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Aimee Mann / Queens of the Summer Hotel

Lo mejor: Home By Now', 'You Fall', 'I See You', ‘Give Me Fifteen’
Te gustará si te gusta: A Girl Called Eddie, Randy Newman, Fiona Apple, ‘Magnolia’
Escúchalo: Youtube

Han pasado algo más de cuatro años desde el ‘Mental Illness’ de Aimee Mann, un disco cuya temática (sus dificultades personales con la salud mental) conecta muy significativamente con esta nueva y fascinante obra de la norteamericana: una serie de canciones compuestas para un musical basado en ‘Girl Interrupted’ de Susanna Kaysen, un libro autobiográfico ambientado en las aterradoras instituciones mentales para mujeres de los años 60.

La obra ya fue adaptada al cine en 1999 (con Winona Rider y Angelina Jolie), precisamente el mismo año en el que Mann compuso la banda sonora de la película de Paul Thomas Anderson ‘Magnolia’, un momento clave de su carrera. Así que verla encargada de nuevo de musicar una historia añade muchísimo interés a este nuevo ciclo de canciones. Canciones que debido a la pandemia (que detuvo indefinidamente la producción de la obra) finalmente Mann decidió grabar en un disco de tonos sombríos pero terriblemente hermoso.

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Lo primero que llama la atención es que es un álbum esencialmente compuesto y grabado al piano, un cambio bastante radical frente a entregas anteriores, que tradicionalmente giraban en torno a la guitarra. El otro elemento crucial son los muy presentes arreglos orquestales: un guiño lógico al origen teatral de la obra, a cargo de su habitual colaborador Paul Bryan. Todo esto acerca las texturas de ‘Queens of the Summer Hotel’ a un espacio más literario, quizá también porque la portada se asemeja a la de una novela. O por el hecho de que estas canciones están pensadas para ser cantadas desde el punto de vista de diversos personajes entrelazados por una trama que no conocemos exactamente (y haber leído el libro no debe ayudar demasiado, por lo visto). Personalmente es algo que no me molesta, incluso añade un atractivo enigma a las escuchas del disco.

Pero no nos confundamos: a pesar de ese tono estamos ante canciones que son pura gloria pop. Pop de cámara quizá, pero pop a fin de cuentas. Es este un disco de gancho melódico casi ininterrumpido, desde la brillante e inicial ‘You Fall’ (una de mis canciones favoritas del último año) hasta ‘Burn It Out’ (única pieza a la guitarra), pasando por la arrebatadora ‘Give Me Fifteen’. Cantada desde el punto de vista de un psiquiatra, su letra sobre la violencia terapéutica es devastadora: “Dame quince minutos, es todo lo que necesito para hacer la llamada / Las mujeres son tan simples, después de todo / En el tiempo que tardarías en dar la vuelta a la manzana te puedo asignar una sesión de electroshock (…) / Porque hay dos cajones en los que los zorros ponemos a las gallinas / Si eres mujer, estás loca. Sólo quince minutos”.

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A lo largo del álbum aparecen canciones de corte deliciosamente episódico, pequeños esbozos de un momento o un estado de ánimo, como ‘At the Frick Museum’, que añaden algo más de ligereza y la sensación de un arco narrativo, aunque sea enigmático. Parecido efecto tienen los micro-interludios, algunos instrumentales. Hay un punto en medio del disco donde suenan dos que te dejan boquiabierto: ‘Home by Now’ (con su melodía estremecedora y esa letra sobre control patriarcal y emocional en las familias) y ‘Checks’, un diamante de apenas 34 segundos. ‘Home by Now’, a pesar de durar minuto y medio, pasa directamente al canon de clásicos de Mann, parece casi como algo salido de los dedos de Randy Newman. Tan bueno o mejor.

Durante los 40 minutos que dura, la producción suena cálida, ayudada por el piano y los instrumentos de viento de madera. Un sonido que se funde a la perfección con la carismática voz de Mann, que canaliza letras sobre arrepentimientos, dudas y lucha personal, escritas como siempre con ingenio y precisión emocional.

Hasta el mismo final con la hermosísima ‘I See You’, el disco no decae en su exhibición de melodías con belleza y tensión que autores de renombre como Paul McCartney, Brian Wilson, Randy Newman o Elvis Costello matarían por ser capaces todavía de componer. Es evidente que no se valora en su enorme dimensión a esta artista, que con ‘Queens of the Summer Hotel’ firma lo que con el tiempo quizá podría llegar a considerarse su mejor disco.

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