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Joana Serrat / Dear Great Canyon

Lo mejor: 'Green Grass', 'Stop Feelin' Blue', 'Summer on the Beach', 'So Clear'
Te gustará si te gusta: Roy Orbison, Suzanne Vega, Lucinda Williams
Escúchalo:Spotify

‘Dear Great Canyon’ se ha publicado situando a Joana Serrat como una pequeña estrella, pero el camino hasta llegar a la lista de ventas de Promusicae, donde lograba colarse en su semana de salida, ha sido largo: un par de discos como J.S.T., otro como Joana Serrat autoeditado (el doble ‘The Relief Sessions’), una aparición estelar en la interesante ‘Family Tour‘ de Liliana Torres y alguna concesión musical al mundo de la moda (con la marca catalana YERSE) seguro que han ido poniendo un granito de arena. Este nuevo álbum era finalmente grabado en los estudios de Paco Loco pero bajo los mandos de Howard Bilerman, quien trabajara con Arcade Fire en ‘Funeral‘ y con otros artistas tan relevantes como Godspeed You! Black Emperor, Vic Chesnutt y Wolf Parade.

Gavin Gardiner de The Wooden Sky ha ejercido de multiinstrumentista (armónica, acústicas, eléctricas, bajos) en un disco por el que también han pasado otros músicos como Edu Martínez (La Habitación Roja, Pumuky, Partido, Clem Snide) y, de manera significativa, la «pedal steel guitar» de David Soler, que inunda unas canciones que no se dividen en cara A y cara B, sino en «mountain side» y «valley side». Porque sí, las composiciones de Joana Serrat (sólo tres de las doce han contado con la asistencia de David Giménez a las letras) beben del mejor folk bucólico anglosajón para llevarnos a parajes naturales, en general desérticos aunque con alguna brisa revitalizadora, como sucede en el tema más pop del disco, ‘Green Grass’ («even the rain won’t stop, I’m like these fields, which grow strong»).

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Joana Serrat ha sido influida por Bob Dylan y Roy Orbison y nombres como Lucinda Williams podrían ser una referencia en temas como ‘Yellow Rider’, pero la cantante de Vic no es una «chica con guitarra más» en la estela del éxito de Russian Red o Anni B Sweet (recordemos que lleva en esto el mismo tiempo que ellas) y sus canciones, además de situarse en medio de tormentas (‘The Blizzard’) en la búsqueda de un hogar (‘Place Called Home’), tienen tiempo de sugerir otros escenarios. Es el caso de algunas de las baladas del disco, como ‘Stop Feeling Blue’ (con coros de Víctor Partido) y ‘Summer on the Beach’. Sus textos son cortos, sencillos, pero tienen el calado de un Richard Hawley o de Julee Cruise desde el club de Twin Peaks.

El entorno casi lynchiano de esa última pista de la cara «mountain» nos lleva a pensar que canciones como ‘Flowers on the Hillside’ podrían seducir también a los fans de la Lykke Li más clásica. Y es que por mucho viento que haya soplado sobre el corazón de Serrat, y por mucho western que contengan los arreglos de ‘So Clear’, lo que queda al descubierto en todos los casos son las emociones de unas canciones intimistas y universales que podrían haber estado siempre ahí, como las de Claudine Longet o Loretta Lynn.

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Joana Serrat actúa hoy 20 de mayo en el Fotomatón de Madrid y la semana que viene en Primavera Sound.

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