El final de la quimera gótica: 30 años de ‘Disintegration’, la cumbre de The Cure

Por | 02 May 19, 15:58

¿Será casualidad que Robert Smith haya anunciado que por fin trabaja en un nuevo disco de The Cure justo cuando se cumplen, hoy 2 de mayo, 30 años del lanzamiento de ‘Disintegration’? Ojalá que no. Y no me refiero a lo comercial, obviamente, sino al acicate que puede suponer para el grupo la referencia de la que fue, para muchos, su obra maestra. Un disco envuelto en cierta controversia, del que recelaban tanto su compañía discográfica de entonces, Fiction Records –que, tras celebrar el petardazo de ventas que fue ‘Kiss Me Kiss Me Kiss Me’, no esperaba precisamente un disco oscuro–, como sus propios compañeros de grupo, que veían a Smith inmerso en una deriva turbia, perdido en la ingesta de LSD para recuperar la inspiración, en teoría.

La grabación de ‘Disintegration‘ estuvo repleta de accidentes que han contribuido a alimentar la mística en torno a este álbum. Uno de los más recordados es el episodio de las letras quemadas a causa de un incendio en la habitación en la que pernoctaba Smith en la casa-estudio donde se recluyeron en primera instancia para preparar la grabación del álbum. Dice la leyenda que algunas de ellas se salvaron porque los propios miembros de The Cure entraron temerariamente a recuperarlas, y que, en el tono épico y romántico que tanto gusta a los fans del grupo, inspiró el nombre de la canción y, luego, del disco. Roger O’Donnell, teclista del grupo desde aquella época hasta la actualidad, desmitificó el asunto en sus memorias: su histórico productor, David M. Allen, guardaba otra copia de todos los textos.

Pero sin duda uno de los episodios más dolorosos de ese período y de la historia del grupo fue cuando el cantante y compositor hubo de despedir a su amigo de la infancia y fundador de The Cure, Lol Tolhurst. Relegado como teclista tras no mostrar la pericia necesaria a la batería para un grupo de éxito ya internacional como este, sus alcoholismo hizo insostenible su presencia para toda la banda –su sustituto, Roger O’Donnell lo narra de manera explícita–, que empujó a Smith a despedirle por carta antes de la grabación del disco –con excepción de ‘Homesick’–. A pesar de eso, Smith concedió a que estuviera acreditado como autor en el disco, tanto como compositor como intérprete de “otros instrumentos” (así se lee, literalmente, en los créditos originales). Semanas atrás, Tolhurst reaparecía como miembro del grupo en su actuación conmemorativa por su inclusión en el Rock And Roll Hall of Fame. En principio, de manera ocasional.

Aquel episodio sin duda fue doloroso, pero nada parecía ponerse en el camino de un Robert Smith que estaba decidido a entregar su obra magna antes de cumplir los 30 años, como consideraba que habían hecho sus grandes referentes: David Bowie, John Lennon, Ray Davies, Jimi Hendrix… Él estaba totalmente obsesionado con esa tarea y el paso del tiempo –se ve que en los 80 los 30 no eran los nuevos 20, precisamente– le atormentaba soberanamente: las referencias nostálgicas y al pasado son constantes, especialmente en ‘Pictures of You’ y la propia ‘Disintegration’, que fue la canción que desencadenó todo el sentido del álbum. Así que parece lógico achacar a ese acicate creativo la tristeza que subyace en todo el disco, puesto que, en lo personal, era un momento muy feliz para él: acababa de contraer matrimonio con su novia, Mary Poole, con la que sigue felizmente casado a día de hoy. De hecho, el single principal ‘Lovesong’ fue un maravilloso regalo de bodas de Robert para ella.

Así que, como decíamos y de manera un tanto desquiciada, su mejor aliado en la composición fue el desasosiego y la ansiedad de superarse a sí mismo en lo artístico. Smith estaba además convencido de que los seguidores del grupo, pese al impacto comercial de su anterior disco, deseaban un regreso a la oscuridad de discos como ‘Pornography’: de hecho, él considera que aquel, ‘Disintegration’ y ‘Bloodflowers’ (2000) conforman una trilogía, y así como tal los interpretaron íntegramente en unos directos que quedaron plasmados en el DVD ‘Trilogy’. Así, pese al relumbrón de sus cuatro singles, que se convirtieron en iconos de la época en buena medida gracias a los memorables vídeos que Tim Pope creó para ellos, ‘Disintegration’ es un disco tan plomizo como el color de los cielos tormentosos y la espesa lluvia que de cuando en cuando escuchamos en él, entrelazados con los plúmbeos sintetizadores que protagonizan los largos y oscuros desarrollos instrumentales que caracterizan en realidad el disco.

