. Es decir, en el barrio “hipster” por excelencia se vota menos al PP que en otros barrios de Madrid. Por el contrario, el apoyo a IU y a Podemos en estos “barrios de modernos” está algo por encima en el caso de Justicia y hasta cuatro puntos por encima en Universidad (Malasaña), donde Podemos no ha superado al PSOE por tan sólo noventa y dos votos, haciéndose con el 15% de los mismos (frente al 8% de la media nacional). Este dato como argumento es peregrino pero no más que el libro en algunos momentos, donde se omite que el ambiente de las revistas musicales especializadas siempre ha sido lo suficientemente izquierdista como para repeler a algún aficionado a la música que haya podido ser remotamente de derechas; o que en su crítica al pensamiento único, no haya crítica a la crucifixión que sufrió Russian Red por parte del público indie, especializado, hipster, gafapasta -no sé cómo llamarlo- cuando se le ocurrió declarar en una revista que era “más bien de derechas”.

Más que por sus ideas por el modo y el lugar en el que decidió hablar de ello, las declaraciones de Russian Red me hicieron pensar que hay artistas que no deberían hablar de política ni en sus canciones ni en sus entrevistas. No por nada. A mí me da igual que Russian Red sea de derechas o no, pero por su edad y profesión, lo más probable es que no tenga nada interesante que aportar. Y lo mismo sucede con artistas que presumimos de izquierdas. Christina Rosenvinge nos comentaba en una entrevista que había intentado hacer canción protesta pero que no le salía nada que le convenciera: “He intentado varias veces escribir canciones un poco sociales y me han salido cosas demasiado simples y obvias, aunque lo social está implícito en lo que uno escribe. Escribir es tomar una actitud con respecto a las cosas. Había una canción feminista en este último disco que, una vez acabada, la quité porque me parecía muy tonta. Es un tema complicado, hay que saber hacerlo”.

Y no nos extraña. Como Lenore reconoce en la coda del libro, donde recula ligeramente después de decenas de páginas de bilis, indicando también que muchos de los fenómenos de los que habla están en extinción, a veces los grupos han querido hacer canciones reivindicativas y les han salido auténticos “panfletos infumables” que se han criticado de lo lindo. La historia está llena de artistas que han apelado a nuestra conciencia social y otros que no, y este libro no explica, ni con la ayuda de diversos sociólogos, por qué una cosa es mejor que la otra. Por eso es un tanto cuestionable dedicar un capítulo entero a Diplo como ejemplo de todos los males del mundo: sólo es un músico, no un líder político. En unas páginas se tilda la repulsión hacia Manu Chao de clasista, pero si algún blanquito se siente atraído, obsesionado prácticamente, por la cultura callejera de países más desfavorecidos, como Diplo, se le tilda de oportunista por saquear y explotar sin dar los suficientes créditos (y mira que hay créditos en los discos de Major Lazer, entre ellos Rubén Blades, citado por Lenore en el libro para bien). Al final, y aunque haya timado a la gente, empatizarás con Diplo porque si eres chico, blanco y te gusta el pop, estás jodido. Parece que si te gusta la música española es que eres narcisista y nacionalista. Si te gustan Pharrell o Beyoncé, es porque has caído en el gusto globalizado del capitalismo. Si te gusta Laura Mvula, supongo que has de ser demasiado anglófilo. Si te gustan el cine iraní o Bonde do Role, es porque vas de enterado y quieres pertenecer a una clase más alta. Si te gusta Kanye West, mal porque es un egocéntrico que pasa del sentido comunitario del hip-hop. No hay lugar para hablar de cómo la mujer domina el pop de hoy, desde propuestas más sexualizadas a lo Miley Cyrus hasta otras nada sexualizadas tipo Lorde pasando por todos los colores intermedios (Lana del Rey, a otros niveles Mala Rodríguez, Fiona Apple, PJ Harvey, Grimes), o para hablar del nuevo interés por los sonidos latinos a través de cantantes como Gepe, El Guincho o Maluca.

