Blur: «La vida moderna es más basura todavía»

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Blur: «La vida moderna es más basura todavía»

Blur van a lograr, obviamente, otro número 1 en Reino Unido con su nuevo álbum, ‘The Ballad of Darren‘. Han vendido casi 30.000 unidades solo durante el fin de semana, en las islas. Nuestra primera aproximación al que es nuestro Disco de la Semana tuvo lugar durante Primavera Sound. Aquel momento en que, después de arrasar en la edición de Barcelona, su show de Madrid se vio afectado por la lluvia. La jornada de jueves del festival fue cancelada al completo, pero se decidió programar un concierto de Blur en La Riviera, donde tan solo caben 2.000 personas.

El mismo día en que ofrecían un gran show en dicha sala, Damon Albarn y Graham Coxon atendían a la prensa, y nos daban de comer. Pero ni el alcohol regado entre los asistentes, ni la ilusión de tener a dos leyendas tan cerca animó una presentación de álbum que ha tenido muy poca trascendencia. Parecían comparecer ante los periodistas como por obligación. Ni cuando una compañera en la última fila se quejó de que no se les oía prácticamente nada, porque sobre todo Damon era incapaz de acercarse al micrófono a la boca (y eso que es el cantante), el grupo se esforzó por fingir cualquier tipo de entusiasmo. Contestaron asépticamente, no contestaron en absoluto o tardaron unos interminables segundos en dar algún tipo de respuesta. Y eso que el presentador del evento había confesado que lloró la primera vez que escuchó el disco.

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En un momento a Damon le dio la risa cuando este hombre estaba empezando a formular una pregunta sobre ‘The Narcissist’. «Soy una persona realmente horrible, arderé en el infierno», se disculpó Damon. Por alguna razón, el grupo decidió no soltar mucha prenda sobre las canciones por las que les preguntaba, ‘St Charles Square’ o ‘The Heights’. «No sé cómo describir esa canción», comentaba Coxon sobre la última. Para el presentador del evento, sonaba esperanzadora. Para Graham, más bien es «el fin del mundo». En otro momento de la charla, un fan preguntaba por qué hay tantos nombres en el disco, como Albert y Leonard, y ni Damon ni Graham contestaron nada en absoluto, esquivando el apellido de Cohen, una influencia en esta era. En medio de esta desgana, además estaba vetado hacer preguntas sobre cualquier cosa que no fuera este álbum, Gorillaz y cosas así.

Blur darían un conciertazo horas después y todos nos olvidaríamos de este encuentro. Una reescucha de estos 40 larguísimos minutos deja, no obstante, algunas claves sobre el álbum que merece la pena rescatar en la semana de salida del mismo. Hasta me sorprende ahora la cantidad de titulares que encuentro entre silencios incómodos, ninguneos y suspiros. Comenzando por la portada de Martin Parr, que alguien interpreta que referencia la portada con gorro de baño de su debut ‘Leisure’, por lo que de alguna manera cerraría un círculo. «Se parecería más a ‘The Great Escape’, si puedo ser pedante», corrige Damon, al tiempo que bromea con el mal tiempo que hace en España en comparación con el «tiempo piscinero» que esperaba. Graham añade hablando de los contrastes de la imagen: «Pensábamos más en las fronteras de una isla, de estar rodeados de agua. Hay cosas dentro del agua, y cosas fuera del agua. Hay mucha fuerza en la imagen. La persona que aparece está en control de un pedazo de agua, pero si vas al mar de verdad es otra cosa, no es una piscina, incluso hay tiburones. Es una situación completamente diferente».

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Sobre el lugar que ocupa el disco de Blur en su discografía, Albarn tampoco lo ve tan autorreferencial: «No recuerda a ningún otro disco. Hay momentos que recuerdan a cosas, pero es bastante nosotros ahora». Coxon coincide con Damon cuando le preguntan si ‘St Charles Square’ pretende ser un regreso a sus inicios: «Hemos dejado que la canción nos hable. He usado trucos de guitarras que utilicé al principio, en los primeros discos, pero no es algo que puedas notar».

Damon y Blur sí bromean sobre el modo en que han mantenido la grabación de este disco en secreto: «No tienes que compartirlo en redes, no es obligatorio decirlo, y así nadie se entera. Nos comprometemos mucho con el proyecto, y no hay mucho tiempo para pensar en lo que pasa fuera», dice Graham. «Fue muy fácil, no le dije a nadie que estaba escribiendo. Desaparecimos en el estudio y no salimos hasta que lo terminamos», añade Albarn, que repudia tanto la palabra «reunión» como la palabra «comeback»: «Reunión es una noción problemática. Empezamos en el instituto tocando un piano, un sintetizador, una batería, una guitarra, cualquier cosa que pilláramos. Conectamos y nuestra dedicación a la música ha sido de por vida. En esencia esto no es una reunión, simplemente es lo que hacemos».

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Damon cree, de hecho, que el secretismo ha sido parte del éxito: «La razón por la que trabajo tan bien es porque no se lo digo a nadie. Vino por sorpresa (NdE: durante una estancia en Montreal). En ese ambiente no tenía ninguna presión, así que me sentía muy libre. Fue muy liberador para mí. Luego vino un tiempo en Navidad de vuelta a Londres en el que busqué más canciones. Empezamos en enero y fue fantástico porque surgió de manera muy natural. No nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo».

