Guía de viajes: Berlín

Continuamos nuestra irregular guía de viajes con Berlín. Su turbadora historia durante todo el siglo XX la ha ido convirtiendo en una suma de contradicciones que ha fascinado a generaciones de intelectuales, turistas y músicos hasta llegar a nuestros días. Todavía duele un poco a la vista ver un gigantesco McDonald’s frente al parque donde residen las famosas estatuas de Marx y Engels. Desde el «mea culpa» frente a los judíos hasta la acogida de cientos de miles de turcos, la mayoría musulmanes, muchos han sido los bandazos dados por la ciudad, gobernada ahora por un alcalde socialista y gay, escogido por una mayoría aplastante de votos.

Berlín es la más barata de todas las grandes capitales europeas. Allí, ante la aireada crítica del oeste de Alemania, que se queja de mantenerla, es fácil vivir pagando menos de 300 euros de alquiler al mes (incluso la mitad si compartes piso), lo que provoca que un número interminable de jóvenes acuda constantemente a ella huyendo de sus tristes oficinas para desarrollar sus facetas artísticas o inquietudes personales. El flujo de veinteañeros y treintañeros de todas partes de Alemania y del mundo es constante, llevando a su vez a que las opciones nocturnas sean prácticamente interminables o a que tu círculo de amigos o conocidos nunca alcance fondo. Siempre hay una fiesta de bienvenida o despedida en la que alguien te presenta a un inmigrante nuevo.


Bares, clubs y fiestas: No hay una zona de marcha propiamente dicha. La gente tiende a hacer vida en su barrio, sea oeste (Kreuzberg, Neuköln) o este (Prenzlauerberg, que da nombre a una canción de Beirut, Friedrichshain, Mitte). En todos encontrarás fácilmente pubs por los que salir: bares con ping-pong o karaoke incorporado, coctelerías chulas, cafeterías con encanto… A un moderno que viva en el barrio de moda, Kreuzberg, no le sacarás nunca de allí por mucho que mole una fiesta en otro lado. Aunque en cada barrio encontrarás sitios para cenar, salir a tomar algo o un club más o menos interesante.

-Berghain / Panorama Bar: Es una especie de fábrica abandonada gigante y escondida. Recibe su nombre precisamente de los barrios de Kreuzberg y Friedrichshain, entre los que se encuentra (bueno, en el último más bien). Sin duda el club más popular de Berlín y uno de los más famosos del mundo, por supuesto es criticado por los berlineses por estar ya demasiado lleno de turistas. Abre los viernes y los sábados y es radicalmente falso que esté abierto todo el fin de semana sin descanso. Los sábados a las 15.00 suele estar ya un poco matado y los domingos cierra hacia las 19.00 u 20.00, aunque es cierto que la fiesta sigue en las inmediaciones.

Son míticas sus colas para entrar, sobre todo entre 2 y 8 de la mañana (hasta una hora o más), están prohibidas las cámaras de fotos, no hay ni un solo espejo en su interior y no tienen lista de puerta ni entrada VIP. Alguna que otra vez tiran a gente en la cola, sobre todo rondando los 20 años, o por razones tan peregrinas como «hoy no pegan los jerseys de rayas». Si os estáis haciendo fotos en la cola, olvidaos de entrar.

En este club es donde pinchan y actúan todos los dj’s de electrónica que te están viniendo a la mente. La música es fundamentalmente techno y minimal, aunque puede caerte esporádicamente un remix de algún grupo tipo Moloko.

Berghain, primera planta, es bastante gay, con su rincón indie, rincón musculoca y rincón osuno (junto al famoso cuarto oscuro); mientras que el Panorama Bar, segunda planta, es bastante hetero. Tan míticos como el cuarto oscuro son los columpios, la heladería (planta 3) o la terraza con césped que abre en verano y en la que puedes tomar el sol divinamente mientras escuchas lo que ponen o tu mismo ipod (he llegado a ver gente jugando al Twister). Para más detalles, visita la web oficial, aunque, insistimos, no esperes fotos porque este sitio es la pesadilla de cualquier fotologuer.