El episodio ‘Clandestino’ de Manu Chao nombrado como “disco del año” en Rockdelux es digno de análisis porque es verdad que fue apasionante. Lenore puede tener razón cuando dice que hubo algo de rechazo repugnantemente clasista hacia su música, pero pasa totalmente de largo por la ligera posibilidad de que también hubiera otros factores que llevaran a que cierto tipo de público rechazase aquel disco: la sobredosis de música latina (aunque de otro tipo) que sonaba en radiofórmula en aquella época, la preferencia por escuchar música en inglés por alguna gente en los 90, una falta de identificación con el “producto” no sólo asociable a cuestiones sociales sino culturales (uno suele entender mejor lo que le resulta cercano, como se estudia una y otra vez en las facultades de periodismo) o un desconocimiento del género (quizá habría pasado lo mismo si el disco del año hubiera sido de un género “culto” tipo jazz u ópera). O que sólo te molaran las 5 primeras. ¡Y qué demonios! ¡La gente siempre se vuelca con todo tipo de argumentos contra el disco del año de todos los medios porque lo que quiere es ver su favorito como número 1!

También es llamativo que rara vez ‘Indies, hipsters y gafapastas’ hable de lo musical como criterio para valorar un disco o a un artista. No puede ser que Melendi, David Bustamante o Gemeliers no te gusten porque aborrezcas sus voces, su ñoñería, porque estés saturado de oírlos aunque no quieras o porque su propuesta esté más vista que el tebeo: es porque eres un clasista. A pesar de despachar a The xx y Franz Ferdinand como “música ramplona” sin dar más detalle, a Lenore no se le ha ocurrido pensar que a algunas personas U2 ya no les gusten porque están estancados creativamente desde los años 90, en lugar de porque es el grupo que escuchan sus compañeros de oficina. Y quedan ideas bastante contradictorias por el camino: si tanto espanta un concierto de U2 de 50.000 personas porque el indie es un ser que tiende al “individualismo” y quiere sentirse “único”, ¿por qué acude sistemáticamente a macrofestivales a ducharse en cerveza caliente ajena una y otra vez? ¿En qué quedamos? ¿Quiere distinguirse de la masa y demostrar que está por encima de ella o su mayor aspiración es ir algún día a Coachella junto a otras 200.000 personas?

Las contradicciones y el sesgo han llegado también a JENESAISPOP, medio que es tildado de “esnob”, “cool” y “madrileño” en el párrafo que se le dedica en ‘Indies, hipsters y gafapastas’, a pesar de que el periodista en cuestión es uno de los pocos profesionales que alguna vez se ha dirigido a nuestro mail para indicar que le había gustado una entrevista (la última de Nacho Vegas, por supuesto). Sucede a raíz de aquel artículo sobre la Universidad de La Rioja en el que consideramos que era “desolador” que los universitarios no conocieran a Wilco, Björk, Arcade Fire, Radiohead o incluso U2, pero sí a Melendi, Estopa, Extremoduro, Marea y Fito & Fitipaldis. Víctor Lenore cree que en nuestra afirmación estaba implícito que consideramos “más interesante lo que venga del mundo anglosajón que lo que se hace aquí” y que “cualquier música alegre arrastra el estigma de tonta y facilona”. En primer lugar, los cinco artistas o grupos internacionales citados, especialmente U2 y Radiohead, pero también todos los demás, han vendido los suficientes millones de copias como para ser considerados cultura general y aparecer en el Trivial de turno: no estábamos precisamente llevándonos las manos a la cabeza por que un universitario no conociera a Fuck Buttons o a Hidden Cameras. Además, a pesar de que Lenore añade el verbo “preferir” de su propia cosecha (“¿por qué es una perspectiva desoladora que los universitarios prefieran a Extremoduro o Estopa antes que a Wilco o Radiohead?”, dice), en realidad no estábamos diciendo que fuera obligatorio que te gustasen Wilco (para horror de algunos de mis compañeros, a mí no me gustan Wilco), sino valorando el hecho de que a un universitario ni le sonasen: ¿acaso puedes “preferir” una cosa a otra cuando una de ellas la desconoces? En segundo, JNSP nunca ha considerado lo que venga del mundo anglosajón mejor que lo que se hace aquí y por eso en nuestras listas anuales situamos lo nacional y lo internacional a la misma altura. Así, en una ocasión, situamos a un grupo gallego que canta en castellano como número 1 mundial. Y en último, no somos precisamente un medio que citar por no hablar de música alegre, tonta y facilona.

