Muse / The 2nd Law

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Muse / The 2nd Law

Desde un principio, Muse jugaron al despiste con el lanzamiento de su sexto LP: con un anticipo en forma y título de ‘Unsustainable‘, nos hicieron pensar que, en un intento desesperado por seguir en boca de todos, se habían pasado al dubstep. Después escuchábamos ‘Survival‘, tema que compusieron para los Juegos Olímpicos de Londres, una canción muy fiel al estilo grandilocuente de los de Teignmouth y que podía adelantar que su nuevo álbum no iba a ser tan distinto a lo que conocíamos de ellos. Pero de nuevo hacían tambalear las expectativas de público y crítica con el single ‘Madness‘, donde manda la electrónica minimalista en vez de los grandes artificios. Entre tanta confusión sale a la calle ‘The 2nd Law’, un disco aparentemente conceptual, con la segunda ley de la termodinámica como hilo conductor.

Como el grupo avanzaba en las entrevistas previas a su salida y como demostró en las canciones de adelanto, su nuevo disco apunta hacia diversas direcciones musicales, pero no es la primera vez que hacen algo así. En 2006 ya sorprendieron con el single ‘Supermassive Black Hole’, coqueteando con el funk y una manera de cantar al estilo de artistas como Prince, y esa sensación de heterogeneidad la volvieron a dar con ‘The Resistance’ en 2010 en temas como ‘Undisclosed Desires’, en el que se acercaban a su modo al R&B. No es, por tanto, la primera vez en la que se atreven con cosas nuevas, pero tal vez sí sea la ocasión en la que menos miedo han tenido de hacerlo.

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Comienzan en terreno familiar con ‘Supremacy’, con unos arreglos orquestales que bien podrían formar parte de una película de la saga James Bond. Guitarra, bajo y batería contundentes, con la operática voz de Matt Bellamy y todo el dramatismo que tan bien les sienta. De repente llega la citada ‘Madness’ para desbaratarlo todo con su electrónica contenida, como U2 en ‘Zooropa‘ (1993), como David Bowie en ‘Hours…’ (1999), aunque no puedan evitar exaltarse en sus movimientos finales. Con ‘Panic Station’ es donde rematan abiertamente sus querencias funk y si nombrábamos recientemente a INXS como posible influencia de una de las canciones principales de lo último de Green Day, aquí sí que se ve verdadera afición por los compositores de ‘Suicide Blonde’. Como queriendo redimirse de tanto experimento, en ‘Survival’ vuelven a su cauce natural con más fuerza y carga dramática que nunca, y es que el tema principal de unos Juegos Olímpicos no podía ser algo tranquilo, había de ser potente, como los coros que realzan la canción, alcanzando unos niveles celestiales de los que Brian May estará orgulloso si los llega a escuchar.

El vertiginoso viaje al que nos someten en los cuatro primeros cortes no acaba según se acerca la mitad del álbum. Muse siempre han tenido la electrónica muy presente en su excesiva visión del rock, pero es en ‘Follow Me’ donde fusionan esos dos mundos con más tino. Hemos de mencionar de nuevo a U2 a colación de este último tema, ya que en algunas partes vocales se acercan bastante a las maneras de Paul Hewson. Los irlandeses, por cierto, no serán los únicos en desfilar por la pasarela de las influencias obvias de lo nuevo de Muse: nada más pasar a ‘Animals’, el siguiente tema, no podemos dejar de pensar en Radiohead, gracias a su delicado piano eléctrico y ese bajo sacado del manual de Colin Greenwood. No nos debe importar el préstamo, porque ni es la primera vez que se les compara con la banda de Oxford ni conviene centrarse en ese detalle: al fijarnos en la canción en sí, descubrimos lo bonita que es y lo mucho que se agradece que el trío sepa de vez en cuando compaginar explosividad con contención, ya que es en esos contrastes donde mejor se aprecian tanto unas aptitudes como las otras.

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Por suerte, no bajan la guardia en la segunda mitad y, tras ‘Explorers’ y ‘Follow Me’, más fieles a su sonido tradicional, llega otra grata sorpresa con la etérea ‘Save Me’, donde el bajista Chris Wolstenholme lleva el peso de la voz principal con bastante autoridad. Coronan la canción unos deliciosos punteos de guitarra, por momentos deudores de The Edge. ¿Os ha gustado la voz de Chris? Pues sigue tomando el protagonismo vocal en ‘Liquid State’, esta vez con mayor energía.

‘The 2nd Law’ termina explicando el porqué de su concepto en un tema homónimo compuesto de dos partes: la ya conocida ‘Unsustainable’ y su coda, titulada ‘Isolated System’. No podían cerrar el álbum de mejor manera, para deleite de sus seguidores. En la primera de éstas, plasman su intento de hacer dubstep con los instrumentos que dominan y, francamente, salen bastante bien parados del envite, para acto seguido dar rienda suelta a la electrónica en una segunda parte soberbia, con una melodía que envuelve a la vez que escuchamos la voz de una narradora que nos habla de los peligros de una economía basada puramente en el crecimiento y en la distopía que supone la insostenibilidad de tal sistema. Con este lanzamiento, Muse han logrado renovarse, aportar oxígeno a su fórmula y en definitiva seguir teniendo algo que decir, aunque para ello hayan tenido que hacer más de un saqueo. Al abrirse este abanico de posibilidades, justificarán cualquier préstamo si en el futuro confirman que estos pasos que han dado son firmes y no un capricho.

Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘Madness’, ‘Survival’, ‘Animals’, ‘The 2nd Law’, ‘Save Me’
Te gustará si te gustan: los Muse de siempre, pero con un espectro más amplio y obvio de influencias
Escúchalo: Deezer

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