Zahara / Santa

Por | 24 Abr 15, 12:19

zahara-santaZahara se zambulle en el underground en su tercer disco. La cantante, hasta ahora en ese desagradable punto medio «ni-indie-ni-mainstream» que también ha perjudicado a gente como Los Piratas, Vega o Nena Daconte, inclina la balanza hacia lo indie en este álbum autoproducido junto a Sergio Sastre (Miss Caffeina), en el que ha contado con músicos de Mucho y Fuel Fandango, entre otros. Esta vez el ramalazo alternativo no se queda en un guiño como el de «suenan los Smashing en la radio» de ‘Tú me llevas’ (de su debut). El primer adelanto ‘Oh, salvaje’ era un delicioso homenaje a los 80 de La bola de cristal en la línea de Templeton, mientras que el segundo, ‘Crash‘, parecía una producción de Dave Sitek (TV On the Radio, Beady Eye, Yeah Yeah Yeahs).

Zahara eleva al cubo lo que ya vimos en temas como ‘Leñador y la mujer América’ de ‘La pareja tóxica’, remitiendo efectivamente a Golpes Bajos, Mecano o Radio Futura en la mencionada ‘Oh, salvaje‘ (estupenda entrada de las guitarras tras el segundo estribillo) y en la divertidísima ‘Caída libre’, con hilarante mención a ‘Like a Virgin’ y también muy Love of Lesbian (ya cantó con Santi Balmes); al rock más clasicote en la urgente ‘Rey de Reyes’; o incluso a lo siniestro en las estrofas de ‘Inmaculada Decepción’.

Pero Zahara no mola más ahora porque se fije en los 80, meta un par de riffs con la furia de una PJ Harvey o porque siga demostrando que no tiene nada que envidiar a Tulsa en los momentos más descarnados («apenas me rozaste», dice en ‘El deshielo’, fantástica en su segunda mitad coral). Ni tampoco por las orquestaciones de ‘La Gracia’. Lo mejor de ‘Santa’, que se edita en una edición especial con disco extra, poemario y postales, es el retrato medio doloroso medio hedonista que se hace de la sensualidad. En sus letras, la artista puede caer en lugares comunes como recurrir al «frío» para hablar de soledad (aunque ‘El frío’ como melodía es bonita); o a frases de sonoridad un tanto rococó («recibo la hostia en la boca, aquella que no deja marca», canta en uno de los temas); pero en la mayoría de ocasiones logra salir airosa del desafío de hablar de sexo. «Tenías el sabor de todos los helados» dice también en ‘El deshielo’, unas pistas antes de que el estribillo de ‘Oh, salvaje’ suene tan asfixiante como pretende («Oh, por favor, me cuesta respirar / Si vas a matar… este es un buen momento / Mátame ya… y llega hasta el final / ¡No puedo más!») y de que la religiosa ‘Inmaculada Decepción’ pase de decir «No era pecado besar sin conocernos / Era un milagro y nunca querrán reconocerlo» a «No era pecado follar sin conocernos / Era un milagro y nunca querrán reconocerlo».

Las canciones para follar no matter what (el estribillo clave del disco es «sé que esto no va a acabar nada bien») se ven complementadas con el punto justo de dramatismo. Es en cierta medida decepcionante que ‘Santa’ acabe con la esperable balada ‘Int.noche’, pero al menos hay pista fantasma en clave tex-mex. Antes ya habíamos oído indicios en los vientos de una canción de electro sucio como es ‘Hágase tu voluntad’ y también nuevas pruebas de su buen gusto en el modo en que irrumpe la guitarra eléctrica del tema dedicado a la película ‘Donde viven los monstruos‘, que hasta entonces parecía una producción de Goldfrapp. Jamás esto suena como las horribles producciones noventeras de Ella baila sola (¡con lo que molaban las melodías): Zahara ha dado un paso más allá, encontrando el lugar perfecto para desahogar sus inquietudes y emociones, entre la pureza y el hedonismo despendolado, valiéndose tanto de sintes como de elementos orgánicos. Y por supuesto, no te enterarás por Los 40 Principales.

Calificación: 7,6/10
Lo mejor: ‘Oh, salvaje’, ‘Crash’, ‘El deshielo’, ‘Caída libre’
Te gustará si te gustan: Mecano, Tulsa, lo mismo Templeton que Havalina
EscúchaloSpotify.

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