-Bar 25: A pesar de los interminables rumores de cierre, parece que el 25 sigue abierto, a diferencia del similar (y gratis) Club der Visionäre. A orillas del río Spree, con un columpio en el que de hecho lo sobrevuelas si te atreves, funciona como una especie de terraza al aire libre con chiringuito. Va todo el mundo cuando cierran Berghain, hasta altas horas de la mañana siguiente, incluido el domingo/lunes. La música es techno también y el ambiente es mixto, como casi todo, pero tirando hacia lo hetero. Visita su web.

-Watergate: Viene a ser una especie de Berghain pero en pequeño, para un público algo más hetero, joven y menos alternativo. También largas e interminables colas para entrar. Visita su web.

-Lido: Muy cerca del anterior, no sólo acoge infinidad de conciertos de pop alternativo, sino algunas de las mejores fiestas indies, a destacar las del colectivo Karrera Club. Es una sala de medio tamaño, similar en identidad al Low o a la Sala 1 del Razz, con una terraza con futbolín. No faltan nunca Pulp, Franz Ferdinand… ese tipo de cosas. Hetero casi al 100%. Visita su web.

-Berlin Hilton: Aunque se celebre un miércoles por la noche, sin duda, es la mejor fiesta gay indie de Berlín. Los dj’s siempre ponen lo mismo, pero es un «mismo» que mola: abren con cosas como Portishead y Radiohead, siguen Feist y Róisín Murphy, hacia las dos de la mañana ponen house, para desde las cuatro volver al pop de Hot Chip mezclado (es un decir) con cosas tipo A-ha. Chicas hay pero pocas y hombres heterosexuales, vi uno una vez, pero se quedó dormido. Visita su web.

-NBI: La sala que acoge Berlin Hilton es, en general, para heteros indies post-adolescentes el resto de días de la semana. De hecho, llegaron a hacer una fiesta «under 27» que, no obstante, no cuajó. Visita su web.

-Magnet: Es una de las salas indies más famosas de Berlín. Suele haber conciertos. Tiene 3 ambientes que dependiendo del día que vayas pueden ser cosas muy distintas entre sí. El Magnet acoge la que es probablemente la mejor fiesta hetero de Berlín, Bad Taste, a la que la gente va vestida mal aposta, pero a veces ves gente que no sabes si va disfrazada de mal gusto o no (como se puede apreciar en la foto); y en la que hay un karaoke sólo de canciones malas muy divertido. El segundo viernes del mes, Magnet es gay indie (fiestas Popourri), aunque no va mucha gente. No dejes de consultar su programación para no equivocarte de día.

-Poopsy: Este bar cuyo nombre podríamos traducir como «caquina» es de lo más «underground» que puedes encontrar en Berlín dentro de los límites de cierta normalidad. Underground en el sentido de que no hay ropero (la gente cuelga a veces los abrigos de las vigas del techo), los servicios están inundados de pis y las cervezas valen 2 euros. Suele haber actuaciones electroclash bastante infumables y hay gente que va disfrazada, pero la música que pinchan es bastante buena y está bastante bien pinchada. Está en una sala que se llama West Germany, en la última planta de un edificio que parece medio abandonado. O eso quiero pensar, porque vaya cuadro como alguien viva / trabaje allí dentro. Suele ser el último viernes del mes, aunque a veces cambia. Visita su web.

-Schwuz: Es el club gay probablemente más visitado, de hecho su nombre parece una mezcla de «schwul» (marica) y «Schwanz» (polla). Tiene 3 ambientes musicales, lo cual viene muy bien para ir cambiando y cada día del mes alberga una fiesta muy diferente. Las hay más gays y más lésbicas, aunque sin duda la más recomendable y popular es London Calling (primer viernes del mes), que es donde ponen Hercules & Love Affair, M.I.A., The Bravery, etcétera. Search & Destroy, el tercer viernes del mes, tampoco está mal. Para entrar tenéis que atravesar un bar, aunque para salir no necesariamente. En su web podéis ver la programación de cada semana.

