Música

15 años de ‘Back to Basics’: Christina Aguilera en la mejor forma de su vida

Lo recuerdo como si fuera antesdeayer: es verano de 2006 y entro en el MySpace de Christina Aguilera por curiosidad. Lo primero que veo es una imagen de Christina que nunca había visto antes, la de ella de rubio platino, sentada en el suelo escuchando viejos discos de vinilo. Se supone que un nuevo álbum se acerca, han pasado eones desde el lanzamiento de ‘Stripped’ y ya toca. Cuando me quiero dar cuenta ha aterrizado en las emisoras de radio, o como fuera que me enterara de las novedades musicales entonces, ‘Ain’t No Other Man’. Christina presenta un nuevo sonido que tiene todo el sentido del mundo.

2006 es un año interesante para la música, de cambios. James Blunt firma el disco más vendido del año. Justin Timberlake y Nelly Furtado arrasan con sus álbumes producidos por Timbaland. Aparecen unas tales Pussycat Dolls. Kelly Clarkson triunfa con su segundo disco. Es el año de ‘Hips Don’t Lie’ de Shakira y ‘Crazy’ de Gnarls Barkley. Evanescence aún son capaces de colarse entre lo más vendido del año. Beyoncé no es ni de lejos la prestigiosa artista que es hoy. Rihanna nos suena de algo. iTunes se afianza. MySpace, una red social, convierte en estrellas a Arctic Monkeys y Lily Allen. Y Christina se reinventa, dando lugar a probablemente el mejor disco de su carrera.

Tres años después de ‘Stripped’, un album ambicioso en el que Christina nos presenta una versión más auténtica de ella, menos encorsetada por las necesidades de una industria que ya se ha cansado de buscar nuevas Britneys en todas partes, y a la vez menos exitoso que su debut, la artista vuelve con un trabajo más ambicioso todavía. ‘Back to Basics‘ es un disco doble de concepto retro, inspirado en la música que escuchaba de pequeña de los años 30, 40, 50, 60 y 70, y tan basado en samples como un disco de Kanye West, que trabajará más tarde con Aguilera en ‘Liberation‘ (2018). Faltan meses para que vea la luz un disco parecido en título y concepto, ‘Back to Black’ de Amy Winehouse, y su productor principal Mark Ronson aparece aquí en uno de los cortes, ‘Slow Down Baby’, que llega a ser single aunque nadie se acuerde. La reinvención va más allá de lo musical: Christina presenta nuevo alter ego, Baby Jane, basado en la película de 1962, y se muestra en las imágenes promocionales como una verdadera diva del Hollywood clásico.

En varios sentidos, ‘Back to Basics’ es la era más completa de Aguilera: el disco produce tres hits como son ‘Ain’t No Other Man’, ‘Hurt’ y ‘Candyman’, que suenan todo el día en MTV y similares, pero sin parar; el álbum es sólido como un diamante, la gira es un gran éxito (en 2007, la más exitosa protagonizada por una artista femenina). La estética retro, que se nutre de la era del jazz, el circo, el cabaret, el burlesque, etc. no puede sentar mejor a la artista, que parece haber nacido para encarnarla. Christina, que se pasa la vida declarando su admiración a Etta James, Aretha, Billie Holiday y compañía, por fin se convierte en la diva que siempre había deseado ser, hasta el punto de que la portada de ‘Back to Basics’ incluye un aviso de «grabación en alta fidelidad» que pide a gritos una edición en vinilo (que más tarde recibe). ‘Back to Basics’ es el ejemplo de una artista en la cima, en la mejor forma de su vida.

Por supuesto, Christina Aguilera no es la primera artista que reviste la música pop de épocas pasadas con una pátina contemporánea. Sin ir más lejos, el debut de las Pipettes sale unas semanas antes que ‘Back to Basics’. Pero pocos lo hacen de una manera tan ambiciosa y sofisticada. El disco es doble pero vale la pena en su totalidad: el primer CD se centra en un sonido hip-hopero y el segundo más jazz y todas las canciones están mimadas. En el primero producen DJ Premier (su single ‘Jazz Thing‘ inspira todo el proyecto), Rich Harrison, Kwamé o el mencionado Mark Ronson, mientras del segundo se encarga al 100& Linda Perry, su mano amiga en ‘Beautiful’. En ambos discos se respeta una conseguida sonoridad vintage gracias a los micrófonos usados y a la producción. ‘Back to Basics’ no presenta un concepto mucho más refinado que el de ser un homenaje a la música con la que Christina ha crecido, pero poco más se le puede pedir a una vocalista de talento sobrenatural capaz de unificar todas estas canciones solo con su voz, y que nunca sonará mejor. En ‘Back to Basics’ está simplemente esplendorosa y su voz deja un momento icónico en los 20 segundos de nota sostenida de ‘Candyman’.

