- Publicidad -

Disco de la Semana: Katy J Pearson / Sound of the Morning

Lo mejor: 'Float’, ‘Talk Over Town’, ‘Alligator’, ‘Willow’s Song’
Te gustará si te gustan: Cate Le Bon, Belle and Sebastian, Donovan, Stevie Nicks
Escúchalo: Youtube

En la promo de este segundo álbum de Katy J Pearson el sello Heavenly se afana en aclarar que su música no es country, una confusión originada en parte por unos pasos de baile tipo “line dancing” que la artista daba en el vídeo de su precioso single de debut (‘Tonight’, 2019), y en parte por la comparación (bastante simplona) de su voz con la de Dolly Parton, que se ha leído bastante por ahí.

Por nuestra parte no se lo discutimos: desde aquella primera canción siempre nos pareció una artista de pop. Con ribetes folk, por supuesto, pero con una voz que si acaso recuerda mucho más a Stevie Nicks o Belinda Carlisle. Estilísticamente su pop acústico tiene ascendencia 60s/70s, y trae a la mente nombres como Vashti Bunyan, George Harrison, Donovan, o la inevitable “F word”, con algunos ecos también del mejor pop acústico de los 80/90 (R.E.M., Aimee Mann, The Beautiful South…). Pero además, su cuidado por cierto tipo de arreglos con vientos, flautas, cellos o mellotrones la emparentan con la tradición acústica de los dos mil (Belle and Sebastian, The Coral, Sufjan Stevens, Aberfeldy) y también con la actualidad, de Cate le Bon a Aldous Harding o Lissie.

- Publicidad -

Sin embargo, desplegar esta sucesión de referencias no puede eclipsar los méritos de Pearson: a lo largo de sus 11 cortes ‘Sound of the Morning’ se va revelando como bastante deslumbrante y una escucha especialmente perfecta para este caluroso verano, desde ese inicio con la canción del mismo título, que retrata un bucólico comienzo de día con tintes folkies, sin percusión, y con unas evocadoras flautas. Pero su tono enigmático no es exactamente feliz: ese “dame una razón para superar esto” proyecta una cierta sombra sobre la bella música, un tono agridulce que será frecuente a lo largo de todo el álbum.

Por ejemplo, ‘Talk Over Town’ (primer single, y una de las canciones en las que la voz dice “Stevie Nicks” con más fuerza) expresa la frustración de querer huir, de no querer ser “la comidilla del pueblo”, con un estribillo muy poderoso (ese desengañado “estaba esperando un momento que no es ahora”), versos que se sostienen en una excelente canción de pop con ribetes actuales gracias a una producción con interesantes efectos y sutiles sintes, y que incluye una brillante coda, un final en el que todo vira a un tono musicalmente aún más sombrío.

- Publicidad -

A lo largo de sus 42 minutos, el álbum apenas baja de nivel. Puede que la experiencia de Katy con su banda adolescente Ardyn la predispusiera a mirar al pop con suspicacia (les fichó Polydor e intentaron empujarles artificialmente hacia un sonido comercial) pero lo cierto es que tiene verdadero talento para las melodías pop. Que -eso sí- probablemente se asientan mucho más convincentemente en este delicioso armazón folkie que en artificiales sesiones con coescritores de hits. Parte de esas vivencias asoman aquí y allí en las letras del disco. En la frustración de ‘Talk Over Town’ pero también en la crucial ‘Confession’: Katy ha explicado que su letra (un tanto críptica) trata de denunciar situaciones intimidantes para ella como mujer en el mundo de la música. Ese “It was a very long time ago / When it happened / And not a lot of people know” remite a situaciones traumáticas en algunas de esas sesiones de composición, o durante sus giras. La canción transmite su mensaje de rabia especialmente a través de su ritmo trepidante, casi motorik, y de la interpretación vocal más agresiva de todo el disco.

Mientras avanzamos, se alternan en perfecto equilibrio hallazgos folk (la exquisita ‘The Hour’, en la que se puede disfrutar de la hermosísima voz con especial nitidez), diamantes ocultos de delicioso pop (‘Riverbed’) y canciones disfrutablemente más excéntricas, como ‘Howl’, con su sección de vientos, bajo sintetizado y colaboración de Orlando Weeks, o la excelente ‘Alligator’, que demuestra que no sólo Girl Ray son capaces de saltar de la máxima delicadeza acústica a una pieza de disco-pop como si nada.

En la misma vena aunque más midtempo está ‘Game of Cards’: su combinación de gomosos bajos, ritmo slow disco, slides harrisonianos y un triunfal estribillo sobre superar dificultades la convierte en uno de los temas redondos del álbum. Es también la canción donde más armonías vocales hay, y el resultado merece la pena: si Katy no se está prodigando más en ese terreno para no alimentar la asociación con el country sería una pequeña tragedia.

En cualquier caso, aun sin tantas armonías, es indudable que la voz lúcida y muy personal de Katy gobierna exquisitamente todo el disco y es uno de los valores más especiales de esta artista. Una canción como ‘Confession’ tiene mucho del pop de guitarras noventero que tan de regreso está ahora mismo en UK (beabadoobee, Wet Leg), pero su singular voz la conduce a un territorio más clásico y Americana. Es una atractiva combinación que convierte el resultado en mucho más personal.

En el centro del álbum se encuentra el mejor tema del disco: ‘Float’ es un clásico inmediato, con una melodía totalmente preciosa, de tono contenido en las estrofas, y aupada por el sutil arreglo de cuerdas hasta llegar a un estribillo que será recordado durante mucho tiempo (o debería). En paralelo, una letra de contenida frustración (“siento como si fuera a chocar contra el techo esta noche“), que desemboca en ese “¿cuándo llega la parte en la que empieza todo?” que te rompe un poco el corazón. Coescrita con Oliver Wilde (Pet Shimmers) y con la participación a la batería de Morgan Simpson de black midi, es una canción totalmente arrebatadora, pop de acordes menores como sólo los mejores saben escribir.

La sorpresa del final pone una dorada rúbrica a un disco ya de por sí brillante, y además funciona como perfecta síntesis de la sensibilidad musical y talento de Katy J Pearson: ¿Quién más podría coger la bella pero estremecedora ‘Willow’s Song’ de la mítica película de terror ‘El hombre de mimbre’ (un tótem para los fans revivalistas del weird folk británico de los 70) y conseguir -sin trivializar su carga inquietante- revestirla de, esencialmente, belleza pop, cargada de exuberantes arreglos? Probablemente nadie más que Katy.

Discos recomendados