Young Fathers y Jungle logran la magia que ni Gorillaz ni Noel Gallagher pudieron alcanzar en Bilbao BBK Live

Última jornada de Bilbao BBK Live 2018, con reseñas de Young Fathers, Benjamin Clementine, Noel Gallagher’s High Flying Birds…

Benjamin Clementine durante las primeras canciones de su concierto, le reprochaba al público –de manera amistosa, claro– que eran tan sosos que parecían aliens, que movieran el culo. De hecho al principio se notaba el esfuerzo del artista por animar el ambiente y que la gente se lo pasara bien viéndole. Sin embargo, algo impedía que esa conexión sucediera. Al final, por mera insistencia (chapurreando en español, repitiendo frases hasta la saciedad, etc) consiguió lo que parecía totalmente impensable al comienzo: que se corearan sus canciones. Hubo un momento que empezó a cantar «wishing España free’, que fue realmente divertido. El concierto fue totalmente de menos a más, y Clementine se vino cada vez más arriba con el arrope de la multitud, mejorando no solo el espectáculo, sino también su manera de cantar, dejando finalmente un buen sabor de boca. Fernando García.

En uno de los escenarios pequeños, Las Odio dieron un conciertazo de punk y rock n roll marcado por sus ácidas letras de carácter feminista, y que hizo bailar al público desde la primera a la última canción. Me consta que el concierto produjo nuevos fans, gracias por supuesto a temas de su debut como ‘Indiespañol’, ‘Yo los vi primero’ o ‘Un cuarto propio’, pero también y de manera especial por ese tema nuevo llamado ‘Lo quiero todo’ que irá en su próximo álbum (que ya están grabando) y que apunta a convertirse en un nuevo himno millennial. La gente ya la cantaba y bailoteaba como si fuera un clásico del grupo, y eso solo puede ser buena señal. Jordi Bardají.

Young Fathers tocaron en la carpa que, como ya dijimos en la crónica del jueves, no es que sea el escenario idóneo debido a la suciedad del sonido. Sin embargo, todo eso pareció dar igual en el concierto de los escoceses, que iluminaron la jornada más floja del festival con su singularísimo estilo. Con una batería, un sintetizador y a tres voces, crearon los momentos más mágicos del sábado, dedicando gran parte del tiempo a la presentación de su último trabajo ‘Cocoa Sugar’. Las limitaciones del sonido no fueron ni de lejos un problema tan serio como en Gaz Coombes, ya que el tipo de música y de ambiente son muy diferentes. El público estaba entregado, y ellos también contagiaban energía con sus misteriosos temas y su aura oscura. Como anécdota, Noel Gallagher vio parte de su concierto desde el lateral del escenario. Fernando García

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Bejo dio un conciertazo, así de simple. Arrancó su espectáculo con una mini sesión de baile en la que su DJ caldeó el ambiente poniendo hip-hop y reggaetón, y después salió el canario, cesta con magdalenas y caramelos en brazo, dipuestísimo desde el principio hasta el final a hacérselo pasar bien al público. Sin duda lo logró. Su set estuvo lleno de canciones divertidas y de bases ricas, como ‘El puto amo de casa’, y sobre todo el rapero tiene una presencia en el escenario totalmente magnética, ya sea debido a su grave voz o a su total falta de desinhibición. En ‘Onomeatropella’ salió con los zancos y pantalones azules con los que aparece en su videoclip, demostrando que no tiene ningún miedo a hacer el ridículo. Hubo un segundo mini DJ set en el que los ritmos se aceleraron hasta la locura. Y Bejo siguió repartiendo comida, escupiendo raps formidables y animando al público con todo el ímpetu que tenía en ese momento. Se lo curró, se ganó el pan, y el público lo agradeció bailando y coreando sin parar. Jordi Bardají

Jungle crearon una magia muy especial en su actuación. El grupo se ha convertido prácticamente en una institución del nuevo disco y soul gracias al enorme carácter de su sonido y su presencia escénica -hasta siete personas encima del escenario- es innegable. Pero la elegancia de su música se antepuso ante todo y canciones nuevas como House in LA fueron tan celebradas como los clásicos, con ‘Busy Earnin’ y ‘Time’ a la cabeza (y cerrando concierto). Quizás la mayor sorpresa del set de Jungle, sin embargo, es que el grupo fuera capaz de trasladar a su directo el elemento exquisito de su cuidadísimo sonido. Sin duda uno de los grandes conciertos del BBK. Jordi Bardají.

Noel Gallagher y su banda (High Flying Birds) presentaban su último –y el más flojo, a mi parecer– álbum ‘Who Built The Moon?’. Curiosamente, apenas tocaron tres canciones del mismo: ‘Holy Mountain’, ‘It’s a Beautiful World’ y ‘She Taught Me How to Fly’. Y se olvidaba casi al completo de ‘Chasing Yesterday’ –con la única excepción de ‘In the Heat of the Moment’, uno de los temas que más brillaron–. Y es que casi la mitad del set está dedicado a temas de Oasis, unos ‘Wonderwall’ o ‘Don’t Look Back in Anger’ en los que casi se oía más al público que al propio Noel. Con ellos rompía la monotonía de un concierto que, pese a su sonido impecable, fue irregular. Y como es habitual en esta nueva gira, cerraron con una versión del ‘All You Need Is Love’ de The Beatles: es sin duda una buena adaptación, pero como cierre queda algo extraño. Fernando García.

No se me ocurre mejor crónica que una que es honesta, y la verdad es que el concierto de Gorillaz -la gran baza del sábado- me decepcionó. Esto se debe a un repertorio nutrido de temas de sus dos últimos discos, ‘Humanz’ y ‘The Now Now’, que no contienen los singles más memorables de su carrera –‘Andromeda’ es una notable excepción, ya que se ha confirmado como un nuevo clásico del grupo: se la sabía todo el mundo– y también a cierta falta de dinamismo en el setlist. Se hizo bola. La carismática presencia de Damon Albarn, los divertidos visuales que mostraban a los personajes virtuales de Gorillaz y hasta seis coristas en el escenario no lograron levantar mucho la cosa pese al buen recibimiento popular de temas como ‘On Melancholy Hill’ y ‘Feel Good Inc’ y solo cuando apareció en el escenario Benjamin Clementine –que había actuado en el festival unas horas antes– para interpretar ‘Hallelujah Money’ con todo el drama que lleva dentro, se puede decir –o al menos yo puedo decir– que el concierto de Gorillaz me consiguió sorprender. Evidentemente el final con ‘Clint Eastwood’ causó verdadero furor, pero llegó un poco tarde. Jordi Bardají.

Fotos de Gorillaz y Benjamin Clementine, obra de Tom Hagen; foto de Young Fathers, de Jordi Vidal. Ambas cedidas por Bilbao BBK Live.

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