Las chicas también se tiran pedos en ‘La boda de mi mejor amiga’

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Las chicas también se tiran pedos en ‘La boda de mi mejor amiga’

Al cine surgido de la factoría Apatow siempre se le ha acusado de cierto sexismo, de hacer bromances con personajes femeninos poco elaborados, meras comparsas de los masculinos. No creo que Apatow se tome en serio esas (injustas) acusaciones, pero de hacerlo, su respuesta no ha podido ser más contundente: ‘La boda de mi mejor amiga’ es la mejor comedia estrenada en lo que va de año y está protagonizada casi exclusivamente por mujeres.


Apatow, en su labor de productor (del tipo creativo, no solo ejecutivo), ha reunido para esta película a un envidiable grupo de talentos cómicos. Actrices como Maya Rudolph (una de las grandes del reciente Saturday Night Live), Ellie Kemper (que casi repite su personaje de secretaria en ‘The Office’) o la roba-planos Melissa McCarthy (la Sookie St. James de ‘Las chicas Gilmore’). Y actores como Chris O’Dowd (conocido por su personaje en la desternillante ‘Los informáticos’), el británico Matt Lucas (famoso por su célebre ‘Little Britain’) y un inesperadamente gracioso Jon Hamm, el torturado Don Draper de ‘Mad Men’. Como director, el elegido es el eficaz Paul Feig, curtido en excelentes series cómicas como ‘Arrested Development’, ‘Bored to Death’, ‘Nurse Jackie’ o ‘The Office’, además de ser el creador junto a Apatow de la ya mítica ‘Freaks and Geeks’.

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Pero si hay un talento que destaca y brilla en ‘La boda de mi mejor amiga’ es el de su protagonista y guionista, la maravillosa Kristen Wiig. Como Maya Rudolph, Kristen es una de las cómicas más extraordinarias surgidas del SNL. Pero, a diferencia de lo que es habitual con sus homónimos masculinos, no había tendido la oportunidad de demostrar en el cine, en un papel protagonista, sus dotes interpretativas. Apatow, con buen ojo, le ha dado esa oportunidad. El resultado es un apabullante despliegue de sabiduría cómica y profundidad dramática que en nada tiene que envidiar a la actual reina del comedia estadounidense, Tina Fey. ¿Para cuando una serie para ella sola?

Aparte del indiscutible talento y vis cómica de sus intérpretes, ‘La boda de mi mejor amiga’ destaca por un ajustado equilibrio entre el romanticismo y la parodia. Como es habitual en el cine de la factoría Apatow, los códigos del (sub)género, en este caso la comedia romántica, son estirados y vapuleados pero nunca dinamitados. Por debajo del ruido de los chistes verbales, la escatología y las situaciones graciosas, subsiste un discurso melancólico, narrado en voz baja, sobre la crisis existencial de la madurez: la sensación de fracaso personal por no haber alcanzado las metas y sueños imaginados en la juventud, y lo duro que es que la vida te lleve por caminos diferentes a los de tu mejor y más íntima amiga de la adolescencia. 9.

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