-Möbel Olfe: Viene a ser el Gris o el Nike de Berlín, el bar con luz al que va todo gay a tomar algo. Heteros súper welcome, y de hecho favorito de muchos: la cantante de Stereo Total está abonada a este sitio. Es definitivamente la mejor opción para un jueves y para el resto de días casi también. Además, no cierran a las 3. Visita su web.

-Klub International: fiesta gay a la antigua usanza con una sala house y otra sala en la que ponen Madonna 7 veces en una noche. Es el primer sábado del mes. Sí, es donde el cine. Visita su web.

-GMF: Heredera del mítico Café Moskau, ya desaparecido, se trata de una discoteca gay en los edificios 12 y 14 de un rascacielos cerca de Alexander Platz, sólo abierta los domingos. Una de las plantas es pop petardo y la otra electrónica, con bastante gente con pinta de venir de Berghain. En verano abren el ático en plan terraza, con unas vistas espectaculares de la ciudad, aunque pocas veces se puede salir sin chaqueta a altas horas de la madrugada y a esas alturas. Visita su web

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-Café Fatal (So36): A pesar de su escaso éxito los domingos por la tarde porque todo el mundo va a GMF, es sin duda una de las grandes atracciones de Berlín para mí y todos los miembros de JNSP que lo han visitado. Se trata de un tea-dance en el que, a eso de las 21.00 gays y lesbianas, indies y no indies, veinteañeros y cincuentañeros, se entregan a los bailes de salón. Después ponen mucho pop ochentero. Otros días de la semana o del mes acoge otro tipo de fiestas, a destacar una noche turca gay a la que va mucha gente. Visita su web. Al salir, algunos van a Roses, justo al lado, mucho más sórdido, pero confortable y divertido cuando te acostumbras. Siempre termina yendo alguien que viene de otra fiesta parecida a de la que vienes tú y se nota. La dirección de Roses: Oranienstrasse 187.

-Cookies: Una gran sala con un ambiente bastante Museo Chicote, es decir, gente bien vestida de diferentes edades; y música house hasta altas horas de la madrugada los martes y jueves. Es hetero, menos un pequeño zulo en el que algunos gays bailan cosas tipo M.I.A. Visita su web.

-ZMF: Fiestas gay indies el último viernes del mes. Es posible que el resto de días sea hetero, pero habría que confirmarlo. No confundir con el bar que hay en la puerta, para entrar en ZMF hay que atravesar un patio y bajar unas escaleras. Realmente nunca ha terminado de ir muchísima gente, pero no está mal y hay una sala con sofás. Visita su web.

-Würgeengel: Coctelería muy recomendable en Kreuzberg, de inspiración cinematográfica. Visita su web.

-Schöneberg: el barrio gay a la antigua de Berlín, en el oeste por motivos evidentes, es como el barrio gay de toda ciudad, con sus tiendas con escaparates de cuero, etcétera. Es una curiosidad y hay quien lo disfruta, aunque para la mayoría de berlineses gays es poco menos que una excursión al zoo desplazarse hasta allí. Hace tiempo que las fiestas gays están extendidas por toda la ciudad y es difícil encontrar en Schöneberg alguna interesante en particular.

Discos: En pleno centro, en Alexander Platz encontrarás un Saturn, con multitud de novedades y un sinfín de series medias a veces diferentes a las españolas entre las que arrasarás. La segunda opción, ligeramente más cara en general, aunque con excepciones, es Dussmann, otros grandes almacenes en la mítica Friedrichstraße, aunque bastante lejos de Checkpoint Charlie.

