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‘Days’: la silente y profundamente conmovedora obra maestra de Tsai Ming-liang

‘Days’, presentada en 2020 en la Berlinale, suponía el regreso a los grandes festivales de Tsai Ming-liang desde ‘Stray Dogs’ (2013). Aquella película significaría un punto de inflexión en su filmografía, reforzando, aún más si cabe, el carácter contemplativo de su cine (en ella había un plano de 18 minutos de un hombre mirando una pared), donde también sus tramas se volvían menos enrevesadas y más sencillas. Esto se ve igualmente reflejado en sus posteriores cortometrajes y mediometrajes, así como en la película que nos ocupa.

‘Days’ narra la vida de un hombre de unos cincuenta años que vive solo en una casa grande y de un joven que vive en un pequeño apartamento en Taipei. La soledad, la incomprensión y la incapacidad de conectar con el mundo -temas recurrentes en su autor- están representadas aquí también a través de los larguísimos planos que componen la película. Tsai deja que los actores se pierdan en sus propios cuerpos, que sus acciones mundanas no parezcan parte de una ficción, sino de una realidad a la que se nos da acceso.

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El tiempo es un elemento fundamental en este trabajo, no solo por el dilatado fluir de este en sus imágenes, sino también por su paso por el personaje de Lee Kang-sheng, muso indiscutible del cineasta, que ha aparecido en todas sus películas y con el cual mantiene una relación prácticamente familiar en la vida real. Es difícil indicar si todos los personajes que ha interpretado el actor en su cine son la misma persona, pero sí hay en varias en las que queda confirmado, como en ‘¿Qué hora es?’ (2001), ‘The Skywalk Is Gone’ (2002) y ‘El sabor de la sandía’ (2005). Aquí es muy probable que el protagonista sea el mismo que el de la magnífica ‘The River’ (1997), pues además de que se puedan percibir similitudes en sus comportamientos, vuelve a padecer aquellos severos dolores de cuello (que Lee también los sufre en la realidad).

El director de ‘Rebeldes del Dios Neón’ (1992), quien confesó en el documental ‘Afternoon’ (2015) su preocupación por la muerte, muestra por primera vez el cuerpo de su actor fetiche como un símbolo del inevitable castigo de los años, en oposición a la juventud de su compañero de reparto Anong Houngheuangsy. Pero no es tanto el contraste de estos dos cuerpos lo que le interesa a Tsai, sino el desgaste físico y emocional que deja el paso de los días cuando no se tiene ningún motivo para seguir adelante. A esta horrible sensación se ven expuestos ambos hombres, perdidos en su propio dolor o en su propia incertidumbre, y que aliviarán encontrándose el uno con el otro en una de las escenas de sexo más bellas y conmovedoras que se pueden recordar.

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A nivel formal, Tsai siempre ha sido extremadamente coherente, tanto individualmente en sus obras como en la totalidad de su carrera artística. Y en ‘Days’ encontramos la evolución natural de un cineasta que ha ido depurando su estilo hasta despojarse, prácticamente al completo, de la palabra, recurriendo únicamente a su minuciosa observación de los gestos para expresar sentimientos que no pueden ser expulsados de otra manera. Uno de los aspectos más desconcertantes –y brillantes- del film reside en la única vez en toda la película (y puede que en todo su cine) que la cámara sigue a Lee Kang-sheng, dolorido, por las bulliciosas calles de Taipei en un encuadre ligeramente torcido gran parte del tiempo. Es una propuesta arriesgada que choca directamente con el estatismo del resto, pero no derrumba en absoluto esa cohesión mencionada, sino que incluso la refuerza.

‘Days’ es, probablemente, la obra más emocionante de Tsai Ming-liang, y lo es desde la más aparente sencillez, sin necesidad de que ninguno de sus personajes diga una palabra. Es un trabajo de madurez, que también puede verse como la culminación de un estilo y como otra cumbre en la extraordinaria carrera de uno de los cineastas más apasionantes del cine contemporáneo.

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