- Publicidad -

Paul McCartney / McCartney II

Lo mejor: 'Coming Up', 'Temporary Secretary', 'Waterfalls', 'Bogey Music'
Te gustará si te gustan: Talking Heads, 'Low' de Bowie y en los últimos años Hot Chip, Hidrogenesse y Beck
Youtube: 'Bogey Music'

1980 es recordado como el año más negro de la historia de los Beatles tras el asesinato de John Lennon un 8 de diciembre, tres semanas después de la edición de su disco ‘Double Fantasy’, el que contendría la enorme ‘Woman’. No sería la única pieza que tener en cuenta editada por un ex miembro de la banda en aquel mismo curso: Paul McCartney había publicado en primavera un álbum que fue recibido con tibieza por la crítica (y con cierta razón), pero que merece la pena recuperar por lo que tiene de raro.

Poniéndonos en situación, el artista sólo había sacado álbumes como Wings y con Linda McCartney durante todos los años 70, entre ‘McCartney I’ y ‘McCartney II’ (solo este 2020 acaba de llegar ‘McCartney III’). En enero, cuando tenía que reencontrarse con el público japonés por primera vez en 14 años, no se le ocurrió otra cosa que tratar de atravesar la frontera con un buen puñado de marihuana encima. Era demasiado buena para arriesgarse a tirarla por el inodoro, arguyó. Terminó primero preso unos cuantos días, y luego fue deportado, ante la flamante alternativa de ser condenado a varios años de cárcel. La gira tuvo que ser suspendida: inconscientemente, puede que fuera su manera de dar por terminados a Wings.

- Publicidad -

Recluido en una granja en Escocia, empezó a trabajar en otra cosa: un nuevo disco en solitario en el que volvería a tocar todo, con una influencia patente de los sintetizadores, no tanto de unos Talking Heads, a quien respetaba y a quien recuerda en resultados, como específicamente del artista de avant-garde John Cage, el músico experimental Cornelius Cardew y el pionero de la electrónica Luciano Berio. ‘McCartney II’ es ciertamente un álbum un tanto más rústico, ciertamente «granjero», si bien reivindicable en un mundo como el de hoy en el que los artistas tan pronto pueden pegarle al blues como a la electrónica… o si no, que se lo pregunten a Beck. Varios miembros de Hot Chip, muy especialmente, se han declarado devotos de ‘McCartney II’, de hecho este es uno de los discos favoritos de todos los tiempos de Alexis Taylor, y es muy sencillo adivinar por qué.

El gran éxito de este LP, un insólito número 1 en Estados Unidos, sería ‘Coming Up’, una conjunción de guitarras de pop arty a medio camino entre lo que ya era Bowie y lo que sería Prince, para cuyo vídeo Paul McCartney decidió disfrazarse de varios músicos de The Shadows, Pink Floyd y, de manera significativa, Sparks. Todavía más inverosímil te resultará ‘Temporary Secretary’, otro single, en cuya portada Paul McCartney presenta a una «secretaria temporal» sentada en el regazo, en los tiempos de lo políticamente incorrecto, esta vez influido por Ian Dury. Repetitiva y machacona, ha sido revisitada hace pocos años nada menos que por Darkstar y Hayden Thorpe de Wild Beasts.

- Publicidad -

‘Frozen Jap’ y ‘Front Parlour’ ofrecen respectivamente una faz fascinante y otra zonza, como si Macca estuviera inspirado y con ganas de probar cosas nuevas… y de repente se hubiera dejado las cosas encendidas en el estudio y hubiera marchado a por un té. Aunque lo que verdaderamente impide que ‘McCartney II’ sea un álbum de culto como lo había sido poco antes ‘Low’ de David Bowie es cierta indecisión en su dirección. Pululan por la secuencia sin casar demasiado temas más influidos por el rhythm and blues (‘On the Way’), pseudovillancicos (‘One of These Days’) y grandes canciones que habrían encajado mejor en un álbum más clásico (‘Waterfalls’). ‘Bogey Music’, entre el rock’n roll y la electrónica propia de finales de los 70, sería el ejemplo de que todas las influencias del disco sí podían amalgamar bien.

Incapaz de competir con algunos coetáneos de la época, por tanto, ‘McCartney II’ es más habitual en listas de discos infravalorados y excéntricos que en las de lo mejor de los 80. Y es que puede ser más valioso tener entre manos estas obras imperfectas y humanas pero hechas por una persona en la más estricta soledad que un artefacto ideado por 100 en busca de una perfección artificiosa. Inexistente.

Discos recomendados