Las tiendas de segunda mano están repartidas por toda la ciudad. Por ejemplo en muchos videoclubs venden cd’s a 2 euros. Pero si no encuentras ninguna, en Friedrichshain hay un par que están bien, una en Warschauer Str. y otra en Krossener Str.

De tiendas: El debate sobre si Mitte mola o no mola viene a ser el mismo que en Madrid el de la calle Fuencarral. Cuando se derribó el muro, todo el mundo decidió que el este molaba pero los tiempos están cambiando y las Wayfarer a unos cuantos cientos de euros van en contra de la filosofía berlinesa. Los habitantes de la ciudad, que pagan sus alquileres a esos precios, desprecian esa forma de vida porque destruyen el espíritu de la ciudad y suelen comprar en tiendas de segunda mano u otras más asequibles. En el cuadrante de la foto de arriba, en Friedrichshain, hay unas cuantas interesantes. Para los precios desorbitados de Mitte visitad las inmediaciones de Rosenthaler Straße.

Si buscas H&M, Zaras y equivalentes que no existan en España, siempre puedes visitar el centro comercial Alexia, muy cerca de Alexander Platz. En Berlín no hay Top Shop.

No podemos dejar de mencionar los mercadillos. Hay quien dice que los alemanes sólo compran y venden basura en ellos, pero siempre encontrarás algún objeto kitsch que merezca la pena o una bicicleta, mismamente. En Boxhagener Platz ponen uno los domingos aunque el grande es el de Mauer Park los domingos también.

Comida: Después de decir que Friedrichshain está de moda para comprar ropa, toca decir que no está muy de moda para comer. La Simon Dach Straße está llena de restaurantes, pero casi ninguno tiene una calidad espectacular (dicen que pertenecen a pocas personas y son todos muy parecidos). Lo bueno es que todo es bastante barato. Por 15 euros comes divinamente con tu botella de vino incluida (en Berlín sirven vino hasta en los afters) y si tienes incluso menos dinero, Berlín es la ciudad del mundo con más habitantes turcos después de Istanbul, así que encontrarás kebabs por todas partes, algunos muy ricos.

Con un poco de más nivel, muy recomendable es el restaurante de comida alemana que hay en la Oranien Straße número 162 aprox, Max Und Moritz o Shiro I Shiro en Mitte.

Museos, visitas, etc: El muro de Berlín es evidentemente una de las principales atracciones de la ciudad. Aparecen sus restos marcando una línea en el suelo por doquier y aún queda una parte de él sin destruir separando Friedrichshain y Kreuzberg, este y oeste, en la Mühlen Str. Visita obligada (aunque un poco cara para lo que es) también es el Museo del Muro, en el que descubriréis cómo se las apañaba la gente para huir del este al oeste (de muy mala manera). En cuanto a arte moderno merece la pena el Hamburger Bahnhof Museum y no merece nada la pena el Guggenheim. En Mitte hay decenas y decenas de galerías de arte, en torno a August Str, donde hay al menos 5. Un pozo sin fin.

Si quieres ver arquitectura estalinista, nada como dar una vuelta por la Karl-Marx Allee. Por otro lado, el paseo que no haría nunca ningún berlinés pero tiene que hacer todo turista, iría desde Alexander Platz, con su enorme torre de televisión (en cuya cima hay un mirador y también un restaurante que da una vuelta de 360º cada hora) y su mítico reloj, hasta la Puerta de Brandeburgo en Tiergarten, un gigantesco parque que como su propio nombre indica, esconde un pequeño zoo y un lago, entre otras muchas sorpresas que alguno conocerá muy bien.

El recorrido entre Alex y Tiergarten se hace por la mítica avenida Unter Den Linden, llena de museos, y edificios históricos como el teatro o la universidad. Una vez en Tiergarten podréis subir al mirador del Parlamento que se incendió en 1933. En las inmediaciones están la Potsdamer Platz, donde se hace la Berlinale; el Monumento en recuerdo a las víctimas del Holocausto, un laberinto impresionante y lleno de simbología; o el Checkpoint Charlie, uno de los pocos pasos que comunicaban este y oeste, rodeado de murales que cuentan la historia de la ciudad.