Esto no es naturalmente lo peor del libro ni lo más importante, pero sí un buen ejemplo de lo cogidas con pinzas que están muchas de las afirmaciones que Capitán Swing ha recopilado para la posteridad. Honestamente creo que cuando se habla de gente a la que le deja de gustar algo cuando empieza a gustar “a la gente corriente” porque “se lo toma como una ofensa personal” estamos hablando de un grupo de gente tan minúsculo, inofensivo e intrascendente que a duras penas merece aparecer en un libro.

Calificación: 6/10
Lo mejor: el libro está entretenido y se lee en un rato. Los episodios nostálgicos tipo Discos del Sur o las absurdas ediciones limitadas de Siesta. Si el objetivo es agitarte y cabrearte… en algunos momentos lo consigue.
Te gustará si: consideras que el arte ha de ser político sí o sí

Una fruta llamada Marina and the Diamonds

marina diamondsMarina and the Diamonds no ha vuelto al “rodeo” del pop con un single cualquiera: ha vuelto con una epoyeya pop de casi seis minutos tan melodiosa, tan magistralmente compuesta, que no parece extinguirse nunca. Se trata de ‘Froot’, que ella misma ha escrito y producido, en este último caso con la ayuda del prestigioso multiinstrumentista David Kosten y que esta última semana ha sido top 1 de JENESAISPOP gracias a los votos de nuestros lectores.

Kosten, además de publicar sus propios discos bajo el alias de Faultline, ha trabajado para figuras como Snow Patrol, Natalie Imbruglia, Everything Everything y, de manera destacable, Bat for Lashes, con quien ha colaborado desde ‘Fur and Gold’ hasta ‘The Haunted Man‘.

Marina aseguraba tras enterarse de que el audio oficial de ‘Froot’ había sobrepasado el millón de escuchas que su nuevo sencillo es la canción “más larga y extraña” que ha escrito. Curiosamente ‘Froot’ no es la canción más larga de Marina and the Diamonds, pues aunque se queda a poco de llegar a los 6 minutos, ‘Fear and Loathing’, incluida en ‘Electra Heart‘, los supera. Tampoco es la más rara, pues bebe con descaro del disco y electropop de toda la vida, sin resultar extravagante en ningún momento pese a las florituras 8bit. Pero sí es una de sus mejores canciones, si no la mejor.

Quizás la grandeza de ‘Froot’ es que hilvana un gancho melódico potente tras otro. Eso incluye en la primera mitad una intro, dos versos, un interludio, un pre-estribillo y un estribillo. Poca cosa. La misma estructura se repite en la segunda mitad, que añade un nuevo interludio (“ah ah ah”) y un puente antes de reincidir en el “dolce vita” y terminar. Al final te encuentras tarareando un día una parte y otro día otra, desde los “la la la la” del principio hasta el “my body is ready” del final, pasando por ese “I’ve been saving all my summers for you” que esencialmente resume el significado de la canción.

Porque, más allá de la música, si hay algo notable en ‘Froot’ es su letra, en la que Marina emplea la metáfora de manera imperdible. La cantante se siente “colgada” como una fruta “esperando a ser exprimida” tras varias relaciones fallidas (ella no es “nueva en el rodeo”) y no está dispuesta a esperar. Marina se siente “más rosa que el placer del pastor” y tan dulce “como la madreselva en la noche”, de modo que insiste en que su amante la arranque cuanto antes de su árbol o se pudrirá “como una manzana que olvidaste”. Y es que cuando llegue el otoño ella ya se habrá ido y los pájaros “cantarán su canción plañidera”. Marina concluye: “pájaros y gusanos vendrán a por mí / el ciclo de la vida ha llegado a su fin”.