Graham califica el proceso como «extremadamente rápido». «Normalmente tenemos un proceso de pre-producción, pero en esta ocasión nos saltamos eso. Grabamos directamente». Y ahí se lo pasó como un enano: «Lanzaba riffs para jugar. De ahí vienen esas cantidades enormes de guitarras, y hay muchas capas a las que prestar atención. Para mí es muy interesante disfrutar todo el proceso en directo, observar qué reacción generan los acordes, a través de las canciones. Y hay muchos teclados, que ocupan el mismo espacio, haciendo el trabajo de las guitarras o al revés. Nunca me aburro de hacer esto, sobre todo con sus acordes, porque hay secuencias de acordes muy bonitas a lo largo del álbum». Damon Albarn compara el proceso de producción a un cocinado. «Añadimos nuestras especias favoritas, las verduras…»

«Los sonidos locos van apareciendo por accidente, o a propósito. Las dos cosas. Los que vienen accidente suelen gustarme más»

¿Qué parte ha cumplido James Ford, como productor? ¿Es el responsable de esos sonidos locos que se escuchan en ‘The Narcissist’ o en el tema final, y que en ocasiones pueden recordar a los trucos de ‘On Your Own’? Ambos coinciden en que James Ford ha sido algo más que un productor. «Cualquier sonido loco ha salido del proceso de las canciones. James es un productor, pero es parte de la banda también. Lo mismo coge una gutiarra que un teclado y aporta ideas musicales. Una batería suena así o asá. Así es como trabajamos. Los sonidos locos van apareciendo por accidente, o a propósito. Las dos cosas. Los que vienen accidente suelen gustarme más. Es como capturar una foto y me gusta mucho trabajar así. Me gusta la lucha y me gusta que esa lucha se escuche en el proceso final».

Pregunto a Blur sobre el humor resultante en esos pequeños detalles, en medio de lo que parece un disco contemplativo, sobre la mediana edad. Y Damon explica: «Siempre va a haber humor en Blur». Graham habla concretamente del tema llamado ‘Far Away Island’, guiado por una acústica guitarra, pero con un punto de «humor psicodélico» que sacude al oyente por lo raro que le resulta. «Otra gente no se comprometería a hacer algo así, pero nosotros lo disfrutamos. Dimos un color a esa atmósfera, para que al final quedara esa sensación de gravedad, de estar flotando, de confusión, de estar a la deriva, de preguntarte «qué pasa aquí». Es una ilustración literal de experiencias. Me gusta que la música me haga preguntarme «qué está pasando aquí»». Añade Albarn: «Se llama «word painting» (figuralismo), nos han dicho».

«Reino Unido se ha vuelto loco, tristemente»

Otro de los puntos destacables es el debate sobre si las letras de Albarn continúan parodiando la sociedad británica, como en sus inicios. «Es más global, porque ahora he visto más mundo de lo que había visto entonces. La Inglaterra a la que traicionábamos era algo que venía de nuestras experiencias en América. Veíamos la locura a la que volvíamos y lo expresábamos. Diría que Reino Unido se ha vuelto loco, tristemente. El título de ‘Ballad de Darren’ se debe a un hombre real. Muchos de mis personajes son esotéricos, pero Darren es real y uno de los supervivientes de esa locura. Nos representa a todos nosotros. Es la balada de todos nosotros. Y es desde la perspectiva de mirar a la vida, no desde el lado triste».

Hablando de redes, cómo guardar un disco en secreto, Damon había parafraseado el título de un disco de Blur, «Modern life is rubbish still», y Graham había puntualizado que «la vida moderna incluso es más basura todavía». Entre esas cosas que odian, está hacer videoclips, como todos sus fans están pudiendo comprobar. Dice Albarn, a pesar de haber entregado verdaderas maravillas como Gorillaz o incluso con Blur (‘The Universal’ fue un homenaje a ‘La Naranja Mecánica’): «Estoy muy feliz sin vídeos en absoluto. Odio los videoclips. Si alguien quiere hacernos uno… Pero me gusta más escuchar que ver. La música aún es algo fresco, y no va sobre imágenes. Tenemos una imaginería, pero no… Que lo haga la gente más joven, les interesa más».

«Odio los videoclips. Me gusta más escuchar que ver»

Y eso también guarda relación con la propia ‘The Narcissist’. «Hay una relación estrecha entre ser narcisista y ser un performer. Es imposible ser un performer y no ser un narcisista, hoy en día, debido a las redes sociales, tienes que modelar tu imagen y proyectarla hasta el infinito. Hay en ella algo de post-historia. Es una canción pop, que puedes poner a cualquier persona, pero tiene esa atmósfera».

El líder del grupo, que elude responder una pregunta sobre si el disco es deliberadamente moderno sin pretender serlo -la pregunta ya parecía el concepto de una canción de Blur en sí mismo, o quizá de Pulp más bien-, no disfruta evaluando su trabajo presente o pasado: «No me siento cómodo juzgando cosas, porque te vuelves complaciente como oyente y como artista, te transformas en la persona más vaga. Nuestro compromiso de mantenernos frescos es nuestro mayor valor».

«Nuestro compromiso de mantenernos frescos es nuestro mayor valor»

Quizá lo que más recordemos sobre Blur este año será el concierto que vimos en Primavera Sound después de tantos años, o el que en La Riviera nos perdimos. Damon se disculpa con la gente que no va a caber o cupo en este show. «Después de Barcelona, descansé unos días de vacaciones, y al volver a volar, vi a gente que iba al Primavera de Sudamérica pasando por África porque era más barato. Gente de Guatemala iba en el mismo vuelo que yo. Nos rompe el corazón que alguien que viaja para verte por primera vez, no pueda hacerlo, pero nosotros teníamos que hacer algo, aunque sé que no va a ser para todo el mundo. Nos encanta tocar en sitios pequeños. Es de donde venimos».

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