Julio de la Rosa / Pequeños trastornos sin importancia

Por | 01 Feb 13, 14:59

Hay varios modos de disfrutar del nuevo disco de Julio de la Rosa. El primero es obviamente el de las grandes canciones. El cantautor, que fuera miembro de El Hombre Burbuja (también ha publicado varias bandas sonoras y un par de libros), ha editado esta semana dentro de su nueva aventura ‘Pequeños trastornos sin importancia’ algunas de las más bonitas que escucharás este año, como ‘Un corazón lleno de escombros’; algunas de las más potentes desde el punto de vista comercial, como ese ‘Gigante’ que recordará al ‘Y además es imposible’ de Los Planetas o ese sexy ‘Kiss Kiss Kiss Me’ que podrían versionar Amistades Peligrosas o Bigott; y algunas de las que presentan un desarrollo más atractivo, como ‘La fiera dentro’, que habría sido adecuada para cerrar el álbum, o ‘Glorieta de trampas’.

El segundo es también casi evidente: el de los juegos entre el amor y el desamor. Desde que comenzamos con ‘Colecciono sabotajes’ entonando un claro «Si me quieres, bien / Si no, me voy», hasta que acabamos con ‘El amor saludable’ («Un amor tan sencillo que pueda sortear estos desastres / No pido más», suplica), este es casi el único tema que aparece en el álbum, con alguna excepción como ‘Gigante’. Julio de la Rosa se ve normalmente arrasado por el encanto de la figura femenina, como sucede en ‘Un corazón lleno de escombros’ («Yo antes era un valle / Con lo habitual / Verde y manantiales, aire fresco, equilibrio y paz / Hasta que llegaste / Espectacular / Arrasando bosques / Poco a poco pero sin piedad»), amenazando venganza en ‘Maldiciones comunes’ («Quiero que te escueza tanto que te quieras arrancar la piel / Que la herida nunca cierre, que la sal te ayude a comprender / Que lo sufras / Que ya es hora / Y si escuece / Que te jodan»), introduciendo de vez en cuando alguna intención autoafirmativa como ese «sin ti… soy alguien» de ‘Borrón y cuenta nueva’ -cantada en parte en femenino- y algún número resignado, conformista y feliz como ‘Tarde a todas partes’ («Si el amor es un trastorno, uno más qué más me da / Llego tarde a todas partes, pero voy silbando»).

El último y más curioso es el de las múltiples colaboraciones. Si su música puede estar vinculada a la de Nacho Vegas, Sr Chinarro o las diferentes bandas de Jota, el álbum no es ajeno al mundo independiente actual. Ana Franco de Coffee&Wine, Ainara LeGardon y Nieves Lázaro de J.F. Sebastian, entre otros, han grabado voces en ‘Colecciono sabotajes’; Anni B Sweet y Xoel López, en ‘Gigante’ (a la que Manuel Cabezalí de Havalina ha puesto las características guitarras); Josephine Frances de Boat Beam, en ‘Kiss Kiss Kiss Me’; Miren Iza de Tulsa, en ‘Un corazón lleno de escombros’; Bunbury, en ‘La fiera dentro’; y podríamos seguir.

Son colaboraciones discretas que de hecho hay que buscar en los créditos (donde se indica a veces incluso qué parte ha grabado cada uno) porque aquí lo que destaca clara es la personalidad del artista, atormentada pero a ratos divertida. No necesitábamos esa pista final casi, casi en solitario para darnos cuenta, pero bienvenida también.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Un corazón lleno de escombros’, ‘Colecciono sabotajes’, ‘La fiera dentro’, ‘Maldiciones comunes’
Te gustará si : te encantó el artículo del machismo gafapasta
Escúchalo: Deezer

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