‘Froot’ termina, claro, de manera agridulce. Marina continúa insistente en su propuesta amorosa. “Mi cuerpo está preparado”, dice; “mis ramas ya pesan”, pero nunca sabremos si su deseo se cumple. Lo que está claro es que la autora de ‘The Family Jewels‘ se define como una fruta madura en verano preparada para el amor mientras cuelga de una vid. Solo necesita a alguien que se la lleve consigo y la disfrute. Así Marina logrará esa “dolce vita” de la que canta grandilocuentemente en el estribillo.

‘Froot’, el primer número 1 de Marina en JENESAISPOP, aún no se ha puesto a la venta ni ha sido anunciada su fecha de publicación. Sí se sabe que su próximo disco también se llamará ‘Froot’ y saldrá a la venta en 2015. Co-producirán Fryars, Liam Howe, ELOF y Starsmith.

Kylie Minogue, mejor que en Reino Unido

kissmeoncetour-kylie“¿Cómo voy a ir después de la crítica que hiciste?”. No quiero pecar de “egoperiodismo”, sería absurdo creer que alguien con ganas de ver un concierto se tome tan en serio la opinión personal del que esto escribe. Pero también lo sería no reconocer que durante la última semana esta frase siempre ha salido a escena, a veces como broma y otras totalmente en serio, en todas las conversaciones que he tenido sobre la visita de Kylie Minogue en Madrid.

Sea como sea, nunca quise decir que no mereciera la pena pagar una entrada para ver este ‘Kiss Me Once Tour’, sino que comparada con otras giras suyas, esta se me hacía menos arriesgada y más pequeña. Menos trascendental que las previas. Afortunadamente, el Barclaycard Center ayer casi colgó el cartel de entradas agotadas para recibir a la australiana como se merecía. Y como rectificar no es de sabios, sino de valientes, después de lo de anoche debo admitir que mi visión de este espectáculo mejoró bastante respecto a lo que vi en Liverpool y Manchester hace tres semanas. En esencia sigo viendo los mismos errores, como que el setlist podría mejorarse y que la producción en comparación con anteriores se queda algo barata; pero llámalo estar más rodada, llámalo sentirse como en casa, lo cierto es que Kylie se lo pasó en el escenario como una enana (y no estoy haciendo ninguna broma barata) y nosotros también con ella.

Ya lo dijo en un momento de la noche, que antes de salir había advertido a su equipo en el backstage que se preparara para una noche salvaje porque el público español era único. Lo sé, todas dicen siempre lo mismo en cada ciudad que visitan, pero ayer no era en cumplido, sino una verdad comprobada: el feedback de los asistentes marcó la diferencia. No hay otra forma de explicar por qué un espectáculo calcado al que asistí en Inglaterra (quitando ʻSexyLoveʼ y añadiendo ʻLocomotionʼ) pasó de ser un correcto Greatest Hit Tour a la discoteca más grande del planeta. Los gritos, saltos, ovaciones y aplausos de los que allí estábamos hicieron que Minogue se desviviera por dar un show de esos que no se olvidan, dando gracias en español cada vez que podía, firmando discos en las primeras filas, subiendo a un afortunado fan a hacerse un selfie con ella o incluso cantando bajo petición y a capella rarezas como ʻCrystallizeʼ o ʻMillion Millesʼ, que no habían sonado en ninguna de las fechas de la gira hasta ahora. Simplemente estaba que no se lo creía, y así lo dejó patente en su cuenta de Instagram nada más decirnos adiós.

“Después de ver esto, no entiendo cómo pudiste escribir lo que escribiste del estreno en Liverpool”, me espetó un conocido al que encontré en la pista con las luces ya encendidas. Sudado y afónico, yo tampoco. Bueno, sí, el entorno había cambiado. Que como se suele decir, Madrid era una fiesta, y anoche en concreto, una de las buenas. Esta noche la artista visita Barcelona. 8.

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