Especialmente en su cara B, donde cortes como la propia ‘Disintegration’, ‘The Same Deep Water As You’ o ‘Prayers for Rain’ nos sumergen en un mundo de atmósferas hoscas y asfixiantes, apenas descargadas al final por sencilla (aunque tristísima ‘Homesick’) y la apacible ‘Untitled’. Obviamente, no son las canciones más celebradas de la carrera de The Cure por el público, pero escucharlas hoy hacen palpable la cantidad no ya de grupos, sino de corrientes artísticas completas, que se han inspirado en ellas: shoegazers como Ride o Slowdive deben mucho a esos desarrollos instrumentales expansivos (‘Closedown’, por ejemplo), tanto como el slowcore de Slint o Bedhead. En el plano nacional, a nadie puede escapársele cuánto de esto tenía Sr. Chinarro en sus orígenes, mientras pensamos cuánto ha aprendido Jota de Los Planetas de esa sonrisa que hace vivir al límite de ‘Plainsong’ o esa niña transformada en mujer a ojos vista de ‘Last Dance’. En su cara A, en cambio, temas ‘Fascination Street’ y ‘Plainsong’ parecen hoy un evidente anticipo del rock alternativo de los 90.

Pese a los recelos que llevaron a Elektra Records (que publicó el disco en EEUU) a tildar las demos del disco como “un suicidio comercial”, ‘Disintegration’ fue todo un éxito, alcanzando ventas millonarias en todo el mundo –curiosamente, fue disco de platino en España; qué tiempos aquellos–. Pero sobre todo ha pasado a la historia como el mejor álbum de The Cure, esa obra maestra que Smith perseguía con tanto ahínco. De hecho, resulta significativo que ningún disco posterior a este se haya acercado, a equilibrar tanta aceptación crítica como de público (aunque su sucesor, ‘Wish’ (1992), sí fue otro superventas). Como si la quimera gótica –de la que últimamente ha renegado el propio autor– edificada a lo largo aquella década que entonces terminaba hubiera llegado entonces a su zenit. Quién sabe si este nuevo trabajo del que ya se habla como una realidad podrá guardarle la cara a este álbum.

The Cure son cabeza de cartel del festival Mad Cool 2019, que se celebra en IFEMA de Madrid entre el 11 y el 13 de julio próximos.

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  • nachob

    Aún recuerdo las ganas que había de dar a The Cure el trato de has been los meses antes de salir el disco. Habían llegado lo que parecía lo más alto posible , disco a disco, y ya tocaba cargárselos . Y sacan “Lullaby” a principios de abril y nos callan la boca. Cuando sale el album The Cure dejan claro que se quedan, que ya están en otra división en la que se lo vamos a perdonar todo porque han llegado a ser eternos.
    Parecía que ningún otro grupo de finales de los 70s/80s iba a hacer lo mismo (éxito de público, de crítica, fans de siempre, nuevos fans, histeria en los conciertos,…). Pero menos de un año después llegó “Violator” y se repitió la jugada. Música genial para las masas.

  • Pictrus Domm

    Recuerdo que “Disintegration” fue el primer disco completo de The Cure que escuché después de oír en la radio “Friday I’m in love”, y lejos de asustarme por no tener casi nada de la alegría de ese sencillo del “Wish”, me enganchó.

    A partir de ahi creo prefiero a los The Cure de “Pornography” o “Disintegration” que a los The Cure luminosos.

  • Une preciosidad de disco, sí señor. Nunca he sido un fan furibundo de The Cure, pero sí me han gustado muchos de sus discos. Y este fue una de sus cimas, aunque yo no sabría decir si prefiero Disintegration, Kiss me kiss me kiss me o The head on the door. Los tres son excepcionales.

    En aquella época yo escuchaba música en vinilo, en un cuarto pequeño que cerraba para no atronar al resto de la casa. Y recuerdo en particular sesiones maratonianas escuchando Kiss me kiss me kiss me y Disintegration, en verano, sudando la gota gorda. Pero merecía la pena.

