Cine

‘Trolls’: un deleite visual sin doble lectura para adultos

Aunque no sean los únicos capaces de hacerlo, Pixar nos tiene muy mal acostumbrados y esperamos que cada film de animación contenga un guiño adulto, una doble lectura que a los espectadores más pequeños se les escape y que haga que, aunque sea un poco, nos emocionemos. Pero es una rareza que, sobre todo, sirve para poner en valor el trabajo de guión que desarrolla la compañía dirigida por John Lasseter. ‘Trolls’, el nuevo film de animación de Dreamworks, tampoco alcanza ese nivel de complicidad con los espectadores más talluditos.

Y eso que por momentos parece que lo intenta. Vagamente, podemos tratar de extraer una moraleja sobre basar la felicidad en cosas intangibles y futiles, desechando lo que tenemos al alcance de la mano. Incluso, por un momento, parece que quiere poner de relieve algo tan serio como la depresión. Sin embargo, el boceto que parecen comenzar a dibujar se emborrona rápidamente con concesiones a una acción que, además, mediada la película comienza a decaer lentamente, volviéndose previsible y solo totalmente disfrutable para los niños. Es su conformista guión, sin duda, el gran fallo de esta producción que, para colmo, ni siquiera logra sacar todo el partido a los personajes secundarios, pese a lo prometedor de varios de ellos: para las tres líneas que tienen, podían haberse ahorrado a Gwen Stefani y James Corden en las voces de Dj Suki y Biggie, respectivamente. Y Nube merece, como poco, un cortometraje propio.

Y resulta una verdadera pena, porque los primeros 40 minutos de ‘Trolls’ resultan apabullantes, especialmente desde el punto de vista visual. El equipo de animación dirigido por Walt Dohrn (2ª y 3ª secuelas de ‘Shrek’, ‘Madagascar’) y Mike Mitchell (‘Shrek: Felices para siempre’) realiza un trabajo verdaderamente espectacular, un auténtico deleite visual. Basándose en la imaginería de los trolls de la suerte

, muñecos que creara el danés Thomas Dam a finales de los 50 y que gozaron de gran popularidad en los 90, ‘Trolls’ recrea todo un universo de criaturas. Brilla, como decía, sobre todo en su inicio, en la recreación de la Ciudad Troll y la posterior peripecia de Poppy (Anna Kendrick en la voz original) y Branch (Justin Timberlake) a través del bosque hacia Ciudad Bergen, momentos en los que logran unas composiciones visuales realmente alucinantes, de gran imaginación y potencia. Particularmente geniales son la notable inspiración en la estética psicodélica del bosque y toda su flora y fauna, que parecen rememorar, con su acabado de felpa y fieltro, al fantástico universo de Jim Henson. A falta de una historia que llegue al público adulto, al menos sí han sabido ofrecer ese emocionante guiño a nuestras infancias.

Por otra parte, el gran acierto de ‘Trolls’ es el uso de la música. Con Timberlake a los mandos de esa parcela, no solo destaca el tema principal de la película, un ‘CAN’T STOP THE FEELING!’ que ha logrado que el soul funk más clásico sea de nuevo un éxito en 2016. También es atinado el uso de clásicos de la música de todos los tiempos, con especial querencia disco funk: de ‘September’ de Earth, Wind & Fire o ‘I’m Coming Out’ de Diana Ross a ‘D.A.N.C.E.’ de Justice o ‘Move Your Feet’ de Junior Senior, pasando por los grandes momentazos que llegan con ‘The Sound of Silence’ y ‘Hello’. Tranquis: es la de Lionel Ritchie, no la de Adele, y resulta preciosa en la voz de una Zooey Deschanel que interpreta el papel de Bridget. Por todo esto, en este caso resulta ineludible, si se pretende disfrutar de ‘Trolls’, verla en versión original. Más allá del valor o no del doblaje, escuchar estas canciones en unas traducciones bastante forzadas y prescindiendo de las voces de Timberlake, Deschanel, Kendrick o Stefani es un pecado. 6,8.

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Publicado por
Raúl Guillén