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Wallis Bird / Hands

Lo mejor: 'What's Wrong With Changing?', 'I Lose Myself Completely', 'Pretty Lies'
Te gustará si te gustan: David Byrne, Hot Chip, St Vincent
Escúchalo: Youtube

La cantante irlandesa afincada en Berlín Wallis Bird llega a su 7º disco recordando el incidente que cambió su vida cuando solo era una niña. Su nuevo álbum se llama ‘Hands’ y tiene el subtítulo de «9 canciones y media» en referencia a los «9 dedos y medio» que pueblan sus «manos». Así se refiere al día en que un cortacésped se llevó su mano por delante. Pudieron volverle a coser todos los dedos de esa mano menos uno, lo que le ha llevado a tocar la guitarra para diestros pero al revés, pues es zurda.

Todo esto ya lo sabíamos y no es nada nuevo. El lema de ‘Hands’ «9 canciones y media para 9 dedos y medio» que hasta aparece ya en su portada de Spotify realmente es lo menos substancioso de este lanzamiento. Para empezar, porque la que considera «media canción», la última, dividida en 3 partes y extendiéndose hasta los 5 minutos, es una de las más destacadas. Y para terminar, porque lo más rico que nos ofrece ‘Hands’ es su visión de futuro, de esperanza, que decide sacudirse de los hombros la era Trump (‘The Power of a Word’) y la pandemia (‘I’ll Never Hide My Love Away’), para buscar tiempos mejores.

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Es habitual que nuestro lema ante adversidades como las que nos preocupan hoy en día en el mundo sea alguna generalidad tipo «disfruta del momento». Sin embargo, en la amable y optimista ‘Go’, que ejerce de track 1, Wallis Bird nos recuerda que para empezar a vivir no vale con concentrarse en el presente, sino luchar por el futuro: «nunca avanzaré si me quedo en el presente, pues así nunca haré aquello con lo que soñé».

El tema clave de esta era, ‘What’s Wrong With Changing?‘, que ella misma presenta como una canción hermana de ‘As The River Flows’, es una producción convulsa y contestataria que recuerda avances en Irlanda tan importantes como el matrimonio gay o el aborto. Su propio ritmo demanda acción, al igual que la electrónica ‘Aquarius’ con su «quiero el derecho a vivir, quiero el derecho a morir, quiero elegir mi elección».

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Después, ‘Hands’ es un disco variado que recoge lo sembrado durante la larga carrera de Wallis Bird, con canciones más «irlandesas», donde podemos encontrar el tema inspirado en su amigo Sam Vance-Law, con quien pasó el núcleo duro de la pandemia, y quien toca el violín al final del susodicho ‘I’ll Never Hide My Love Away’. Y luego otros más «berlineses» como ese ‘F.K.K. (No Pants Dance)’ que disocia la desnudez del sexo a través de la contemplación de sus vecinos semidesnudos, unos de cintura para arriba y otros de cintura para abajo.

Entre canciones de amor, como ‘The Dive’ para su pareja Tracey cuando esta decidió tirarse desde un trampolín de 10 metros de altura como símbolo del afianzamiento de su relación; otras personales como ‘I Lose Myself Completely’ sobre la adicción al alcohol; y otras menos inspiradas como paradójicamente ‘DreamWriting’; ‘Hands nos va llevando hacia el final de ‘Pretty Lies’.

La canción dividida en 3 va mutando de unos arreglos y armonías tipo Laura Mvula hacia la experimentación con la percusión y los sintetizadores, como metáfora del mensaje abierto al cambio que ha ido apareciendo a lo largo del disco. «Ha sido un año muy difícil, no podía esperar a que terminara y ha abierto mis brazos a muchísimos cambios», asegura. Si ‘Change‘ no hubiera sido el single principal de ‘Home’ (2016), este álbum bien podría haberse llamado ‘Ch-ch-ch-changes‘.

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