Cuenta Christina en la época que ‘Back to Basics’ busca volver a la época en que la «música tenía alma» porque la tecnología del momento «permite ser cantante a todo el mundo», una afirmación conservadora con la que hoy no estarían de acuerdo artistas como Charli XCX capaces de hallar el alma dentro del autotune. Pero es 2006, la nueva moda retro abanderada por Amy Winehouse, Duffy y Adele está aún por venir y Christina se come entera el pastel de la estética «old-timey» entregando toda su alma a estas grabaciones. ‘Ain’t No Other Man’, el primer single, es en realidad de los temas más esqueléticos del disco, un tema de funk puro y duro con ecos a James Brown, a quien Christina homenajea más adelante tras su muerte dejando una de sus actuaciones históricas. ‘Ain’t No Other Man’ no tiene tantas capas como el góspel de ‘Makes Me Wanna Pray’, el R&B-collage de ‘Back in the Day’ o las texturas más atmosféricas, nostálgicas y neo-R&B de la escalofriante ‘Understand’ o la bonita ‘Without You’. ‘Oh Mother’, el último single del álbum, es el baladón del primer CD y la pícara ‘Still Dirrty’, con ese tímido saxofón que asoma entre tonos telefónicos y su base de old-school hip-hop, una de las joyas desconocidas.

Sin ser, en mi opinión, el mejor de los dos discos, el segundo CD de ‘Back to Basics’ dejará los otros dos mayores éxitos de esta era, por un lado, el baladón ‘Hurt’, que pone los pelos de punta como el primer día, apoyado en un videoclip circense de lo más dramático que has visto en tu vida, y ‘Candyman’, un divertidísimo homenaje a la era swing que samplea, al mismo tiempo, a las Andrew Sisters y al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. El CD2, más retro incluso que el primero, incluye un épico tema de soft-rock llamado ‘Welcome’ que extrañamente no es usado para abrir la gira; un sexy tema de blues primigenio titulado ‘I Got Trouble’ que es comparado con la obra de Bessie Smith, pues incluso la grabación vocal reproduce la fidelidad de un vinilo de la época, al contrario que la instrumentación (?); y la heroica ‘Mercy on Me’, que presenta probablemente la actuación vocal más impactante que ha dejado Christina hasta la fecha, capaz de dejarte petrificado en el asiento. En este caso es difícil llegar hasta el tema de cierre, ‘The Right Man’, ya menos inspirado, cuando en el primer CD hasta temas menores como ‘On Our Way’ o ‘Here to Stay’ molan, pero cualquier fan de las voces grandes y potentes no debería perderse ni un segundo de este disco (ni su tema más contenido en este aspecto, ‘Save Me From Myself’).

Aunque fue uno de los 20 discos más vendidos de 2006, el impacto de ‘Back to Basics’ parece haberse diluido con el tiempo. El lanzamiento de ‘Back to Basics’ se produce entre los de ‘Stripped’ y ‘Bionic’, dos álbumes polémicos por cuenta propia, de los que se suele hablar más y más a menudo. Hace poco, Juan Sanguino repasó el impacto de ‘Dirrty‘ para estas páginas, e inolvidables son los días en que se debatía si ‘Bionic’ era un disco bueno o malo, si su secuencia era estupenda o un desastre, si era un disco adelantado a su tiempo o nada más lejos de la realidad. Curiosamente, a mí siempre me ha parecido que ‘Back to Basics’ estaba más adelantado, empezando por su conexión con la obra maestra de Amy Winehouse. Da la sensación de que ‘Back to Basics’ no provoca tanto furor en redes a día de hoy, pero a su 15 aniversario merece toda la atención del mundo.

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Publicado por
Jordi Bardají