Sociedad

¿Cuántos millones tendría que defraudar Shakira para enfadarte?

Nuevos detalles emergen sobre el segundo supuesto fraude fiscal de Shakira, conocido este verano. No confundir con el primero que se hizo público hace años, correspondiente a los ejercicios entre 2012 y 2014, y por el que será juzgada entre el 20 de noviembre y el 14 de diciembre de este 2023.

Aparte de los 14,5 millones de euros de la primera causa judicial, ahora Hacienda le reclama otros 6 millones de euros, como informa El País. Esta vez la causa nos sitúa en 2018, cuando ya tenía todo el mundo claro que Shakira sí vivía en España. Si en la vieja causa, Hacienda se había propuesto demostrar que Shakira ya vivía en Barcelona entre 2012 y 2014, hablando con sus peluqueros y profesores de gimnasio, porque al fin y al cabo, ¿cuántas veces te has cortado el pelo en una ciudad que no es la tuya?; en la nueva, se investigan los beneficios de su gira ‘El Dorado‘. Y la artista podría haber defraudado 5,3 millones de euros por IRPF y 700.000 euros por el Impuesto sobre el Patrimonio.

Shakira dio 53 conciertos de ‘El Dorado’ en 22 países. Al parecer, movida por el deseo de tributar lo menos posible, se sirvió de un entramado societario y se dedujo gastos que no procedían. Shakira habría derivado ingresos hacia empresas con domicilio en países donde apenas se pagan impuestos y “de alta opacidad”. La Fiscalía cree que esas compañías son puramente instrumentales, es decir, que no tienen ninguna actividad real.

Más allá aún, la empresa más relevante, llamada AC y con sede en Luxemburgo, percibía ingresos por la cesión de derechos musicales de Shakira. La artista habría cedido tales derechos solo “formalmente” y mediante una serie de “contratos simulados”, sin ninguna voluntad real de cederlos. La querella indica de hecho que «Shakira mantuvo en todo momento la plena disponibilidad y dominio sobre sus propios derechos musicales».

En relación, Hacienda discrepa con el resultado fiscal de la artista en 2018. Shakira habría obtenido 48 millones de euros por la gira y patrocinios, y habría gastado 28,4 millones en producción del tour y otra maquinaria habitual en un espectáculo de esta magnitud. Pero Hacienda sostiene que la cifra de gastos es falsa, reduciéndose en realidad a 21,3 millones de euros. Según Hacienda, la artista presentó gastos por duplicado (3 millones), además de los mencionados gastos por derechos musicales propios que no podía deducirse (otros 3 millones) y además han localizado gastos personales e injustificados (medio millón de euros; entre otros, por billetes de avión a nombre de sus hijos).

La Fiscalía ha pedido a la Interpol -la de verdad, no al grupo autor de ‘Antics’- que notifique a la artista, que ahora reside en Estados Unidos, de todas sus deudas con Hacienda en España, sin que en nuestro país a nadie parezca importarle demasiado nada de esto. El mismo día que se conoció esta segunda causa el pasado mes de julio, continuó copando las listas de éxito, y a día de hoy, sus actuaciones en ceremonias de premios tipo los últimos VMA’s de MTV son elogiadas por un público millonario, sin que a nadie le vengan a la mente palabras tan raras como fraude fiscal. Este verano, por poner un ejemplo, pude ver proyectados vídeos de Shakira 30 o 40 veces en el Yumbo de Maspalomas -diría que sin duda es la artista más pinchada de esta fantasía de lugar- y a nadie se le ocurrió mentar este tema.

Al fin y al cabo, Hacienda es ese ministerio antipático que parece gozar haciendo la vida imposible a todo el mundo. Shakira llegó a utilizar el verbo «salivar» durante una entrevista, para calificar la aproximación a su caso del ministerio español: «Las autoridades de impuestos españolas vieron que estaba saliendo con un ciudadano español y empezaron a salivar», dijo. La artista se está valiendo de que, en su fuero interno, todo el mundo parece odiar enfrentarse a su Declaración, para salir de esta sin perder ni un solo fan, ni un solo gramo de buena imagen.

Porque la incertidumbre que sufrimos los autónomos se ha convertido en uno de los mejores chistes recurrentes de El Mundo Today, porque todos hemos sufrido ese pago de una multa de 100 euros el día que se te olvidó marcar una casilla, porque todos hemos sufrido alguna perrería tan peregrina como que no te dejen desgravarte la factura de internet cuando tu actividad es internet, parece imposible que alguien cancele a Shakira por una deuda con Hacienda. ¡Si este año incorporaba tal cosa a un hit que todo el mundo ha tarareado! ¡Si es que es la puta ama! El pueblo parece entonar un colectivo «¡estamos contigo!». Un «¡sé fuerte!». O, hablando de «cancelados», un «¡toma el dinero y corre!».

No creo en la cultura de la cancelación. Lo que no quita que este caso sea muy llamativo. Hablando de peluquerías, está pasando de castaño oscuro. Shakira no es la heroína que saca la pasta del Banco de España en ‘La Casa de Papel‘, robándosela a los ricos o alguna paranoia así, sino una cantante multimillonaria de la vida real. Las personas humildes de la vida real que no disponemos de dinero, ni tiempo, ni energía, ni abogados para presentar nuestras reclamaciones, cumplimos con Hacienda religiosamente o peor, cada 3 meses.

Hace unos años, en plena crisis económica, la agencia tributaria subió a su página web un croquis explicando en qué se gastan las Administraciones Públicas un euro. Aquel 2009 recogieron datos del Estado Central, las Comunidades Autónomas y las Administraciones de la Seguridad Social, entre otras instituciones. Por aquel entonces, 15 céntimos de cada euro iban a las arcas de la Salud. 11 céntimos a la Educación. 35 céntimos a la Protección Social (Enfermedad e Incapacidad, Edad avanzada, Familia e hijos, Desempleo). En 2017, esta última cifra ascendía al 39%, seguida por Salud (14%) y Educación (10%). Sólo hace falta una calculadora para dar con la cifra que tales servicios básicos no habrían ingresado por la simpática picaresca de la autora de ‘Dónde están los ladrones’.

Podcast: repasamos la carrera de Shakira

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: shakira