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Talento, humor y mucha «elegancia moral» en Drag Race España T2

La segunda temporada de Drag Race España se ha estrenado este domingo en Atresmedia Player con el mismo jurado que el de la edición anterior, compuesto por Supremme Deluxe, Javier Ambrossi, Javier Calvo y Ana Locking, y con Gloria Trevi ocupando la silla de invitados. Los retos del primer programa han consistido en representar ‘La maja desnuda’ de Goya y, en la pasarela, rendir homenaje a figuras célebres de las ciudades de donde proceden las reinas, y a las ciudades en sí. Las nuevas concursantes son, en orden alfabético, Ariel Rec, Diamante Merybrown, Drag Sethlas, Estrella Xtravaganza, Jota Carajota, Juriji Der Klee, Marina, Marisa Prisa, Onyx, Samantha Ballentines, Sharonne y Venedita Von Däsh.

El programa ha vuelto a acertar con las reinas participantes, muy diversas. Está Drag Sethlas, la reina que la lió parda en la gala Drag de Las Palmas en 2017 por representar a Jesucristo crucificado al ritmo de Madonna y Lady Gaga. Jota Carajota, gitana y bisexual, aunque lo que más llama la atención de ella es que tiene 18 años, provoca antipatía ya entre algunas concursantes por desencuentros pasados ajenos al programa, pero es una de las más carismáticas, y Marina, la «diosa no binaria de Barcelona», pone sobre la mesa que la fluidez de género va más allá de etiquetas. Además, la organización de ‘Drag Race España’ no ha tardado 800 años en aceptar la participación de una reina trans en el programa, y Juriji Der Klee (belga afincada en Madrid) viene a representar que en el drag hay cabida para todes.

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Las reinas también se han ganado a la audiencia a través de sus respectivas reivindicaciones, que hubieran merecido su espacio en el prime time. Jota Carajota ha defendido con mucha razón que las «culturas evolucionan», incluida la gitana, y que el «patriarcado y el machismo ya no pegan en 2022». Marisa Prisa, primera expulsada entre otras cosas porque su «look» de Marta Sánchez no tenía ningún sentido, ha hablado sobre las dificultades con las que se ha encontrado para ser aceptada en su pueblo, aunque ha conseguido cambiar mentes. Y Marina ha protagonizado el primer momento icónico de la edición descubriendo sus genitales al jurado en la pasarela, travestida de José Pérez Ocaña, activista queer pionero de Barcelona. Como dice Supremme Deluxe, hay que recordar a quienes vinieron antes.

En un plano más personal, Estrella Xtravaganza, que se ha apuntado un tanto homenajeando a Mónica del Raval en la pasarela, ha condenado la gordofobia y además se ha reído de sí misma cuando se ha comparado con una célebre ballena, dando una lección acerca de quién tiene potestad para hacer humor cuando se trata del aspecto físico de otras personas. Por otro lado, la presencia de Sharonne puede hacer mella al edadismo, dado que a sus 45 años es una de las competidoras con más probabilidades de llegar a la final, gracias a sus múltiples talentos. Y Juriji ha denunciado el hecho que desconocidos le pregunten por sus genitales por el hecho de ser trans. Muy acertade, Marina ha afirmado que reservarse ese tipo de preguntas «ya no es solo cuestión de educación, sino de elegancia moral». Verdades como templos.

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El humor «insider» de ‘Drag Race España’ ha vuelto a ser de lo mejor del programa. Estrella ha ganado el primer reto gracias a su burbujeante personalidad, pero más divertida aún ha sido la «maja necrófila» de Onyx, que más adelante ha dejado al jurado de piedra con su «ángel caído». Pero, sobre todo, el programa ha sido muy entretenido que ver gracias a la retahíla de frases memorables que han salido por la boca de concursantes y miembros del jurado. «No existe otro mood para mí que no sea ser una puta» es el modo de vida de Diamante Merybrown y no solo de ella. Y en el jurado, especialmente Javier Calvo ha estado sembrado con sus chascarrillos, algunos tan atrevidos como el que espeta cuando la divertida Samantha Ballentines se sacude polvo blanco de las manos, a lo que Calvo responde: «hemos pillao».

Entre curiosos homenajes a Alaska, Montserrat Caballé, Rocío Jurado o al agua de Madrid, la segunda temporada de ‘Drag Race España’ sigue la fórmula conocida por todos y todas, hasta el punto que puede parecer que no sucede nada reseñable en el primer capítulo. Y, hasta cierto punto, se puede decir que deja pocas noticias que comentar de momento. Sin embargo, la mejora respecto a la primera temporada es evidente: todo el mundo está en su salsa, los «looks» son en su mayoría estupendos y muchas de las reinas tienen unas tablas en televisión con las que el resto de los mortales solo podemos soñar. Supremme Deluxe había adelantado que va a haber mucha llorera en esta temporada pero, visto el estreno, es imposible no aguardar también un buen puñado de risas y momentos para el recuerdo.

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