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Vega / Mirlo Blanco

Lo mejor: 'Mirlo blanco', 'Bipolar', 'Un golpe', 'Mortal'
Te gustará si te gustan: Vetusta Morla, Rozalén, Antonio Orozco
Escúchalo: Youtube

«Soy una artista extremadamente densa en todas mis facetas, pero yo soy feliz con mi densidad» es una frase tan propia de Vega que sorprende no la haya expresado antes. ¿Quizá lo ha hecho? Vega se refiere, en concreto, a la carga lírica de sus canciones, pero también se podría estar refiriendo a su carga emocional: las canciones de Vega son intensas en ese sentido, y lo son orgullosamente. En ellas la artista se abre en canal y vuelca su necesidad de ser libre, de plantar cara a las injusticias y de levantarse de un bache con más dignidad que antes. Si las canciones de Vega suenan a un sentimiento en concreto, es el de la dignidad.

Probablemente ningún disco de Vega refleja mejor esta apreciación que ‘Mirlo Blanco’, su octavo álbum de estudio (séptimo si no contamos el disco de versiones de la canzone). Las canciones hablan principalmente de superación, una de las pistas se titula ‘Sobrevivir’ porque la cantante dice tener «un doctorado de vida en materia de supervivencia», y el disco recibe su título de un tipo de ave con el que Vega se siente identificada por su naturaleza independiente. ‘Mirlo Blanco’, la canción, habla de mantenerse firme aunque la vida te haya molido a palos, a través de la metáfora de un pájaro que muda su plumaje para pasar a ser blanco, y es la gran canción del disco por su emocionante desarrollo.

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En ‘Mirlo Blanco’, la cantautora cordobesa sigue apegada a la fórmula de un pop-rock convencional en lo instrumental, pero que en lo melódico transmite la influencia de los cantautores a los que ella admira, procedentes de los años 70, aquellos cantautores como Manuel Alejandro, Mari Trini o Nino Bravo que con un estribillo partían la tierra en dos. La misma energía llena el ambiente de ‘Mirlo Blanco’ desde su misma pista titular: en el núcleo del disco se esconde un sufrimiento hondo, que Vega afronta canción a canción sea propio o ajeno, con la cabeza alta.

Hay, en concreto, una mención a la gente que «hace estragos» en la bonita balada ‘Conmigo’, en la que Vega subraya la importancia de que los seres humanos se mantengan unidos frente a las adversidades, y que canta junto a su compañero de edición en Operación Triunfo Manuel Carrasco. El mismo sentimiento marca el folk-pop atmosférico de ‘Mortal’, que entre coros fantasmales aboga por tratar bien al prójimo frente a la realidad común de la muerte, en lugar de por ir «cada uno con su credo sin sabernos escuchar», para así evitar «destrozar la bondad».

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Pero la dignidad personal marca a fuego el camino de ‘Mirlo blanco’. El buen primer single ‘Un golpe’ está lleno de exclamaciones (y golpes en el pecho) que reivindican «saltar al vacío» o «gritar por los míos», y ‘Bipolar‘, el segundo single, empieza como un vals de ‘Twin Peaks’ pero evoluciona hacia una euforia pop-rock que se crecerá un 200% en los directos, para representar el paso de la depresión a la superación, y redondear así una estupenda canción sobre salud mental.

Curiosamente el momento más conmovedor de ‘Bipolar’ está acreditado a dos niñas: la hija y la sobrina de Vega fue a quienes se les ocurrieron las líneas que hablan de bañarse en la playa y llevar flores en el pelo. La inocencia de estas frases -que Vega considera pueriles… ¿en lugar de densas?- contrarresta la intensidad emocional presente en la canción y en todo el disco, aunque llega demasiado pronto, porque sí, esa intensidad puede saturar llegados a la pista 10, dedicada apasionadamente a Madrid con todo el «brío» que cabe esperar. Es cuando llega la acústica ‘Dioses y demonios’ cuando el oyente puede respirar aliviado.

Aunque solo por un momento: la canción representa otro relato del dolor de Vega, de su «oscura verdad», pero es bienvenida por su sonido desnudo. En un lado opuesto, la latina ‘¡LADRA!’ reivindica la libertad de expresión desde una perspectiva feminista, acompañada por las cantantes Marisoul y Francisca, con una presencia destacada de percusiones y coros masculinos, y ‘Patria’ es el homenaje de Vega al rock andaluz. No son sus composiciones más inspiradas, pero abren nuevas vías de exploración para Mercedes Migel, algo de lo que ‘Mirlo blanco’ termina resultando favorecido.

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