    Por cierto: creo que no has comentado nada sobre la portada, una maravilla, al igual que la de Kiss me kiss me kiss me. Echa uno de menos el disfrute de aquellas portadas grandes del vinilo; igual me pasaba con las de Cocteau Twins. Pasar al CD mandó el disfrute del artwork a paseo, en mi opinión.

    En fin… qué recuerdos. Y qué grandísima música.

  • ray manta

    Pecado mortal hablar de este disco y no mencionar LULLABY (vídeo y canción)

    https://youtu.be/ijxk-fgcg7c

  • Williamreid

    Recordar que hoy en día Robert Smith tiene 60 años y unos cuantos kilos de mas, aun así, se maquilla y se enmaraña el pelo (el que le queda) como cuando era joven, su aspecto cada día es mas esperpéntico y por lo tanto mas autentico, me encanta. Genio total que ha inspirado no solo a músicos sino que también a estilistas, diseñadores y creadores como Alexander McQueen o a Tim Burton.

  • Yo prefiero la cabeza en la puerta pero este disco es diferente al resto. Me gustaba mucho la secuencia de canciones y especialmente el cierre con untitled.

  • Keroppi

    Buen comentario nostálgico 👏👏👏

  • mardebering

    https://uploads.disquscdn.com/images/456a3f9817a13ef43bca56fb3c619c5703656fbd4b4c9d56a63a4c10cd3916bd.jpg
    “Lullaby” es oro y “Fascination Street” es oro blanco, ya no se hacen discos así (ni se harán), ahora nada perdura (por malo).

  • david

    DISCAZO.
    Estaban en la cumbre desde el anterior disco, Kiss Me…
    Mi favorita es Fascination Street.
    Grande Cure! https://uploads.disquscdn.com/images/c9d96e8a864dd6cb5568d0ee2add5187b812a8c2e6b2ccdc833b2cd196701892.jpg

  • ED

    M A R A V I L L A …..PICTURES OF YOU ES UNA GEMA!!!!

  • Carabiruri

    “es un disco tan plomizo como el color de los cielos tormentosos y la espesa lluvia que de cuando en cuando escuchamos en él”

    Los ochenta eran una década diferente a la actual sin duda, en la cual lo comercial no tenía que ser algo inmediato per se. Ese es el quid de la cuestión. Hoy un disco como Desintegration sería calificado de Hipster y sería desdeñado por mucha gente con “alergia” por lo alternativo, pero en esa época la gente todavía escuchaba atentamente discos enteros. Hoy en día lo comercial en un 95% de las veces tiene que ser algo prefabricado, antes no siempre, ni mucho menos.

  • Antonio Esteban Castillo

    Escuchar algunos pasajes de este album con los auriculares a todo volumen posiblemente es equiparable a la mierda más placentera que exista. Para recién llegados prueben con “Plainsong” o con “Fascination Street” y me cuentan. Smith y cía consiguen crear posiblemente la música más hermosa que haya escuchado a partir de las algunas de las letras y música más tristes, lúgubres y demoledoras que se hayan compuesto nunca.

  • Frikomid

    Descubrí a The Cure justo a tiempo para el treinta aniversario de Disintegration recientemente gracias a Homesick y ha sido maravilloso, se me hace raro que el disco sea tan antiguo, no suena viejo o antiguo y sigue siendo una leyenda que ha envejecido genial.

  • Jaime

    Totalmente de acuerdo con todo lo dicho hoy aquí. Disco maravilloso y época gloriosa en que esto era superventas y nº 1 en los 40. Tanto éste disco como Kiss me… (sobre todo éste último, porque llegó antes) fueron fundamentales en mi educación musical y en ese afán de descubrir las joyas ocultas entre los hits de un vinilo completo, con la paciencia y la contemplación como aliadas, apreciando con cada escucha nuevos matices, dejando crecer las canciones en tu cabeza y en tus entrañas, llevándote a cambiar de favoritas a lo largo de tu relación con un disco.
    Y en este sentido este álbum es arquetípico con esa producción llena de magia y detalles infinitos a la que tanto deben tantos (ahora me acuerdo del tema de apertura y me vienen Sigur Ros a la cabeza).
    Entrañas: ahí es donde se que un disco o un tema me gusta de verdad, cuando el disfrute es pleno e irracional, más allá del análisis y del cerebro, y notas una sensación física, un cosquilleo, en la piel, en el estómago, en la nuca, placer…
    Como sucede en Plainsong, cuando esas capas de sonido empiezan a salir y te preguntas qué es lo

  • aBsol

    MA · RA · VI ·LLA de disco

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