Mención aparte merecen los parques, probablemente lo mejor de Berlín. Si vais pocos días y hace buen tiempo, y queréis hacer vida berlinesa de verdad recomendaría dar de lado fiestas y museos y hacer unos sándwiches o una barbacoa si alguien os puede prestar alguna. Todos los parques más o menos grandes tienen una zona habilitada para barbacoas, y beber alcohol en la calle es algo completamente legal en Berlín. No has hecho vida berlinesa si por la tarde no te has bajado un rato al parque a leer, tomar el sol, correr, pasear o beber una botella de vino o unas cervezas. El Görlitzer Park de Kreuzberg es un poco feo pero el Volkspark de Friedrichshain, Tiergarten… son impresionantes. Treptower Park acoge el gigantesco y casi monstruoso monumento en honor a los rusos, además de un bonito paseo al lado del río.

En la misma línea, en verano la gente suele ir a los lagos a bañarse. Un poco difícil el acceso y encontrarlos, pero no imposible. Si queréis ir, os tocará ir en metro hasta Onkel Toms Hütte y preguntar. El nudismo es muy habitual en Berlín en estos sitios donde menos te lo esperes, así que si ves a alguien despelotándose a sus 80 años en tu cara, pues es normal.

Hoteles: Aunque cada barrio tiene su vidilla, no recomendamos casi nada en Wedding y Charlottenbourg, que es donde todas las webs sobre Berlín os mandarán automáticamente a buscar hoteles. Muy poco recomendable porque estaréis lejísimos de todo. La mejor opción es alquilar una casa, no hay duda: sale barato, es fácil e incluso hay gente que alquila su piso por días cuando tiene que dejar la ciudad por algún motivo. En plan hotel friqui, aunque no bien situado, recomendamos Propeller Island. Diferentes habitaciones, cada una con un diseño diferente.

Aeropuertos y transportes: Hay 3 aeropuertos, aunque probablemente terminaréis en Tegel o Schönefeld porque Tempelhof está en vías de extinción total. Tegel se comunica con el centro a través de un autobús (no confundir aeropuerto de Tegel con la parada de metro de Tegel) y Schönefeld, a través de tren.

Una vez en Berlín, hay autobuses toda la noche y en el este tranvías toda la noche también. La S-Bahn (más o menos tren) y la U-Bahn (más o menos metro) también funcionan los fines de semana toda la noche y… ¿gratis? Vale, el metro de Berlín no tiene torniquetes, pero eso no significa que sea gratis. La gente paga un billete sencillo o una tarjeta semanal que sale bastante barata. Vigilantes de paisano de lo más insospechados, como ancianas e inmigrantes, pueden ponerte una multa, o sea que cuidado. El billete, de poco más de 2 euros, vale durante 2 horas para cualquier transporte de Berlín, aunque hagas trasbordo, siempre que vayas en la misma dirección, no ida y vuelta.

Si te vas a quedar un tiempo, es absolutamente imprescindible que te hagas con una bicicleta, de segunda mano o de primera en grandes almacenes tipo Real, donde las encontrarás por 100 ó 200 euros. Todo el mundo tiene una y se utiliza para ir a la compra, al trabajo, a clase y a todas partes. Hasta Berghain tiene sus decenas de bicicletas aparcadas en la puerta. Eso sí, no olvides atarla a algún lado porque, si bien Berlín es una de las ciudades más seguras del mundo, robar las bicis, las roban.

Agradecimientos: Miles, Thomas y Raúl. Y Kaperucito por la foto principal. Ich gehe zum Kotti. Ich gehe zum Boxi. Ich denke an euch!

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Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: berlín