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Big Red Machine / How Long Do You Think It’s Gonna Last?

Lo mejor: ‘Latter Days’, ‘Reese’, ‘Phoenix’, ‘Birch’, ‘June’s a River’, ‘Brycey’
Te gustará si te gustan: La última Taylor Swift, The National y Bon Iver (obvio)
Escúchalo: Youtube

Confesión: Big Red Machine me provocaban mucha pereza. Por fan que fuera de Bon Iver y The National, la música del súper dúo no lograba motivarme. Pero ‘How Long Do You Think It’s Gonna Last?’ me ha hecho levantarles el veto. Porque Vernon y Dessner ya no se dedican a jugar con la electrónica y la experimentación como hicieron en su homónimo disco de debut (con desiguales resultados). Esta vez quieren darnos canciones a las que asirnos. El título ‘How Long Do You Think It’s Gonna Last?’ parece que bromee sobre la larga duración del disco (más de una hora), pero realmente es la pregunta que todos nos hacemos durante el desasosiego pandémico: ¿cuánto va a durar esto?

Para lograr ese disco-refugio, aquí suena todo familiar: el piano de Dessner, que es indisociable del sonido de The National; los falsetes, el autotune y quiebros melódicos de Justin… Esta vez, pero, Vernon ha tomado un papel más secundario, aunque ponga la voz en la mayoría de los temas. La impronta de Aaron Dessner es mucho más prominente. Durante los años que van desde el anterior disco (2018) hasta el parón obligado por el confinamiento, Dessner bosquejó muchas composiciones, que ahora emergen como temas de corte folkie, intimistas y sensibles.

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Un disco intimista, sí, pero no rácano. ‘How Long…’ es desbordante en lo instrumental. De hecho, adquiere la categoría de disco colectivo, pues gran parte de los instrumentistas provienen del 37d03d musical collective que capitanea Dessner. Tanta profusión otorga al álbum un sonido vívido y una atmósfera muy cálida. En bastantes temas son las voces invitadas las protagonistas. El elenco es bastante impresionante: Fleet Foxes, Anaïs Mitchell, Sharon Van Etten, Kate Stables de This is the Kit… Aunque la gran estrella es, claro, Taylor Swift. Porque el disco recuerda muchísimo a las obras pandémicas de Taylor, ‘folklore‘ y ‘evermore‘. Y no sólo porque Swift sea voz de dos de las canciones. Se ha hablado mucho de la presencia de Dessner (y secundariamente, de Vernon) en los discos de Taylor, pero quizás sea el momento de incidir en que ‘folklore’ no fue un viaje unidireccional; que Taylor influyó tanto a estos dos como estos dos influyeron a Taylor.

Anaïs Mitchell canta la inicial ‘Latter Days’, un resumen perfecto de lo que es el álbum. El piano de Dessner es tan, tan reconocible, tan asociable a The National, que choca no suene la voz de Matt Berninger. La canción es bonita, sosegada y suena terriblemente familiar. El piano reaparece en ‘Reese’, pieza en que Justin por un momento casi vuelve a la cabaña, aunque con el acompañamiento de un elenco de músicos estupendos y un crescendo emocionante. Y todo es tan bonito, tan sofisticado, que chocan esos versos finales, tan dulcemente cantados: «no voy a insistir sobre eso, pero te arrearé en la cabeza». Otra preciosidad balsámica es ‘Phoenix’, desde que irrumpe la muy reconocible voz de Robin Pecknold de Fleet Foxes.

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En ‘Birch’, la primera colaboración de Taylor, el milagro se encuentra en la combinación entre el piano de Aaron, la voz tan vulnerable de Justin y los coros de Swift. Tres maestros en lo de lo despertar sentimientos, aunando fuerzas en una de las piezas más emotivas del disco, coronada por unos vientos leves pero evocadores. Taylor enseguida sube los ánimos en la tan suya y tan inspiradora ‘Renegade’, un tema en que se habla a sí misma de la necesidad de no rechazar el apoyo y el cariño en los momentos malos.

También es un gustazo oír a Kate Stables de This Is the Kit acompañando a Ben Howard en la notable y melancólica ‘June’s a River’, una de esas canciones «sobre-una-nota» que tan bien le suelen salir a Taylor, que se va despojando de todo hasta quedar solo con voces y cajas de ritmos. Sin embargo, bastante decepcionante es ‘Hutch’, la pieza con Sharon Van Etten, demasiado dependiente de la fórmula Dessner/The National y donde la voz de Sharon se pierde en un marasmo de coros.

Pero lo más destacable de ‘How Long’ es que Aaron Dessner se anima, por primera vez en su carrera, a ejercer de vocalista. En ‘The Gost of Cincinatti’, se aproxima en espíritu a Nick Drake. Su voz es susurrante, fina y cálida. Y es especialmente emotiva en la preciosa ‘Bricey’, una declaración de amor sentidísima a su hermano Bryce, colgada sobre una repetida línea de guitarra y sintetizadores y en que Aaron entona versos tan desarmantes como: «I’m sleeping sound when you’re in the room» («duermo profundamente cuando estás en la habitación»).

Quizás en ‘How Long Do You Think It’s Gonna Last?’ puede empachar un poco tanta «bonitez» reconcentrada, tanto piano de Aaron, tanto aspecto de canción de ‘folklore’. Probablemente suene todo algo manido. Pero Aaron y Justin en vez de querer epatarnos, han preferido hacernos llegar su magisterio en temas que nos arropen.

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